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86 DEPORTES Giro de Italia s Contador sucede a Induráin LUNES 2 s 6 s 2008 ABC Contador ayer en pleno último esfuerzo por las calles de Milán para hacerse con la maglia rosa AFP En la huella de Induráin Contador vapuleó a Ricco en la contrarreloj final y se convierte en el segundo español que gana el Giro J. GÓMEZ PEÑA ENVIADO ESPECIAL MILÁN. ¿Dónde está Contador? La mayoría de los corredores del Astana ya han desayunado. Las camareras están a punto de recoger el comedor del hotel Axolute Confort de Cantú. Servilletas exprimidas, cáscaras de yogurt, corros de café en los manteles. ¿Y Contador? ¡Que tiene que ir a la contrarreloj para ganar el Giro! Hay que buscarle. Es fácil. Basta con escuchar. En la habitación 201 hay bullicio. Voces de un locutor en italiano. Habla del Mortirolo, de Áprica. De Contador, la maglia rosa. Dentro de la suite está Alberto. No baja aún a desayunar. Es que en la televisión están repitiendo su etapa del sábado. A todo volumen. Siete horas después, en la calle Corso Venezia de Milán, sí fue puntual. Tenía apenas cuatro segundos sobre Ricco. Y le sacó un minuto y 53 segundos. De sobra. Más que puntual. Ha llegado pronto a lo más alto del podio de Milán. Con sólo 25 años. Lástima que el veto del Tour al Astana no le deje estropear las siestas de la afición en julio. Como hizo Induráin. Contador se ha sostenido en este Giro por su talento dice Gallopin, el director francés del Astana. Para tallar al madrileño hay que oír a los suyos. A Kloden: Es el corredor con más clase con el que he corrido Y corrió años con su íntimo Ullrich, el ciclista con mayor tracción muscular. También a Leipheimer: Vino al Giro sin prepararlo. Con eso vale para no tener ninguna duda sobre quién es el mejor Bruyneel, el mánager, lo confirma: El mejor del mundo. Y aún no ha tocado techo Puede compararlo con Armstrong. Ya lo dijo el martes: Veo cosas en él que sólo he visto en Lance Palabras mayores. Con 25 años, Contador aún está tanteando sus límites. Casi nadie es capaz de ganar un Giro. Él lo ha logrado sin estar en plenitud. De las vacaciones en la playa, al Giro. Sin transición. Llegó a la salida de Sicilia obligado. Con las piernas llenas de arena. Eso sí, con el orgullo intacto. Jugar es sinónimo de ganar. De intentarlo. Con ese arsenal anímico convirtió su llegada precipitada al Giro en una obra maestra. Hasta esta carrera, Contador era un escalador rapaz. De los que gustan. Un Pantani su ídolo. Desde el Giro hay dos Albertos Ése y el calculador. Metrónomo. Ganar el Giro sin ganar etapas. Aprender a ceder sin explotar. Manejar el temple, los nervios ajenos. Dice Ricco, su rival, que no ha vencido el más fuerte Suena a crítica y es un elogio. Contador le supera en la general y en una cualidad heredada de Induráin: la diplomacia. Ricco, en cambio, malgasta oxígeno cargando contra todos. Así, en silencio, el líder de Pinto penó al inicio del Giro, en la meta de Agrigento, la segunda. Esa tarde ni quiso mirar el pulsómetro. Dudó incluso. Ricco le sacó los ojos. Para la undécima jornada ya estaba con la cobra del Saunier y con Di Luca. Venía de casi ganar la crono de Urbino. El ciclista total: en montaña y contra el reloj. Luego soportó sus altibajos en las tres etapas dolomíticas: sufrió en el Giau y en Alpe di Pampeago. Se recompuso en la Marmolada y Plan de Corones. Tenaz. Igual le ha pasado este fin de semana en la Presolana y el Mortirolo. Economiza pérdidas si va mal; juega con los rivales si va bien. De crío gastaba la paga dominical en trigo. Silbaba y aparecía un tropel de palomas. Nació para ser un reclamo. El Giro había desaparecido de la audiencia televisiva, copada por motos y coches. Con él vuelven al diccionario palabras de leyenda: Gavia, Mortirolo, Marmolada... Binda, Coppi, Merckx, Induráin... Como el navarro, Contador ha ganado primero la París- Niza, luego el Tour y después el Giro. Paso a paso. Tras esa huella. Induráin, que calzaba con pie de gigante, empezó la ristra a los 27 años. Su relevo madrileño anda dos años antes. Calca la pisada. Ayer, si la contrarreloj de Milán hubiera sido más larga- -sólo 28 km- habría doblado a Ricco. Como Induráin con Chiapucci en 1992. Etapa 21 1. Pinotti (Ita High Road) 32: 45 2. Martin (Ale High Road) a 7 s 3. Ignatiev (Rus Tinkoff) a 10 4. Wiggins (Gbr High Road) a 13 11. Contador (Astana) a 39 General final 1. Contador (Astana) 89.56: 49 2. Ricco (Ita Saunier) a 1: 57 3. Bruseghin (Ita Lampre) a 2: 54 4. Pellizotti (Ita Liquigas) a 2: 56 5. Menchov (Rus Rabob) a 3: 37 6. Sella (Ita CSF) a 4: 31 7. V. Broeck (Bel Silence) a 6: 30 8. Di Luca (Ita LPR) 7: 15 Dos Albertos Con 25 años, tantea sus límites. Casi nadie es capaz de ganar un Giro y él lo ha hecho sin estar en plenitud El reloj siempre filtra las expectativas. Era una crono plana, casi en descenso. De aire en contra. Contador lleva el traje de Armstrong. Está en el que fue su equipo. Subió a la rampa y se citó con dos gestos. El primero antes de salir: se persignó tres veces. El segundo, en la avenida Corso Venezia: dos golpes de orgullo en el pecho y una mano con forma de pistola al frente. Su sello íntimo. Ricco había disputado la crono con el cuello estirado. A punto para la guillotina. Zas. Así sonó la primera referencia, kilómetro 10. Contador ya le sacaba 55 segundos. Pinotti iba a ganar la etapa y Bruseghin, un merecido puesto en el podio del primer Giro de Contador. Hoy podrá ver el vídeo en casa. Que espere el desayuno.