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76 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 2 s 6 s 2008 ABC Rufus Wainwright y Morente coronan el Primavera Sound más ecléctico El festival echó el cierre con una asistencia de cerca de 60.000 personas DAVID MORÁN BARCELONA. La recogida desnudez de un Rufus Wainwright a solas con su repertorio, el asombroso poderío de un Enrique Morente anudado a la electricidad rugosa de Lagartija Nick, el pop envenenado y febril de Animal Collective... En el Primavera Sound, ya se sabe, cualquier cosa es posible, pero lo que se vio el sábado en la última jornada del festival acabó por desbaratar cualquier previsión. Cambiar de escenario era, en el mejor de los casos, como adentrarse en una dimensión desconocida en la que lo mismo se topaba uno con las deliciosas miniaturas pop de unos hieráticos Young Marble Giants que se las tenía que ver con los hachazos de rabia y distorsión de unos Shellac que, al aire libre, alcanzaron cotas de intensidad similares a las de su anterior visita al Auditori. Presume el Primavera Sound de ser un festival capaz de descontextualizar a muchos de sus artistas y, aun así, conseguir que su propuesta si- Jon Bon Jovi, anoche en el Estadio Olímpico barcelonés EFE Bon Jovi conquista Barcelona A las puertas de cumplir un cuarto de siglo, la banda norteamericana repasó anoche en el Estadio Olímpico lo más popular de su repertorio ante algo más de 50.000 entusiastas del pop musculoso y las baladas de corte ceremonial DAVID MORÁN BARCELONA. La épica del rock de estadios y el brillo cegador de los montajes faraónicos se aliaron anoche en Barcelona para que Bon Jovi impusiera en el Estadio Olímpico su colección de himnos musculosos y condujera a algo de más de 50.000 personas a través de una carrera que suma ya casi un cuarto de siglo de vida. Abrieron con Lost Highway y Born To Be My Bab pero no fue hasta You Give Love A Bad Name cuando empezaron a hurgar en el baúl de los recuerdos y lanzaron un contrataque nostálgico perfectamente arropado por una ¡espectacular pantalla luminosa formada por miles de leds y seis pantallas de vídeo en las que los solos de Richie Sambora se multiplicaban por mil. ¿Estais conmigo esta esta noche? preguntó Jon Bon Jovi a un público que, además de estar con él, andaba ya la mar de entretenido ejecutando todo tipo de coreografías gimnáticas con los brazos para celebrar una Sleep When I m Dead El inconfundible teclado de Runaway despertó de nuevo la fiebre en las gradas y el ligero aroma a western de Blaze Of Glory le abrió las puertas a otra de las especialidades de la casa: esas baladas intensas y de estribillo ceremonial que, con Bed Of Roses a la cabeza, forzaron los primeros momentos móvil -lo del mechero para que ya ha pasado definitivamente a la historia- También se atrevieron los norteamericanos a interpretar versiones despedazadas de Elvis Presley, John Fogerty pero, aún así, con It s My Life y Keep The Faith dejaron claro que lo suyo son los himnos acorazados con cierta querencia por la radiofórmula. Al final, la barra libre de los bises trajo Livin On A Prayer Always Saturday Night y Wanted canciones que, una detrás de otra, evidenciaban las mutaciones que ha sufrido una banda que empezó a la vera del hair metal y ha acabado comodamente instalada en el rock adulto. Más información sobre la banda: http: www. bonjovi. com Morente, en plena actuación en el Primavera Sound EFE FLAMENCO Suma Flamenca (IV) Cante: Esperanza Fernández, Jesús Méndez y Rafael de Utrera. Guitarras: Gerardo Núñez, Miguel Ochando, Javier Conde, Miguel Angel Corté y Salvador Gutiérrez. Baile: Carmen Cortés y Miguel Vargas. Lugar: Teatro Albéniz, Madrid Lamento gitano de Esperanza Fernández MANUEL RÍOS RUIZ Cuando para finalizar su actuación, Esperanza Fernández cantaba, emocionada, ese lamentohimno gitano llamado Gelem, gelem en versión romanó, mientras se proyectaban imágenes del Holocausto de los de su raza a manos de los nazis, se creaba en el auditorio una at- mósfera de especial emotividad, que rompió en la ovación más clamorosa de la velada. Una velada en la que Esperanza Fernández dejó clara constancia de su arte. La cantaora trianera basó su repertorio en el contenido de su último disco, titulado Recuerdos comenzando por Manolo Reyes la vieja canción festera con letra de Rafael de León y que popularizara antaño La Niña de los Peines. Seguidamente, fandangos de Huelva y soleares, los tangos de El Titi... Y llegó la siguiriya, arrancando con la copla antigua que clama: Las ovejas son blancas y el prado verde, y el pastor que las guarda de pena se muere Con este cante echó lo que se llama la firma. Estuvo superior. Luego, la farruca acompasada, la canción Antonio Vargas Heredia bien aflamencada, y fandangos de Lucena rematados con verdial. Cerró, como arriba reseñamos, con el Gelem, gelem En definitiva, una demostración cabal de cante fetén la de Esperanza Fernández, por conocimiento y templaza interpretativa, con el meollo básico de su gran voz, tan jonda como enaltecida, que el público valoró con sus aplausos estilo por estilo. En primer lugar de la función, Gerardo Núñez ofreció un singular concierto del guitarra en homenaje al inolvidable maestro Sabicas, de quien se proyectó un toque para empezar. Gerardo Núñez presentó un espectáculo singular, conjugando sus magníficas interpretaciones de obras personales, con el baile arrebatado de Carmen Cortés, así como con los cantes de Jesús Mendez y Rafael de Utrera. Y con la particularidad de presentar a dos excelentes concertistas: Rafael Ochando, granadino, y Javier Conde, cacereño, dos ases de la sonanta que merecieron las palmas intensas de los asistentes. Por todo ello, el homenaje a Sabicas resultó brillante. ga teniendo sentido, y mucho de eso hubo en el espléndido pase con el que Enrique Morente y Lagartija Nick recuperaron aquella alianza que les llevó a firmar el histórico Omega y firmaron uno de los momentos más inolvidables del festival. Sobre el escenario, flamenco expansivo, electricidad expansiva y palabras sabias de Lorca y Leonard Cohen dando forma ese intenso y didáctico cruce de cante jondo y rock encerrado en Manhattan Pequeño Vals Vienés y Aleluya Minutos antes, Wainwright había coronado con la misma cita a Leonard Cohen un recital que, lejos de los fastos del estudio, presentó la cara más íntima y recogida del canadiense. Alternando piano y guitarra, el autor de Gay Mesiah tapizó el escenario central con el pequeños seismos emocionales como Going To A Town Little Sister y las inéditas Zebulon y Who Are You New York El pase de Wainwright fue, aun así, una apacible anomalía en una jornada marcada por la distorsión fibrosa y los espasmos eléctricos de Dinosaur Jr y la brillante deconstrucción del pop de unos Animal Collective a medio camino entre la electrónica recreativa y la acidez psicodélica. Más información sobre el festival: http: www. primaverasound. com