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ABC MARTES 3 s 6 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 67 Juan Van- Halen De la Comisión de Defensa del Senado LAS GUERRAS HUMANITARIAS A reciente tensión en Líbano- -ahora cerrada en falso una vez más- esa tierra atribulada en la que cumplen su misión 1.100 soldados españoles, y dentro de poco cien más, me lleva al manoseado concepto de guerra humanitaria El profesor norteamericano Marc Herold, que reflexiona desde hace años sobre el largo conflicto de Afganistán, consideraba, en una entrevista, a José Luis Rodríguez Zapatero como uno de los teóricos de las guerras humanitarias. Herold no cree en ellas. Fue Moltke, un hombre de hierro, quien dijo que la guerra radicaba en la celeridad del procedimiento. Es decir que el humanitarismo en la guerra supone en consecuencia el empleo de los medios de lucha más eficaces, ya que las armas más crueles son humanitarias si es que aceleran la consecución de la victoria Lo entrecomillado es del comentario sobre Moltke de un personaje que se caracterizó por utilizar las armas y procedimientos más terribles: Adolf Hitler. El demente dictador alemán llegó al poder tras conseguir la mayoría parlamentaria en aquella doliente y desnortada República de Weimar. El mariscal Hindenburg, que le llamó a dirigir el Gobierno, abrió el camino para que le sucediese en la Presidencia. Ya sabemos en lo que aquello desembocó. La Historia coincide con nuestro presidente del Gobierno cuando hace poco aseguraba, como consejo a Rajoy, que el comienzo es la mitad de todo poniéndose él como ejemplo. Pero no siempre el comienzo de la mitad de todo desemboca en otra mitad deseable. L En Afganistán han muerto 85 militares españoles, sumando los 62 muertos en el accidente del Yak 42, que de allí venían, y los 23 que fueron víctimas en otras circunstancias. En Bosnia murieron 21, en Irak 11, en Kosovo 9, y en Líbano 6. La cifra de nuestros soldados muertos en las llamadas guerras humanitarias desde que se iniciaron las misiones militares en el exterior se acerca al centenar y medio ro ante el primer ministro libanés Fuad Siniora: garantizar la paz, la seguridad, la independencia y la soberanía de Líbano El despliegue internacional se destinaba, de acuerdo con la Resolución de la ONU, a garantizar el alto el fuego y conseguir que cesasen los ataques de la milicia chií Hizbola, desarmándola, además de garantizar el acatamiento a la legalidad internacional. Seis soldados españoles fueron los primeros muertos en la intervención internacional cuando en junio de 2007 su blindado fue reventado. Entonces se supo que los blindados españoles carecían de inhibidores de frecuencias para su protección. anecdotario de nuestros soldados en Líbano es muy rico. En enero de 2007 una patrulla hacía fotografías en la aldea de Zautar, y unos milicianos armados de Hizbolá les requisaron las cámaras en un acto de matonismo. El diputado chií Nahuar Salí declaró sobre el incidente: No se actuará contra los soldados de la ONU, pero que no se sobrepasen en sus funciones Los milicianos armados siguieron armados, claro. En Kfar Chouba fuerzas del contingente español descubrieron un arsenal de Hizbolá, y tuvieron la precaución de llamar a los artificieros antes de proceder a inspeccionarlo. Los milicianos chiís habían colocado bombas- trampa, y sólo la pericia de aquellos artificieros logró que no se produjese una masacre. Siempre que los soldados avistan a milicianos armados de Hizbolá tienen la orden de avisar al Ejército libanés, que mira para otro lado. Como en la reciente ocupación de Beirut. Y, por desgracia, las esperanzas de paz suelen acabar en fiascos. Deseo que esta vez no sea así. no está en guerras humanitarias por la sencilla razón de que no existen. Aunque al presidente del Gobierno le guste el concepto. Y cuando se envía a las Fuerzas Armadas a un conflicto hay que dotarlas adecuadamente. Recordemos las quejas del general García Sánchez, jefe de la Legión y de la base española de Marjayoun, sobre la vulnerabilidad- -aún- -de nuestros blindados, ante la ministra Carme Chacón durante su viaje a Líbano. Pero España sigue siendo uno de los países europeos que dedican menos esfuerzo presupuestario a la Defensa, supongo que en parte por complejos ideológicos o psicológicos del Gobierno. Son viejos