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56 MADRID MARTES 3 s 6 s 2008 ABC La Justicia tarda 18 años en condenar el contagio de hepatitis C a un bebé GUILLERMO D. OLMO MADRID. Cuando apenas tenía unos meses de vida una negligencia médica le regaló una hepatitis C, una grave enfermedad que le acompañará el resto de sus días. Para reparar el daño causado, la Justicia se ha tomado nada menos que 18 años. El Instituto Madrileño de la Salud tendrá que pagarle 60.000 euros. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, dada a conocer ayer por El defensor del Paciente, establece que el 4 de abril de 1990 el niño afectado, que en aquel entonces contaba con apenas 16 meses, fue contagiado en el servicio de Urgencias del hospital madrileño al que acudió. Ese mismo año se puso la primera denuncia Llegó allí afectado por un shock séptico y las transfusiones que recibió le inocularon el virus de la hepatitis C. La sentencia estima que la Administración es responsable por no haber aplicado las pruebas pertinentes para identificar la presencia del virus en la sangre de las transfusiones y rechaza el argumento en que se escudó, que la orden ministerial que imponía la obligatoriedad de tales controles se dictó posteriormente al contagio. Según los jueces, un análisis apropia- do habría evitado la infección. Desde la Asociación El defensor del Paciente se mostraron ayer extremadamente críticos con la sentencia: Es escandaloso que hayan pasado 18 años para que la Justicia se pronuncie Pero no es el del retraso el único reproche de esta asociación a una sentencia que considera indignante Carmen Flores, su portavoz, lamentó que la indemnización fijada sea irrisoria Le han regalado una enfermedad grave de por vida, por la que tendrá que estar siempre en tratamiento y todo por 60.000 euros se quejó. TENDENCIAS Rafael Puyol Fundación Instituto de Empresa EL MAYOR ACTIVO ndamos últimamente preocupados por el talento que el país va a necesitar y por la incapacidad interna para producirlo en dosis suficientes. Y se propugnan soluciones para paliar esa escasez, como la posibilidad de importarlo o de producirlo aquí y retenerlo después mediante condiciones de trabajo y de vida atractivas. Todo eso me parece bien, pero no debemos olvidar que mediante unas practicas inconvenientes y hasta suicidas, estamos perdiendo talento interno para la vida activa al enviarlo al retiro laboral de forma prematura. Si ya la edad real de jubilación esta en España por debajo de la edad oficial, en el caso de los trabajadores cualificados se sitúa, a veces, muy por debajo. Hay sectores decisivos donde no es infrecuente que a los altos directivos se les jubile entre los 50 y los 60 años, lo cual resulta a todas luces un sinsentido. Por los 60 años y durante bastantes mas, los directivos unen a su formación permanente a lo largo de su vida una experiencia que no pueden tener los mas jóvenes Las empresas con la practica del retiro anticipado se descapitalizan de unos recursos que la marcha de los tiempos, con las escaseces que anuncia, hará imprescindibles. Se impone, no ya por justa, sino por necesaria, una nueva política en las empresas y en las instituciones que mantenga el talento activo hasta una edad mucho mas tardía. Por la base de la pirámide laboral no entra el suficiente. Competir por él en el mercado global es una solución conveniente, pero complicada y cara. Y en cualquier caso, no es incompatible con dar a la inteligencia interior una oportunidad renovada de mantener su actividad al servicio de nuestro progreso. El Mayor Activo es el título de un libro reciente que he tomado prestado para encabezar este artículo (Peoplematters, 2007) Es una combinación oportuna de palabras para indicar que uno de nuestros mayores activos es tener precisamente unos buenos activos mayores. A