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88 JUEVES deESCENA JUEVES 5 s 6 s 2008 ABC CRÍTICA Après moi, le déluge Autora: Luïsa Cunillé. Dirección: Carlota Subirós. Escenografía: Max Glaenzel y Estel Cristià. Iluminación: Mingo Albir. Vestuario: M. Rafa Serra. Intérpretes: Jordi Dauder y Vicky Peña. Lugar: Teatro Valle- Inclán, Sala Francisco Nieva. Madrid Sol negro JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Las hambrunas endémicas, las guerras perennes, el saqueo y la explotación incesantes, el horror, el horror... Todo eso está latente en el conradiano viaje al corazón de las tinieblas africano que Lluïsa Cunillé propone en Après moi, le déluge pero se expresa en sordina, ominoso, agazapado en la vibración profunda de la obra y no con la envoltura del rutinario discurso tonante- humanitario que suele utilizarse para agitar la mala conciencia de la sociedad opulenta. Un hombre, una mujer y un personaje invisible protagonizan la larga conversación que discurre en una habitación de un hotel de lujo de Kinshasa Descalzo sobre la gruesa moqueta se mueve un hombre de negocios difusos, cuyos afanes parecen concentrarse en el mer- Patxi Freitez y Yolanda Ulloa, en un momento de la obra ABC Oscar Wilde en vaqueros ABC MADRID. Se trata de una versión muy libre, un Oscar Wilde en vaqueros explica Gabriel Olivares, director de la nueva versión de La importancia de llamarse Ernesto que hoy llega al teatro Maravillas de Madrid. No queríamos hacer arqueología teatral se justifica el director de una función que ha estado de gira durante siete meses pero que llega a Madrid con un cambio de protagonista femenina: Carmen Morales se ha incorporado a un reparto que completan Yolanda Ulloa, Rebeca Valls, Patxi Freytez e Iván Nortes. La hipocresía es la columna vertebral de esta célebre comedia con la que Oscar Wilde quiso criticar a través de un texto sutil e ingenioso a la sociedad británica victoriana; Daniel Pérez y Eduardo Galán han adaptado el texto para esta versión, que ha eliminado algunos personajes y ha trasladado la acción a nuestros días. cado del coltán, ese mineral mezcla de columbita y tantalita tan necesario en las nuevas tecnologías y cuyas reservas se concentran en diversos países de África. Junto a este tipo curtido en las esquinas más sórdidas de la vida, que ostenta con prurito exhibicionista una abrupta orografía de cicatrices de quirófanos y reyertas, se encuentra una traductora a la que somete a un interrogatorio entre cortés e inquietante, una mujer de mediana edad que, tras varios años en el Congo, hace toda su vida en la zona hotelera, donde se dedica sobre todo a tomar el sol; su marido la abandonó tiempo atrás con una frase de despedida: Después de mí, el diluvio la misma que tomó prestada de Luis XIV el presidente Mobutu al huir del país tras un golpe de estado. El hombre la ha contratado para que le ayude a entender a un anciano enfermo que quiere proponerle un negocio. Este es el personaje invisible cuyas palabras va traduciendo la mujer hasta terminar transformada en él, como si fuera una médium: el viejo, que viene de un poblado del norte y sólo habla kibula, quiere que el negociante se haga cargo de su hijo de 19 años para que disfrute de las ventajas del primer mundo. Un discurso hipnótico cuyo quid- -y el de la obra- -es atrapar la atención del tiburón co- mercial- -y la del público- -hasta que se revelen las intenciones reales del visitante. Esta arquitectura de palabras traza, en el tono sin emoción de la traductora, un perfil que puede ajustarse al de millones de seres humanos del África negra y conduce a un final sorprendente, sin estridencias ni desgarros. No ha pasado nada en apariencia- -la traductora olvida muy profesionalmente lo traducido, el hombre abandonará la ciudad al día siguiente: después de mí, el diluvio- -pero una sutil desazón ha sido inoculada. Soberbio texto el de Lluïsa Cunillé, muy bien servido por Vicky Peña, que ejecuta sin perder pie un peliagudo triple salto mortal interpretativo, y Jordi Dauder, una fiera de vuelta de todo, entre cínica, amarga y vulnerable al cabo. Aunque la dirección de Carlota Subirós atraviesa algún momento delicado hacia la mitad de la pieza, cuando el flujo del discurso se remansa y la atención de los espectadores corre peligro de desleírse, conduce con sabiduría el ritmo lento de esta función llena de cargas de profundidad, y subraya con acierto los momentos clave, apoyándose en la matizada iluminación de Mingo Albir, sobre todo en la gran desembocadura. Un trabajo estupendo, de digestión pausada. VIVE TODA LA EMOCIÓN DE LA SELECCIÓN La emoción de nuestra CON EL SUPLEMENTO ESPECIAL selección está a punto de saltar al terreno de juego. ¿Estás preparado? ABC EURO 2008 Este viernes ponte al día y vívela a fondo con la información más completa, en un suplemento especial con los contenidos que más te interesan: Entrevista a Luís Aragonés Un análisis exhaustivo mañana viernes de nuestros rivales El calendario completo Todos los grupos y sus sedes Curiosidades, anécdotas... ¡y mucho más!