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ABC LUNES 2- -6- -2008 Giro de Italia s Contador sucede a Induráin DEPORTES 87 Un mesías para relanzar el ciclismo Contador ha asumido un estatus de líder total para levantar en España un deporte machacado por el escándalo. Aún siente que ganó el Tour por la retirada de Rasmussen, pero su explosión en el Giro le confirma como el número uno POR JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. Entre las dos imágenes, quince años y una transformación camaleónica de un deporte maravilloso. Tres lustros atrás, más o menos por estas fechas, Miguel Induráin dobló a Claudio Chiappucci camino del Corso Venezia de Milán. La misma foto panorámica: una contrarreloj, un español contra un italiano lenguaraz, primero y segundo en una carrera furtiva para el público ibérico... Y una explosión en rosa. El Tour 91 que ganó Induráin no fue una casualidad, sino la confirmación de un fenómeno. Aquello sucedió en 1992. Vino luego la debacle, el periodo negro del escándalo, la oscuridad. Y de repente, mismo escenario, mismo italiano tendente a la bravata, mismo resultado, se ha hecho de nuevo la luz. Alberto Contador ha ganado la misma prueba clandestina, invisible hasta la última semana en España. Y la ratificación: el Tour 2007 no fue flor de un día, sino la llegada de otro mesías. No salgo de mi asombro dijo Contador en su equipo hace unos días, la camiseta rosa en su espalda, el Giro a tiro de los Dolomitas. No entendía cómo, sin preparación, sin carga de trabajo, sin intensidad ni horas de entrenamiento, podía gobernar esa carrera sin atacar, corriendo a contrapelo. El rasgo que define su estilo es la arrancada, esa patada de mula en la montaña. En el Giro sólo ha lanzado un par de derrotes: en el Monte Pora y más con el corazón que con las piernas, abrumado por Di Luca y los intentos de Ricco. Ha ganado por inteligencia táctica, superando la primera semana sin mancha, arañando segundos en la contrarreloj y sin enseñar la cara en la montaña. La mano de Johan Bruyneel (ocho Tours y un Giro en el zurrón) se adivina en cada movimiento del madrileño. Tiene el gen de los campeones dicen en su equipo al hilo de relatos como éste. Contador era el líder de la Vuelta al País Vasco y por una infección en un incisivo se le recomendó la retirada. No dijo tajante el madrileño. El veto del Tour había soliviantado su espíritu competitivo. Y se había propuesto ganar todas las carreras en las que concursase. Venció en el País Vasco con el freno de mano de sus mentores. Tuvimos que pararle porque les huJ AV IER AG A ER UIL biera metido tres minutos a todos Al día siguiente entró en el quirófano. Y regresó al martirio de la anestesia y el bisturí una semana después para solucionar definitivamente el problema. Ese es Alberto Contador, el que señala al refulgente sol amarillo en la camiseta del Astana cada vez que sube al podio. Ayer, en Milán, sin renc ores, CONTADOR SUC ED EA Nació el 16 de julio de 1964 en Villava (Navarra) Vive en Pamplona. Está casado con Marisa y tiene tres hijos varones Es el segundo de cinco hermanos y es un gran aficionado al campo también saludó al secretario de Estado para el Deporte Jaime Lissavetzky, la mano en la sombra que impidió su participación en el Tour 2006 por las llamaradas de la Operación Puerto. Cada éxito del madrileño se cuece en un volcán, allí donde se ha instalado el ciclismo desde hace tiempo. Fue el primer corredor de la historia que capturó un maillot amarillo de noche, entre las tinieblas del despido del líder del Tour, Michael Rasmussen. Y recibió la orden de su IN D Es miembro del Consejo de Ciclismo Profesional y el COE. Su lema es vive y deja vivir Fue el primer español que ganó el Giro (1992) Lo mejor: Su capacidad física. Hubiera sido un gran mediofondista o un gran jugador de balonmano. Imbatible contra el reloj Lo peor: Su aparente falta de ambición Alberto Contador Velasco Nació el 6 de