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100 DEPORTES www. abc. es deportes MIÉRCOLES 4- -6- -2008 ABC Sáez se carga el BA- LON- CES- TO El presidente de la FEB liquidó por la tremenda al técnico, al tiempo que le acusó de dejación de funciones y falta de respeto. No cree en los derechos de las personas replicó Pepu JAVIER HERNÁNDEZ MADRID. El desenlace, a la altura de las peores circunstancias, lejos del espíritu olímpico, de los valores premiados con el Príncipe de Asturias, de bondades y, lo que es peor la más mínima cordialidad. La relación entre el presidente federativo y el seleccionador ha acabado al final como el rosario de la aurora. José Luis Sáez había citado al técnico a las doce de la mañana. Cinco minutos después el despido, certificado en una reunión exprés con el director general, Jesús Bueno, por testigo. José Vicente Pepu Hernández hacía gala de cierto tacto diplomático para ponerse a disposición de Ángel Palmi, director deportivo, para ayudar al nuevo entrenador en lo posible. Luego dejaba el edificio de bronce, atendiendo a las decenas de periodistas que esperaban en la calle, a las puertas de la Federación. El entrenador se mostró, más que dolido, muy triste, profundamente triste por un despido en el que seguía sin ver motivos ni razones Contrastaba la salida del técnico, en la más estricta soledad, con la rueda de prensa minutos después de su ya ex jefe. Sáez comparecía arropado por varios vicepresidentes y los dos directores de la Federación, diciendo las contundentes verdades (sobre Pepu) anunciadas y, sobre todo, la no continuidad del seleccionador, una decisión anunciada el pasado jueves en estas páginas. El presidente empezó por leer una nota con tres puntos muy concretos, en un estilo directo, por momentos crudo en las formas. Habla el dirigente federativo de incumplimiento de compromisos contractuales falta de respeto institucional y personal al acusarles de persecución y maltrato y de condiciones poco propicias para el trabajo de cara a Sin motivos ni razones José Luis Sáez, durante la rueda de prensa en la que destituyó al hasta ahora seleccionador Pepu Hernández EFE Crónica de un divorcio anunciado M. Á. B. MADRID. Después del éxito del Mundial de Japón, el excesivo protagonismo adquirido por el seleccionador empezó a minar el orgullo del presidente. Él se sentía artífice del oro y no le sentó nada bien que Pepu aumentase su carisma por momentos. Y sus ingresos. A raíz de la concesión del premio Príncipe de Asturias le comenzaron a reclamar cada vez de más lugares para hablar de BA- LONCES- TO y para hacer publicidad. Pero la cuestión del ego herido se agravó cuando el técnico madrileño osó criticar la preparación del pasado Eurobasket de España. Convertido en el paraguas que cubría a todos los jugadores, expresó su malestar por una gira excesivamente larga y por la asistencia a compromisos comerciales con la competición ya iniciada. Luego, la derrota en la final ante Rusia no hizo sino provocar la ruptura total. Aunque oficialmente se le confirmó su contrato para la cita olímpica, esta última campaña la relación entre ambos se cortaba con un cuchillo. Y estalló cuando, en plena Final Tour el dirigente se enteró por un burofax de que el preparador se marcharía después de los Juegos. Desde entonces, todo han sido despropósitos. Primero, un apretón de manos nada creíble; después, reuniones convocadas y desconvocadas y, por último, con un cruce de mensajes por la prensa. Sáez buscaba motivos para el despido y Pepu Hernández esperaba acontecimientos. Hasta ayer.