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10 OPINIÓN MIÉRCOLES 4 s 6 s 2008 ABC AD LIBITUM ESCARLATA ESTUDIO EN RTHUR Conan Doyle, después de alcanzar en Edimburgo el grado de doctor en Medicina, abrió consultorio en Portsmouth, en la costa sur de Inglaterra. Fue un fracaso. Pasaban los días sin que un solo paciente requiriese sus servicios y, para no perecer de aburrimiento, dedicó su tiempo a jugar al rugby y a escribir. Así nació Un estudio en escarlata, la primera de las novelas del escocés universal en la que apareció Sherlock Holmes y el punto de partida de una brillante, y próspera, carrera literaria. De haber triunfado como médico es muy posible, dado el talento del personaje, que hubiera mejoraM. MARTÍN do el sistema sanitario FERRAND en el Reino Unido en aquellos años finales del XIX y primeros del XX; pero quiso el destino y determinaron los vecinos de Portsmouth algo muy diferente. En nuestros días la Medicina se nos ha hecho fundamentalmente pública y los jóvenes médicos no abren consultorio, hacen el MIR. Afortunadamente, gracias a ellos y al personal sanitario en general, disponemos hoy en España de un sistema sanitario que, sin ambages y sin anécdotas aisladas, es el mejor de Europa. Es decir, del mundo. Es el fruto de un trabajo continuado que, desde Miguel Primo de Rivera, viene creciendo y ajustándose a la demanda social. En tiempos de Francisco Franco alcanzó su madurez y, ya vigente la Constitución del 78, la Sanidad pública se extiende, con un amplio abanico de prestaciones, por todo el territorio nacional. La magnífica red hospitalaria existente- -perfeccionable, como todo- -resulta más que aceptable. Ahora faltan médicos. Alguno, como el padre de Sherlock Holmes, habrá decidido dedicarse a la literatura y muchos han buscado mejores horizontes profesionales fuera de España, especialmente en Portugal y Gran Bretaña. En Cataluña se reclama con urgencia, antes de las vacaciones veraniegas, un millar de profesionales sanitarios que puedan atender las necesidades básicas. Las autoridades de la Generalitat argumentan para justificar su alarmante demanda el hecho de que la población ha crecido en más de un millón de habitantes. Eso es cierto, pero lo ha hecho a lo largo de los últimos ocho años. ¿No lo han advertido hasta ahora? La consellera del ramo, Marina Geli, que es médico, ha llegado a proponer que se contrate a médicos extranjeros, no comunitarios y no homologados, sin convalidar su titulación, para salir del paso. Puede ser el principio de una catástrofe, un coladero que rompa el muy aceptable nivel profesional sanitario que hoy disfrutamos. ¿No sería más fácil aliviar la tensión del idioma para que quienes se licencien en las facultades catalanas, sin ser catalanes, no salgan corriendo tras haber obtenido su formación o, en la misma dirección, para que Cataluña sea un destino deseable para médicos andaluces, castellanos, gallegos... Elemental, doctora Geli, como diría Holmes. A ¿Y qué diferencia hay entre haberme quedado sin empleo a causa de la desaceleración o de la crisis económica? HAY MOTIVO EL OPTIMISMO PATRIÓTICO L señor Zapatero afirmó el otro día que el pesimismo es sumamente pernicioso porque no crea puestos de trabajo. ¡Hombre, don José Luis, haberlo dicho antes! Si hay que ser optimistas por el bien de España, seremos optimistas y lo que vuecencia mande. ¿Gilipollas, incluso? Gilipollas, incluso: a disponer, lo que haga falta. En prenda y testimonio de buena voluntad, ahí van un par de ideas en pro de su campaña. Como primera providencia es necesario un himno, puesto que, sin un himno, no amaina la grisalla. Tomemos, por ejemplo, un tema clásico. Tout va très bien, Madame la Marquise nos viene de perillas, ya que usted, en el fondo, es un afrancesado. ¿Se acuerda, presidente, de la chanson de marras? La señora marquesa, que estaba de viaje, pega un telefonazo al mayordomo (le pega, por supuesto, en el sentido figurado) para ponerse al día de los asuntos de la casa. ¿Alguna novedad? Cosillas, nimiedades: el chateau de madame ardió de arriba abajo y el marqués, que era un pinta, se voló la sesera después de quedarse sin un mísero franco. Mais, à part ça, Madame la Marquise, tout va très bien, no ha ocurrido nada Basta con encargarle a Buenafuente que remoTOMÁS ce el cantable y en los idus de agosto romCUESTA pemos con la pana. Item más: ¿Y si fichamos a Van Gaal, en plan asesor áulico? Siempre positifos, nunca negatifos Un lema perfecto y que, además, está rodado. Sírvase en abundancia el cóctel de agit- prop y el personal verá guirnaldas en vez de telarañas. ¿Que Hacienda nos exprime? Será que nos abraza. ¿Que la hipoteca es un martirio? Que se desvele el banco. ¿Que el sueldo ya no cunde? Cundirá el entusiasmo. Esto, con dos de pipas, va a ser la juerga padre, las bodas de Caná y los esponsales de Camacho. ¡Abajo los cenizos! ¡Muerte a los agoreros! ¡Al pilón con los gafes! ¡Todo por la patria! -Mecachis en la mar, ya ha salido la patria. ¿No había de salir, alma de cántaro? ¿Se le ha olvidado, acaso, lo que afirmaba el doctor Jonson en aquella sentencia inolvidable? Coja papel y lápiz y apúntese la frase: E El patriotismo es el último agujero en el que se refugian los canallas -Vamos, que, según eso, el presidente es un canalla. -Al contrario, es un ángel, un elegido del destino y, last but not least un intelectual de gran calado. Sepan que Zapatero ha alumbrado un concepto- -el optimismo patriótico- -tan nuevo, tan audaz, tan cristalino, tan versátil, que constituye una revolución copernicana en el ámbito de la Teoría del Estado. Las opiniones son unánimes: el optimismo patriótico es el mayor avance en esa disciplina desde que Jürgen Habermas se sacó del caletre otra versión del patriotismo, el constitucional, que aliviaba el escozor del Holocausto. Pero, si el viejo Habermas, al presentar su tesis, se subía a la parra del academicismo alambicado, el señor Zapatero es el aventurero Simplicissimus de la elucubración y el desparpajo. Tanto es así, que el optimismo patriótico no hace falta estudiarlo en Heildelberg o en Frankfurt. Con acudir al refranero te doctoras cum laude fíate de la Virgen y no corras; al mal tiempo, buena cara; quien con niños se acuesta, meado se levanta (y no le busquen tres pies al gato pederasta) Rodríguez Zapatero, ¡cráneo privilegiado! pretende torearnos por faroles, gustándose en la suerte y con facundia rubeniana: Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda, espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve! Los versos de La salutación del optimista donde se manifiesta el Darío apabullante, son una bacanal, una celebración pagana de la matriz generadora de la madre patria. Ahora, sin embargo, huelgan los ditirambos con una madre estéril y una patria tarasca. Con semejante panorama, el optimismo patriótico, si no una solución, al menos es un bálsamo. Saquemos pecho, pues, y optimicemos la esperanza. Tout va très bien, Madame la Marquise Positifos a saco. ¡Santiago y cierra España! -No miente usted la bicha, no sea que Santiago nos cierre la barraca. -Si no ríes, no mamas. ¿No ha oído al presidente? Hay que hacer lo que sea por superar el bache. ¿También el gilipollas? -Y dale: lo que haga falta.