diciembre de 1982 en el Hospital 12 de Octubre de Madrid Vive en Pinto (Madrid) Está soltero Es el tercero de cuatro hermanos Su hermano pequeño, Raúl, es su debilidad. Sufre una parálisis cerebral Su padre era instalador. Su madre, ama de casa. Su familia es originaria de Barcarrota (Badajoz) Es un gran aficionado a los pájaros. Dedica su tiempo libre a la cría de aves Lo mejor: Escalador puro. Estilo atacante. Su carácter competitivo. Regularidad y resistencia Lo peor: No tiene cuerpo de contrarrelojista, pero se ha preocupado de mejorar Miguel Induráin Larraya Alberto Contador Dorsal 93 del Tour 2005 ESPERO QUE SEPÁIS DE MÍ quí estoy, en un hotel en medio de la nada, inquieto, nervioso y expectante. De la habitación al comedor y del comedor a la habitación, deseoso A de que empiece el Tour. Dicen los veteranos de mi equipo, el Liberty, que no me consuma, que descanse lo que pueda y que no piense en esta larga espera. Dicen que es peor si lo hago, porque te hace pensar y malgastar el tiempo. Llegué el miércoles, no hemos hecho otra cosa que comer, dormir y reposar. Y dirán lo que quieran, pero a mí los días me parecen interminables. Esto parece que no arranca nunca. Muchos no me conoceréis, así que ahí os dejo algo de mi currículo. Llevo ya unos cuantos años en los equipos de Manolo Saiz y soy el de aquel accidente de la Vuelta a Asturias que tantos disgustos le dio a mi familia. Ya ni me acuerdo, lo he borrado de mi memoria. No me gusta recordar lo negro. Este año se me está dando bien, gané la Semana Catalana, una etapa en Australia, la cronoescalada del País Vasco, un final en alto en Romandía... Aunque, claro, el 11 de junio casi me dejo los dedos en el Dauphine. Debuto. Con nervios, pero sin miedo. Espero que sepáis de mí. Contador fue columnista de ABC en su debut en el Tour. Éste fue su primer artículo director, Johan Bruyneel, de sacarse la arena del bañador y hacer la maleta para correr el Giro hace ahora cinco semanas. Un hijo de su tiempo. Resulta imposible ninguna maniobra triunfal en el ciclismo de nuestros días sin la aureola del tumulto por detrás. Contador no quiso ponerse el amarillo en aquel primer viaje sin Rasmussen en el pelotón, y aunque la alegría de ganar el Tour compensó todos sus desvelos, en las hemerotecas siempre quedará la inevitable realidad: fue la primera carrera de la historia con un líder despedido por apestado, sin positivo que decretase la trampa. Contador siempre lo ha tenido en su pensamiento. Y tal vez por eso le dijo a un amigo de su equipo durante esta excursión por Italia. Si gano, este Giro es mío de verdad La temporada que amaneció podrida para él, con el veto del Tour al Astana y la invitación de Christian Prudhomme- -el patrón de la Grande Boucle- -para que cambiase de equipo y defendiese su título, ha invertido las jerarquías en el mundo del ciclismo. El resultado del Tour 2008, el apellido de su ganador, no será completamente legítimo. Siempre se dirá que faltaba el número uno, que no estaba Alberto Contador. El espacio que ayer conquistó en la contrarreloj era un breve más en cualquier columna de los periódicos españoles si hubiera vencido un italiano, uno más en la secuencia de once consecutivos desde que el ruso Pavel Tonkov triunfó en 1996. El milagro Contador, su hechizo: transformar una carrera sin interés, sin televisión, en el espectáculo de la montaña y la emoción de los escaladores castellanos. El ciclista de Pinto ha invocado a la unanimidad. No tiene enemigos ni pasado que arrojar a la cara de nadie. Ha tratado con la misma cordialidad al periódico de tirada nacional que al semanario para minorías, a la emisora más potente que a la radio local del sur de Madrid. Y habla claro: No pueda dejar de soñar con que algún día el ciclismo vuelva a gozar de la salud que ahora tiene la Fórmula 1 escribió el pasado 17 de marzo en ABC. De momento, ha colocado la segunda piedra en el camino de vuelta. N ÁI UR I NF OG RA F ÍA: