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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE De fiesta Geniales, divertidas y completamente fashion las bailarinas de lentejuelas multicolor de Fun Basics kids. Están fabricadas de forma artesanal. 39,90 euros. Información para toda España. Tel. 91 659 35 80 No tan pequeñas Un baño... sin agua ¿Está de viaje y no puede bañar a su bebé? Bactinel Bebé es una leche con doble acción, limpiadora e hidratante, y es perfecta para esas situaciones (incluso para usted) Se aplica sobre la piel con algodón, y no necesita aclarado. 5,75 euros en farmacias y parafarmacias Para las que dejan de ser unas niñas y empiezan a tontear con el maquillaje, Tous ha lanzado una línea con tonos muy discretos, que simplemente dan un poco de color a la piel. Porque no queremos que nuestras hijas parezcan Lolitas, ¿verdad? El Blush Trío de Tous Color existe en gama cálida (para las pieles más morenas) y gama rosa (tez pálida) con tres tonos cada uno (dos satinados y un iluminador coordinado) 35 euros A la moda Con Salvequick Design Collection n 1 un pequeño corte de un dedo es un accesorio de moda. Son tiritas diseñadas a la última. Pack con 10 apósitos de dos diseños diferentes, 3,05 euros, en farmacias y parafarmacias Hotel guardería El hotel T 3 Tirol de Madrid (zona Argüelles) está pensado para las familias que viajan con niños. Sus Kids Rooms son suites con dormitorios comunicados, y el de los niños con decoración infantil; y las Family Rooms, tienen un solo espacio para toda la familia, como cama doble ó 2 individuales, y dos literas. En una Sala Infantil con juegos y todo tipo de material pedagógico, los niños están acompañados en todo momento por profesionales. Las familias, sean o no huéspedes del hotel, pueden dejar a sus hijos incluso unas horas para hacer compras en la cercana zona comercial de Argüelles. Habitaciones entre 100 euros y 250 euros. La Sala Infantil, abierta viernes por la tarde, sábados y domingos por la mañana, 6 euros hora. Reservas en: www. t 3 tirol. com DÍAS DE JÚBILO Bichitos europeos raulio, mi maestro de mus, se encaja las gafas de leer, extrae su monedero y saca unas piezas para el pago de unos cafés. -Estos bichitos de la porra se me escapan siempre- -dice. ¿Qué pasa? ¿Tienes parásitos en el monedero? -pregunto. -No. Llamo bichitos a las moneditas de un céntimo. Siempre se escapan, se quedan clavadas en las costuras y luego, para lo que sirven... -A mí me hacen gracias. Cuando cambió la moneda, volver a comprar por céntimos me hizo la ilusión de que los precios se habían desinflado. -De ilusión también se vive, pensio. A mí, por el contrario, B Blas Matamoro me dieron pena. ¿Qué? ¿Los céntimos de euro? -No. Las difuntas pesetas. Aquello fue un funeral. Adiós, pesetas queridas, nunca más nos veremos ni nos tocaremos. -Habrá sido para la gente de cierta edad. A los muchachos, qué más les daba euros que pesetas, duros que céntimos. -No creas. Perico, mi hijo, que no llegaba entonces a los veinte años, fue el primero en lamentarse. Ten en cuenta que había pesetas en mi vida, la de mi padre, la de mi abuelo... Justamente, mi abuelo coleccionaba dineros inútiles. Tenía pesetas de Alfonso XIII, de la República, de ambos bandos, de Franco... Mi hijo las había visto en sus álbumes. De golpe, esa historia familiar se iba al museo. -Bueno, se pasó de una moneda nacional a otra, europea. ¿No te hizo ilusión? -Bah, la pasta no huele, ni siquiera a pasta. Con todo, algo se nos fue con las dichosas pesetas. -Sí. Se fue el tiempo, que tampoco huele y, para colmo, no tiene precio. -Eso sí. Lo que el viento se llevó y no devolvió. Lo que el tiempo se llevó, digo. Qué melancolía. Echemos una partida. Al tiempo que Braulio mezclaba los naipes y barajaba, una señora abrió su billetera, extrajo un euro y pidió un café en la barra. Me quedé pensando- -mejor dicho, imaginando- -que, en ese mismo instante, otras señoras, en Helsinki, Nápoles y Toulouse, por ejemplo, estaban haciendo lo mismo. -Te has quedado en Babia, pensio- dijo Braulio. -No, me he quedado en Europa. Tenemos monedas y ejércitos compartidos. Por fin. Dejar las guerras de lado y echar partidas de naipes en paz. -Vaya con los bichitos de cobre. Pensar que el cobre sirvió para fundir balas. ¿Se las llevará el viento, también a ellas?