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ABC JUEVES 5 s 6 s 2008 OPINIÓN 11 ERA CHENEY: ERA ÉL cena de misiles contra Trípoli y Bengazi. No le alcanzaron. HORA que Barak Obama ha ganado la nominaEl segundo Bush tomó en su equipo, como decíamos, a Checión, es urgente superar, si no olvidar, los probleney- Rumsfeld, artistas de la tergiversación. El asesinato mas de estos meses para centrarse en la verdadera político de Colin Powell, primer afroamericano al frente confrontación, la del sólido John McCain frente al senador del departamento de Estado, antes jefe del estado mayor de Illinois, lastrado por una sucia y agotadora campaña conjunto, es un prodigio de la preconstitución de pruebas, previa. Quienes descartan que Hillary Clinton aparezca una cumbre de la manipulación. en el ticket demócrata pueden equivocarse. Hillary quiere, La posterior combinación de Cheney y Condoleezza Riante todo, ser fiel a sus acreedores. ce mezclaría los silencios de él con las instructoLa lucha se centrará, es sabido, en la crisis firas charlas de ella. Eran tardes amenas en el piso nanciero- hipotecaria, inseparable de la reducalto de la Casa Blanca. Cheney callaba y decidía ción de impuestos decretada por Bush para la sin apelación posible. Rice, excelente flotadora en franja más alta, con riesgos derivados para el meaguas difíciles, tenía el encargo de no plantear prodicare, la educación y la seguridad social. Los blemas, de hacer la vida agradable al presidente, otros tres problemas dominantes, Irak, energía e de no hablar de problemas que Bush necesitara olIrán, no desplazarán a los problemas de carácter vidar, de ideas que no quisiera oír, de decisiones sistémico: China, Rusia, relación con los aliados que prefiriera aplazar (Russell Baker en NY Reeuropeos, deuda pública, déficit. Y por encima de DARÍO view) La desinformación ante las advertencias sotodo, la amenaza de la inflación. VALCÁRCEL bre un ataque de Al Qaeda en el verano 2001 resulAsunto previo: ¿quién ha gobernado América ta de aquella amabilidad. Lo malo es que la vida acaba por en estos años? Dick Cheney, no George W Bush, parece ha. imponerse sobre la comedia. En medio de las paredes acolber marcado la línea de cada día. Pero, ¿y las grandes decichadas de algodón rosa, Cheney hablaba apenas de su falsiones? Las lagunas de Bush eran a veces Grandes Lagos so escenario sobre Irak. Brent Scowcroft, antecesor de Ri ¿recuerdan? Superior, Michigan, Huron, Eire y Ontario) ce en la Casa Blanca, advirtió: no ataquen a Sadam, es una Cheney no era un conservador clásico, sino un hombre de guerra imposible de ganar; no distraigan la atención de Nebraska, conocedor de los mecanismos del poder federal, Afganistán- Pakistán. Pero Bush, impulsado por Cheney, aunque viviera enfadado con la vida, sin afición a sonreír, había decidido entrar en Bagdad, cosa que su padre había desde su llegada, muy joven, a la administración Nixon. evitado 12 años antes. Lo explica en su reciente libro de meCheney y Rumsfeld vieron pronto cómo el Bush pequeño morias, What Happened, Scott McClellan, ex portavoz del- -noelgrande, fueradesualcance- -era depaternidad compresidente: La ofuscación, el disimulo y la falta de honespartida: W procedía biológicamente del presidente, de tidad intelectual llevaron al error histórico de Irak Cheacuerdo. Pero también ellos dos, Cheney y Rumsfeld, comney confiaban en la fuerza de la máquina de guerra ameripartían una suerte de sombría paternidad (Rumsfeld descana. Se equivocó (es lo de menos) y metió al mundo en un aparecería tras la derrota electoral de noviembre 2004) callejón sin salida, que es lo de más. Una película inolvidaUn ejemplo: Ronald Reagan no quiso nunca imponerse ble, En el valle de Elah, describe las