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4 EDITORIALES SÁBADO 7 s 6 s 2008 ABC DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA Director Adjunto: Eduardo San Martín. Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas. Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) J. L. Sánchez Izquierdo. Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado. Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro. PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área de Publicidad: Adolfo Pastor Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera FRACASO EN ROMA L a cumbrede Roma- -consagrada a combatir el aumento delos precios delos alimentos y que acaba de ser clausurada- -forma parte de ese discutible tipo de reuniones que los dirigentes políticos suelen convocar cuando no saben qué hacer para resolver un problema. Un documento para comprometerse a acabar con el hambre en el mundo no pasa de ser una declaración de buenas intenciones que quizás haya tranquilizado a algunos de sus firmantes, pero que no garantiza en absolutoqueeseobjetivo sealcance de alguna manera, porque así se ha acordado en la cumbre. Amontonar discursos con visiones parciales de un problema real no siempre sirve para que se haga la luz. Al contrario, lo más frecuente es que contribuya a oscurecer la visión de la crisis, como ha quedado probado nuevamente en Roma. Afortunadamente, que los dirigentes políticos no sean capaces de ponerse de acuerdo sobre esta cuestión no significa que no haya soluciones reales y factibles para aliviar los sufrimientos y las tensiones que pueda provocar la escasez de alimentos en ciertas partes del mundo. Pero hay quien prefiere seguir explotando los sentimientos humanitarios de las sociedades occidentales con más interés por los réditos políticos que puedan obtenerse que por hallar las recetas necesarias para llevar las soluciones realistas a quienes las necesitan. A la llamada crisis alimentaria hay que responder con planes técnicos y científicos, impulsados por los poderes políticos, no al revés. ZAPATERO PIRATEA A RAJOY A Unión Europea dio un paso decisivo para implantar una política migratoria común después de que los ministros de Interior aprobaran el pasado jueves la directiva de retorno de residentes ilegales. El texto será debatido a mediados de este mes en el Parlamento Europeo, donde será aprobado, con toda probabilidad, pese a la división existente en el Grupo Socialista entre partidarios- -como los parlamentarios españoles- -y detractores. La futura norma europea actualiza un borrador de 2005 con la introducción de medidas que, en conjunto, constituyen una apuesta por la firmeza en la aplicación de la ley y la disuasión a las mafias de la inmigración ilegal. El texto refrendado por los gobiernos europeos no es grato, pero es el resultado de no haber afrontado antes esta cuestión de manera conjunta y con criterios realistas. Cuando se llega a tarde a los problemas- -como el de la inmigración ilegal- -las respuestas siempre son más rígidas que las que se toman a tiempo y con perspectiva. El apoyo unánime de los veintisiete Estados de la UE ha sido posible gracias a una solución intermedia para la asistencia legal gratuita a los inmigrantes irregulares. Habrá gratuidad condicionada, pero sólo a partir del tercer año de vigencia de la directiva y previo análisis de sus costes. Por otro lado, los inmigrantes ilegales podrán ser retenidos en centros de internamiento hasta dieciocho meses, cuando no colaboren con su repatriación o esta sea dificultosa. Este plazo supone una limitación para aquellos países que pueden internar a los inmigrantes por tiempo indefinido, aunque este juicio comparativo puede resultar engañoso si con él se pretende presentar la directiva como una restricción a los Estados. Todo lo contrario: Europa ha asumido, forzada por la realidad de la situación migratoria de numerosos países, que las políticas de flexibilidad en la entrada y en la integración no han dado resultados. Y los efectos pueden ser dramáticos con la crisis económica que se está instalando en Europa, especialmente en España, cuya legislación permite L el internamiento hasta un máximo de cuarenta días. El Gobierno, a rebufo de la directiva europea, ya está planteándose aumentar el plazo a sesenta días. Esta nueva fase de la integración europea en una materia tan escasamente armonizada como la lucha contra inmigración ilegal cuenta con el respaldo del Gobierno español, que ha llevado a cabo en Bruselas un nuevo ejercicio de política camaleónica. Después de denostar a Mariano Rajoy en campaña por pedir una ley que prohíba regularizaciones masivas y proponer un contrato de integración para que los inmigrantes asuman los valores de la sociedad española, Rodríguez Zapatero se está subiendo, a medias y de mala gana, al carro lanzado por las políticas de mano dura de países como Francia. El método del presidente del Gobierno es el habitual: desmarcarse de palabra, pero luego secundar de hecho las propuestas de nuestros socios europeos. En concreto, el Gobierno español quiere ahora- -después de la avalancha de críticas que recibió en 2005 por la regularización masiva- -preparar con Francia un pacto de inmigración europeo. Nada que objetar, si no fuera porque Nicolas Sarkozy defiende el contrato de integración para los inmigrantes y la prohibición de regularizaciones en masa. Sería muy convincente que Rodríguez Zapatero explicara en el Parlamento la postura oficial de su Gobierno, pero con sinceridad, dejando a un lado los discursos de manual progresista con los que enmascara la falta de iniciativa de su Gobierno, tanto en Europa como en el ámbito interno, y el seguidismo que está haciendo de propuestas que tachó de xenófobas cuando Mariano Rajoy, con total oportunidad, las defendió en campaña electoral. En lo que tengan de rectificación, las decisiones del Gobierno de apoyar en Europa lo que niega en España deben ser bienvenidas. En lo que tienen de falta de transparencia y de sinceridad, revelan una forma vergonzante de gobernar sobre un asunto extremadamente sensible para la sociedad española. DINERO L ESCASO Y CARO a realidad vuelve a desmentir al Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero anunció que los tipos comenzarían a bajar a partir de junio y, precisamente ayer, tocaron techo con el repunte del euríbor hasta el 5,42 por ciento, resultado provisional de la tensión generada por el anuncio del presidente del Banco Central Europeo sobre una inminente subida del tipo de referencia, una medida que va a asestar un duro golpe a la economía española cuando, a punto de detenerse, más necesita del aliento monetario. Los portavoces del Gobierno pretenden que las turbulencias financieras estén superadas, pero los banqueros no lo ven tan claro y mantienen todos los recelos y cautelas a la hora de conceder créditos. La financiación escasea y la que se materializa lo hace en condiciones mucho más exigentes y costosas que meses atrás. A la crisis que viene de fuera- -precios de materias primas e inseguridad financiera- -se une la crisis de confianza que agranda un Gobierno que no quiere enterarse, que rechaza la realidad y que, a la postre, no acierta a encararla.