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60 AGENDA Tribuna Abierta LUNES 2 s 6 s 2008 ABC Mercedes Salisachs Escritora ¿DÓNDE ESTÁ LA LIBERTAD PROMETIDA? OR fin conseguimos llegar a la meta tan deseada. Se llamaba Libertad. Era gratificante sabernos dueños de nosotros mismos, sin censuras agobiantes ni imposiciones dictatoriales. Parecía que los grilletes ya no podían agobiarnos y nuestras vidas iban a ser respetadas. Se acabaron las esposas en las muñecas, los sellos apocalípticos en las manos y en las frentes y se nos dijo que la igualdad entre los españoles prometida por los políticos de turno, iba a ser siempre respetuosa, justa y firme. Pero todo quedó en agua de cerrajas: De igualdad nada. Los unos continuaban siendo unos y los otros, mucho más otros que nunca, pero eso sí con el signo cambiado. De ahí que lo que se nos está ofreciendo, desnivele la balanza: Arriba los de siempre y abajo los de jamás. que estamos progresando. ¿En qué? En libertad, no. Acaso progresamos en libertades. Lo cual no deja de ser grave. Porque lo que nos proponen esas libertades son demasiado añejas, aroman a naftalina, marean y agobian. Por si fuera poco encarcelan y anulan la famosa y cacareada igualdad. Eso de quisiera servir a todos los españoles sin distinción de ideales, religiones y tendencias atufa a basura de puro falsa, alarga la nariz del que P Nunca es verdaderamente amante de la libertad, aquel que propone, impone o programa, las cacareadas libertades basadas en los rencores o costumbres de tiempos perdidos afortunadamente caducos mo que mata esperanzas, inmoviliza proyectos de mejoras globales, y anula los valores de los que no creen en ellas. Al margen de sus propuestas, nada merece atención. La verdad, el mérito y lo realmente importante, se rige por lo que las libertades desenfrenadas prescriben. El resto carece de valor. No mola no es aceptable, es anticuada y sobre todo fascista En suma vivir al margen de los desafueros es repugnante: pertenece al pasado, esclaviza y para colmo, no está de moda. atrás. Todo cuanto se invente para ser progresista, si obliga a aceptar libertades blindadas y enfrentadas con la verdadera libertad, serán siempre hechos retrógrados y avances perdidos en el amargo descrédito de tiempos muertos y naufragados en nostalgias que el mar de los años devoró. pocas palabras: liberar tabúes basados en crímenes legales, sólo puede conducir a la mayor de las ataduras. Es decir: al miedo a la desolación y por ende, al dolor de comprender que, lejos de progresar, estamos retrocediendo. La muerte como finalidad es convertir la vida en un féretro, pero jamás podrá ser la representación fidedigna de la auténtica existencia. Nunca la libertad se ha obstinado en aupar desorden y desconcierto; ni alimenta odios; ni fomenta paraísos artificiales para ser feliz, ni oculta o desvirtúa a los que enarbolan banderas de paz y viven para que sus semejantes vivan y no se les considere seres desamparados indignos de ser atendidos. Súplica para los que mandan: Por favor, señores importantes, no discriminen. Déjennos ser libres. No aten ni envenenen nuestras esperanzas como sus antecesores hicieron siglos atrás. Por favor avancen. Pero no copiando errores. Busquen soluciones nuevas. Cosas que no destruyan ni amarguen los desayunos de los que sorben café leyendo los periódicos o viendo la televisión. Déjense de libertades y dennos una libertad verdadera. Gracias En habla y produce vergüenza ajena a quien lo escucha. Silalibertadauténticainclu- Dicen ye tener derechos las libertades no sólo los derrumban sino que los devoran. Son torpes, peleonas, entorpecen el recto y suave fluir de la vida, causan destrozos, destruyen familias, asaltan normalidades, las acogotan y las asesinan. Los que proclaman y alaban ese tipo de libertades, seguramente ignoran que la verdadera libertad si carece de límites, no puede hacer honor a su nombre. Tampoco