tics difíciles de superar. Bono, siendo ministro de Defensa, dijo aquello de antes morir que matar. ¿Serán cosas de la guerra humanitaria? El rias. Lo repite cada vez que amplia nuestra presencia militar en ellas. Un Ejército que quiere ser estandarte de la paz dijo Rodríguez Zapatero en su visita a la base de Herat, en 2005. No mucho antes, 17 soldados españoles habían muerto cerca, en Casma Khani, cuando su helicóptero Cougar cayó a tierra, en un episodio aún no explicado suficientemente según muchos expertos. Pero era una guerra humanitaria. En Afganistán han muerto 85 militares españoles, sumando los 62 muertos en el accidente del Yak 42, que de allí venían, y los 23 que fueron víctimas en otras circunstancias. En Bosnia murieron 21, en Irak 11, en Kosovo 9, y en Líbano 6. La cifra de nuestros soldados muertos en las llamadas guerras humanitarias desde que se iniciaron las misiones militares en el exterior, se acerca al centenar y medio. La teoría de las guerras humanitarias es sencillamente un oportunismo. Una coartada para que los gobiernos enjuguen sus remordimientos políticos o para engañar a quienes se dejen. No hay guerras buenas y guerras malas. Coincido con Gracián: Nunca ha habido ni buena guerra ni mala paz Cuando Afganistán, Bosnia, Kosovo, el Congo o Líbano se consideran conflictos buenos, e Irak, por poner un ejemplo agradable al progresismo, se considera un conflicto malo, ya estamos cayendo en la trampa. Los soldados que cumplen su misión en Afganistán o en Líbano, pongo dos casos, están sometidos a riesgos evidentes y el humanitarismo de esos conflictos es mero enmascaramiento. El presidente del Gobierno cree, o lo dice, que las guerras en las que permanecen nuestros soldados son humanita- nes en todas estas guerras han tenido el marchamo de la ONU (Irak, Resoluciones 1483 y 1511, entre otras; Kosovo, Resolución 1244; Líbano, Resolución 1071) pero no por ello dejan de ser guerras. Y los Ejércitos que están sobre el terreno no dejan de ser Ejércitos. Además ¿qué guerra no se ampara en el pretexto de conseguir la paz? Muy probablemente soy el único periodista español que entrevistó a Sadam Husein. Primero, ampliamente, en Bagdad, y luego en Madrid. Y puedo asegurar que era un tipo de cuidado. No se encontraron armas de destrucción masiva en Irak, pero las había utilizado, y bien que lo sabían los kurdos, e incumplió sus compromisos al finalizar la primera guerra, la del Golfo, en la que participaron tropas españolas, pero como fue durante el Gobierno de Felipe González no es un recuerdo grato. Tampoco aquella era una guerra humanitaria. Esciertoquelasintervencio- José Antonio Alonso, entonces ministro de Defensa, declaró tras la explosión de una mina al paso de un blindado BMR que nos costó dos muertos: Mantenemos nuestro compromiso en la misión de Afganistán cuyo objetivo es ayudar a reconstruir el país y evitar que el terrorismo de Al Qaeda se haga con el control Cualquier ministro, de uno u otro color, hubiese dicho lo mismo en cualquiera de las guerras en las que tenemos, o hemos tenido, soldados en la zona de acción de Al Qaeda. Es obvio que no hay guerras buenas o malas, según el cristal con que se miren. Pero, además, si el concepto de guerra humanitaria se desprende, para algunos, de la condición no combatiente de las tropas destacadas en ellas, es esclarecedora la declaración del secretario general de la OTAN, el holandés Jaap Hoop Scheffer, tras la reunión de Riga, en 2006, en la que se redujeron las restricciones operativas de los Ejércitos de la Alianza: Cada aliado irá en ayuda de otras fuerzas aliadas en una situación de emergencia. No hay negociación sobre la definición de una emergencia. La decisión para declarar una emergencia queda en manos exclusivamente de un hombre: el comandante de la ISAF Estas son las siglas de la misión militar internacional en Afganistán, y su comandante en jefe era el general británico David Richards. De modo que las plausibles intenciones no combatientes de nuestro Ejército dependían para realizarse de la decisión responsable, en caso de emergencia, de este general británico. España to caliente si es que alguna vez dejó de serlo. El contingente militar español, dentro de la misión FINUL, se desplegó a finales de 2006 y llegaba para, en palabras de Rodríguez Zapate- Líbanovolvióaserun pun-