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74 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos ñal de felicidad. Medio millar de galeanófilos se reconfortan con el escritor de los abrazos, y Galeano se emociona. Sostienen sus letraheridos- -muchos de ellos jóvenes- Espejos: una historia casi universal Le solicitan el correo electrónico, le estrujan, y apenas si pueden balbucear cuando están delante de él: De pequeñita leí una novela a escondidas- -nos cuenta Graciela, llegada desde México- Lo hacía debajo de mi almohada porque la tomé, a hurtadillas, de la biblioteca de mi abuelo. Era Vagamundo y otros relatos De tanto leerla la interioricé, ahora siento que me pertenece. Y eso quiero agradecérselo a Eduardo Galeano, que escribe libros para que no nos vayamos Parafraseando a Galeano, los espejos de la Feria están llenos de lectores: los letraheridos ven, los olvidados recuerdan. Sofía escucha un debate sobre la melancolía, y ve y recuerda Moby Dick de Melville: Es la novela que me marcó por la lucha entre el bien y el mal, como acaba de decir Guelbenzu Muchos letraheridos invadirán el Retiro los próximos días. Firmarán Ruiz Zafón y Follet, estrellas de la Feria. ¿Segundas partes fueron... Más información en la web oficial: http: www. ferialibromadrid. com LUNES 2- -6- -2008 ABC Lectores letraheridos Viven por y para las palabras. Piensan y sienten en función de un libro. Son adictos a la lectura. Se toman en serio los libros como reflejo de una varia melancolía. Son una especie afortunadamente en vías de no extinción, que rescatamos en la Feria del Libro ANTONIO ASTORGA MADRID. En un debate sobre el relato breve iberoamericano observamos a una mujer con La casa de los espíritus de Isabel Allende, en sus brazos. ¿Por qué? Es un libro que me regalaron cuando iba a cumplir once años, en 1982, y fue el primero ya serio de literatura no infantil que leí, y que me convirtió en devoradora de libros explica su propietaria, Pilar, que no sabía quién era Isabel Allende hasta entonces: La de los espíritus, si no recuerdo mal, creo que era la primera novela que ella publicaba en España. Me cautivó de tal forma que a partir de ese momento leí todas sus obras. Ella me enseñó el amor por la literatura y, sobre todo, por las historias de generaciones, de sagas familiares ¿Se considera usted una letraherida de Allende? preguntamos. No en el sentido de venir a esta Feria a que te firme el libro- -responde- Lo que sí me gustaría es conocerla en persona. Este año he leído su autobiografía y me parece una mujer muy interesante y mágica, que ha demostrado una gran fortaleza después de haber perdido a su hija ¿A qué viene entonces al Retiro? A comprar libros, a palparlos. De pequeña mi padre me llevaba a la Cuesta de Moyano, de ahí mi afición por este tipo de acontecimientos. Detesto las colas y ver dentro de las casetas a los escritores enjaulados, como si fueran monos de feria que no lo son que edita Rey Lear: Los 38 asesinatos y medio del Castillo de Hull de Enrique Jardiel Poncela. Toda ocasión es buena para leer al genio Jardiel- -explica esta obra María, confesa letraherida ponceliana- La reedición de sus obras siempre es un motivo de alegría para los que le consideramos una figura única dentro de la literatura española. Como ve este breve relato lleva el subtítulo de Novísimas aventuras de Sherlock Holmes y en él Jardiel hace un guiño a la novela detectivesca, y toma prestado al archiconocido personaje de Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. El propio Jardiel hará las veces de Watson y se pondrá al servicio del famoso investigador para solucionar los misteriosos crímenes que ocurren en un castillo escocés El escritor uruguayo Eduardo Galeano sale de su caseta, se funde en un abrazo con sus letraheridos y, tras concederles una sonrisa, les da un par de palmaditas en la espalda en se- LA CASETA 365 LOS JÓVENES DESPRECIAN LA RIQUEZA VERBAL José María Merino publica su primera obra tras ser elegido académico: Las puertas de lo posible relatos sublimes sobre un futuro que el autor ve sombrío A. ASTORGA MADRID. José María Merino abre Las puertas de lo posible (Páginas de Espuma) al relato futurista, a la fantasía gótica, a la concencia humana, a la cibernética, a la sátira, de aquí a 500 años. Como dice al principio el profesor Souto, que hace el prólogo, en los tiempos venideros el lenguaje se empobecerá, y ya lo estamos viendo cómo se va empobreciendo progresivamente lamenta Merino. Cuando él vino a estudiar a Gabo, Jardiel, Zafón y Follet Manuel es un garcíamarquiano convicto y confeso. Lleva tres de sus obras en el morral: García Márquez es la literatura- -confiesa- Me gustan todos sus libros, Cien años... La hojarasca Crónica... y, sobre todo, El amor en los tiempos del cólera que tengo en cinco ediciones y he leído diez veces, y en cada nueva lectura descubro más sensaciones. Pero de Gabo no me atrae tanto su persona como sus personajes fascinantes Uno de los libros policíacos más vendidos es una delicia Madrid en los años 60 el lenguaje de la calle era rico, divertido, lleno de matices, y el lenguaje ordinario se ha empobrecido muchísimo. Ahora con los móviles la gente va a acabar con un código de 25 palabras y le van a faltar la mitad de las vocales. Acabaremos hablando kiff, kaff, kloff, etc... Un lenguaje como de máquina- -denuncia- En Japón hay unas novelas de usar y tirar que duran tres o cuatro páginas, y que luego se eliminan del móvil. Los jóvenes, muchas veces, desprecian la riqueza verbal ¿Las palabras son seres vivos? Estoy totalmente convencido- -responde Merino- Tenemos la idea de que las palabras son algo evanescente, que no existen. Las palabras son cosas materiales, tienen forma, peso, miden, saben, huelen, y luego están vivas. Viven, mueren y se reproducen. Y ese universo vivo está surgiendo continuamente, y desapareciendo. El lenguaje es un ecosistema. Hay que procurar no perder palabras. Se deben incorporar los neologismos necesarios si son útiles y cumplen una misión. La Real Academia Española (RA) lo que hace es permi- tir que esté vivo el jardín de las lenguas. Y allí habrá de todo: flores hermosas, maleza, pero quien utiliza y crea lenguaje es la sociedad Para José María Merino la Academia lo que no puede ser es un guardia de la porra que diga: No, esta palabra se suprime porque no nos gusta La sociedad debe tomar conciencia e ir depurando su lenguaje y vocabulario. Pero no es la Academia ni el Diccionario quien crea o destruye las palabras Prefiere Merino los arcaismos al lenguaje idiotizante porque los hay estupendos, y a veces un lenguaje castizo tiene palabra preciosas. Hay que mantener vivas en el Diccionario palabras que pueden revivir. Ejemplo: machiembrar se usó en el mundo tecnológico, pero amachambrar -el que agarra una cosa de una manera tremendamente fuerte- -recuerdo que se decía mucho de niño: Lo amachambró y se lo llevó