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ABC VIERNES 6- -6- -2008 93 Aritmética emocional Canadá 2007 99 minutos Género- -Drama Director- -Paolo Barzman Actores- -Susan Sarandon, Gabriel Byrne, Christopher Plummer, Max von Sydow, Roy Dupnis Las matemáticas del cine FEDERICO MARÍN BELLÓN No basta sumar ingredientes y dolor para construir un drama de categoría. Ni la química ni las matemáticas son ciencias exactas, por lo menos en el cine. Aritmética emocional es una ecuación bien planteada: es difícil escoger mejor a sus intérpretes y el drama que cuenta debería ser capaz de conmover a una lanzadora de jabalina búlgara. Queda por despejar una incógnita: por qué la cinta de Paolo Barzman no traspasa la epidermis cada vez más curtida del espectador, por qué no es capaz de arrastrarlo a la charca de emociones en la que debería rebozarse de dolor, tan tremendo es lo que nos cuenta. La película traza dos líneas que luchan por mantenerse paralelas entre el pasado de tres supervivientes de un campo de reclusión nazi en París y el reencuentro del trío en la actualidad. Al tren del horror se suben Cristopher Plummer, marido de Susan Sarandon (con permiso de Tim Robbins) el hijo de ambos, que pinta menos de lo que debería, e incluso su nieto, que no pinta nada. Pronto sabremos que la mujer está desequilibrada y que la larga ausencia de Byrne tiene tanto que ver con su sufrimiento como el trauma infantil del holocausto. Así, mientras los personajes deshacen con parsimonia bien calculada el nudo que sujeta sus emociones- -solo Sarandon saca los pies del guión, quizá porque no le cede el terreno suficiente, puede que por exceso de celo- Barzman escribe con buena letra su traducción de la novela de Matt Cohen. Lo malo es que se preocupa tanto por no hacer un borrón con el excelente material que tiene entre manos que, cuando llega el momento de desmelenarse, al científico director le falta inercia, es incapaz de cambiar de ritmo. Llega a la meta, sí, no se le pueden poner muchos peros, pero el espectador medio, que es de letras, no sabrá extasiarse ante la belleza de su trigonometría cinematográfica. Es una lástima, porque Plummer, Byrne y Von Sydow forman un triángulo casi equilátero, mientras que Susan Sarandon no deja de demostrar su enorme calidad y Roy Dupnis aguanta el tipo con entereza. Ya es más de lo que ofrece la mayoría. Susan Sarandon, ayer, durante la presentación de la película en Madrid ERNESTO AGUDO