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ABC LUNES 2- -6- -2008 Bon Jovi presentó disco en Barcelona en un único concierto en España 75 Gotas del XXI Hay Festival Ayer se clausuró una nueva edición del festival cultural en Hay- on- Wye (Gales) con una amplia presencia de literatura en español POR ANDRÉS NEUMAN Hay- on- Wye tiene 2.000 habitantes y más de 30 librerías. Al llegar al Hay Festival la primera impresión es de invernadero. Quizá lo sea: una plantación intensiva de escritores que provoca un crecimiento acelerado de la especie lectora. El jardinero mayor se llama Peter Florence, inteligente artífice del evento. La XXI edición ha desplegado unos 500 actos. Como si de un festival de rock se tratase, convocó a 80.000 personas el fin de semana. El festival es una mezcla de informalidad y exactitud, de glamour y neohippismo, de puntualidad y firmas anunciadas con tiza. La ironía es más rentable que la seriedad. El público es el verdadero héroe del festival. La gente llega en coches, en autobuses, caminando. Hace cola. Acampa. Chapotea. Aparca en mitad del campo, entre colinas con ovejas. Créase o no, casi todos los actos terminan agotando las localidades. Como suele ocurrir, la metáfora está en los baños. Los del Hay están embarrados, pero incorporan un hilo de música clásica. A mí me parecieron pocos: o los ingleses no orinan, o llegan con los turnos acordados de antemano. En The Guardian acababan de elogiar la primera novela de Juan Gabriel Vásquez, de lo cual nos alegramos pese a la empecinada mención del realismo mágico. Él y sus compañeros hacen lo posible por aclarar que el boom fue estupendo, pero que vivimos en otra época. Al final del acto lo despiden llamándolo Juan Gabriel Márquez Jimmy Carter dio una rueda de prensa con cinco guardaespaldas, denunció el bloqueo en Gaza y se fue en helicóptero. Todos los invitados norteamericanos, con ocasión o sin ella, mostraron sus simpatías por Obama. Daban ganas de apoyar a Hillary. Salman Rushdie ha venido sin guardaespaldas. Pasea con su familia como un curioso más. Su aspecto es fresco y relajado: o se ha hecho cirugía o se ha curado de espanto. En una conferencia sobre pintura india, Rushdie intenta mostrarles a los vasallos del antiguo Imperio que la colonia tenía civilización antes de ser civilizada. Desde su silla de ruedas, utilizando el bastón como palanca dialéctica, Gore Vidal muestra su malhumor oscuramente simpático. Muy consciente del show, remata sus sarcasmos poniendo la voz ronca. El público le ríe de antemano las inteligencias. ¿Un consejo para los jóvenes? le preguntan. Crezcan contesta él. América declara, es un país del que nadie puede estar demasiado orgulloso El acto de Bogotá- 39 (la nómina de nuevos autores latinoamericanos que fuimos elegidos a iniciativa del Hay Festival) también está repleto. Tras emigrar, durante años explica Juan Gabriel Vásquez, no escribí sobre Colombia porque no la entendía Se deduce que, viviendo lejos, fue entendiéndola mejor. No estar en un lugar nos permite explorarlo. Santiago Roncagliolo habla de Sendero Luminoso y lo compara con los atentados de Atocha: Tomé conciencia del terrorismo nacional a través de la experiencia del terrorismo extranjero Me fui de México recuerda Guadalupe Nettel, huyendo de mi familia, que me sobreprotegía Quizá por eso ahora cuenta bellísimas historias de desprotegidos. Lección de ajedrez de Spassky, el gran ex campeón ruso que tuvo el maldito honor de ser destronado por Fischer. ¿En qué momento del mundial se dio cuenta de que él era tan bueno? Él ya era mejor que yo contesta Spassky. Y cuando él renunció a defender el título y lo perdió, ¿usted cómo se sintió? Feliz contesta Spassky. ¿Qué pensó cuando arrestaron a Kasparov? Que estaba estropeando su vida. No por sus oponentes, sino por sus compañeros de partido, que a lo mejor necesitan un mártir ¿Dónde estaba el talento de Fischer: en la teoría, en las aperturas, en los finales? El viejo sonrió y señaló al cielo. La gota horada la piedra. La lluvia riega la vista. La escritura siembra el papel. Los libros riegan los ojos. Nuestros ojos escriben el mundo, o lo que queda de él. Los lectores invaden, como cada fin de semana, la Feria del Libro JAIME GARCÍA La polémica de Santamaría, gancho para la venta de libros de cocina ISAAC RISCO MADRID. Aunque aún es muy temprano para detectar preferencias claras, la tendencia en cuanto a los libros de gastronomía en esta edición de la feria indica que la mayoría de compradores se decanta por la cocina tradicional. Y, por otro lado, que la disputa entre los cocineros españoles desatada por Santamaría en torno al uso de aditivos en la cocina moderna no ha quitado a los visitantes el interés por lo culinario. Las ventas no son todavía significativas, pero en la caseta 141 de la Editorial Blume, por ejemplo- -que vende también libros de viajes, de historia o de arquitectura, entre otros- la demanda de libros de cocina ha cubierto más o menos el 30 por ciento de sus ingresos en los tres primeros días de feria. A la gente le interesa mucho la cocina tradicional, aunque también la moderna comenta Miguel, encargado de la caseta. El interés general por simples libros de cocina tanto de comida española en toda su amplitud, así como internacional, deja también claro, por otro lado, que el público no se plantea una disyuntiva tan rigurosa entre cocina tradicional y de vanguardia como la iniciada por las declaraciones de Santamaría. El debate ha sido muy extremista señaló por ejemplo Juan Manuel, un madrileño de 40 años, que, sin embargo, reconoció preferir en línea general las recetas tradicionales. En todo caso, si la intención de Santamaría era despertar el interés por su libro La cocina al desnudo la idea ha dado resultado hasta ahora. En la caseta 76, de la librería Aliana, especializada en gastronomía, la obra estaba ayer bien posicionada en el centro del primer estante, de donde había desplazado a cualquier libro de cocina vanguardista. La tendencia era la misma en la caseta 107, de Ediciones Algaba, donde el porcentaje de ventas (también un 30 estaba cubierto sobre todo por libros de recetas tradicionales, de comida ligera y de la cocina de toda la vida El gancho Santamaría se nota. Respecto a la polémica, Arancha, de la librería Aliana, señaló que considera la alusión a dos conceptos distintos de cocina normal cuando se busca promocionar algo, aunque afirmó también que Santamaría lo debería haber hecho de otra manera