torturas a los heridos porla fuerza militar. Sabía elpeligro queesa imposiciónsuiraquíes. En 2007, los suicidios de soldados regresados a Esponía. Aspiraba a pasar a la historia como un líder prudentados Unidos han aumentado el 13 por ciento. te, con ese punto de magnanimidad que han buscado los América da en estos meses una lección de democracia grandes, desde Alexander Hamilton a Franklin Roosevelt. de abajo arriba. Después de ocho años de oscurantismo, Cuando Gadafi ordenó derribar el Jumbo de Pan Am sobre conviene recordar que la responsabilidad de Bush es comEscocia, Reagan ordenóala SextaFlota atacar dos palacios partida. Detrás de la cortina había alguien peor. donde podía encontrarse el Hermano Líder: apenas una de- EXTERIOR UNA RAYA EN EL AGUA A EL MOVIMIENTO OBAMA I la candidatura presidencial de los demócratas americanos se hubiese decidido por cooptación entre los jerifaltes del partido, a estas horas la avezada y correosa Hillary Clinton estaría preparando el asalto de noviembre a la Casa Blanca. Pero cuando se le da la voz al pueblo suele demostrarse que el pueblo tiene un criterio distinto al de los que piensan por él. El éxito de Barack Hussein Obama es el de una aventura a contracorriente que ha terminado convertida, precisamente, en la imparable corriente de una aventura. Obama es, además de IGNACIO negro- -exactamente es CAMACHO mulato, pero el hecho de que no sea blanco es lo que constituye un salto cualitativo- inexperto, hueco y un poco antisistema, pero su magnetismo oratorio y su discurso de cambio han crecido desde una suave oleada hasta un maremoto político. No es sólo un candidato: es un movimiento. Un movimiento de contestación y de rebeldía que ha conectado con amplias capas sociales para sacudir a una sociedad cansada de la esclerosis de su abotargada dirigencia pública. Obama atrae a muchos negros, pero también a jóvenes blancos y a votantes urbanos maduros desengañados de la política tradicional, abstencionistas habituales que se han movilizado hasta las urnas decididos a dar un salto al vacío. Porque, en el fondo, nadie sabe lo que hay detrás de su vaga propuesta de regeneracionismo idealista. Simplemente, la gente se ha enganchado a ese optimismo contagioso que recuerda bastante a la vacua retórica buenista de Zapatero. Aunque ya quisiera ZP el empaque carismático de este demiurgo que embruja y galvaniza a las masas cuando se sube a una tribuna. Este fenómeno de outsider capaz de fascinar con un solo eslogan puede romper las barreras electorales de Washington o estrellarse en ellas como un novato aprendiz de ilusionista, aunque todo apunta a que su hechizo se prolongará al menos hasta el primer martes después del primer lunes de noviembre. Luego tendrá que gobernar la primera potencia del mundo, aprendiendo la seca y pragmática prosa del poder, y entonces puede que no le sirva su lírica seductora, pero para ese momento el salto al vacío ya se habrá producido. La incógnita del Obama presidente sólo puede resolverse cuando lo sea, y por ahora parece que sus conciudadanos están tan hartos que no temen la pirueta de una peripecia tan incierta como sugerente. El encanto del mito, la hipnosis del cambio. La aventura promete tanto como inquieta, porque al presidente de Estados Unidos lo eligen los estadounidenses pero en cierta forma nos acaba gobernando a todos, aunque en Europa Obama ganaría de calle; hoy por hoy, el factor más interesante de ese proceso es el de la fuerza contagiosa de un proyecto experimental que ha arrasado las convenciones de la política a partir de un sistema abierto a todos los riesgos y virtudes de la libertad. Por lo que tiene de grandeza democrática: un pueblo dueño, para bien y para mal, de su palabra y de su destino. S