los ríos sin cauce pueden ser ríos. Por eso imponer libertades viene a ser una dictadura camuflada; ese tipo de despotis- tender a los amantes de esas libertades que casi siempre lo que ellos denominan esclavitud puede ser mucho más liberal y distendido que los encorajinados empeños de los dueños del poder que se aferran siempre, aunque no se den cuenta, al pasado para justificar planteamientos futuros. En suma: nunca es verdaderamente amante de la libertad, aquel que propone, impone o programa, las cacareadas libertades basadas en los rencores o costumbres de tiempos perdidos afortunadamente caducos. No saben que muchas veces avanzar es inmovilizar, destruir y por descontado ser antiprogresista. Por favor que no mencionen la palabra progreso quienes sólo saben avanzar como los cangrejos: caminando hacia Imposibleresultadarlesaen- Lola Santiago Escritora EL SILENCIO de mayo. Estaba instalado el silencio. Y corría un airecillo suave en la tarde arropada por las nubes. Como siempre dos guardias a la entrada. Aparco en el Patio de Armas. Entro a Palacio. Comprueban el nombre en una lista. Un breve formalismo. Luego me dirijo al Salón de Columnas. Parece que fue ayer cuando la Reina vestida con un elegante traje negro entregaba el XII premio de Poesía Iberoamericana que lleva su nombre. Aquel año- -2003- -recayó en la poetisa portuguesa Sophía de Mello Breyner. Ella no pudo venir a recogerlo por motivos de salud. Lo hizo su hijo. Motivos de salud y muchos años. Reflexiono: ¿Por qué estos premios han de darlo cuando el escritor galardonado es ya un anciano? Bien es cierto que, hoy en día, nadie es ya anciano por el grado de longevidad alcanzado. Pero no todos disfrutan de una buena salud. Yo comprendo que se 7 Parece que fue ayer cuando la Reina vestida con un elegante traje negro entregaba el XII premio de Poesía Iberoamericana que lleva su nombre. Aquel año- -2003- -recayó en la poetisa portuguesa Sophía de Mello Breyner concedan a una vida de entrega a la literatura, pero ¿hay que esperar a que tengan tantos años? Pasa lo mismo con el Cervantes. Y premios similares de otros países iberoamericanos. A mí me parece un error, porque en la mayor parte de los casos el que tiene que gozar de verdad, el que tiene que disfrutar con ellos es el escritor, y son pocos los que, a esa edad, puedan gozar a tope. último fallado, precisamente esta mañana, ha sido para un gran poeta español: el cordobés Pablo García Baena, poeta sensual, cálido, rotundo, con 85 años como dos soles, bien llevados, afortunadamente. El pasado año lo ganó Blanca Varela, peruana, segunda mujer que consigue el Premio. Precisamente el acto de hoy en Palacio, la Velada Poética de todas las primaveras organizada por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca- -promotores de estos premios- quiere ser un homenaje a la poetisa galardonada el pasado año, a Blanca Varela. Para ello las poetas invitadas son todas suramericanas. Dos de Lima (Rocío Silva- Santisteban y Magdalena Chocano) y una de Uruguay, la conocida escritora, afincada en Barcelona Cristina Peri Rossi. llegado temprano, el salón está casi vacío, desde la pared me miran los personajes mitológicos escapados de sus tapices... no, no estamos solos, con nosotros, las estatuas, las pinturas al fresco, los ujieres y promotores del acto y los invitados que, poco a poco, acuden a la cita, aunque hoy habrá menos gente que otros años, es día de partido, me dice el amigo al que saludo. El acto empieza. Flores blancas, primaverales, adornan el estrado. La lectura poética da comienzo, cada una desempolva lo mejor o más moderno de su obra; las presenta He El una mujer joven, pelo rojo, como vital llamarada, al aire de la tarde. De la Universidad de Salamanca. Lo cierra, con versos encendidos, de Blanca Varela, y voz apasionada, rutilante, otro representante de dicha Universidad. Este año, gracias a Dios, se continúa la tradición, ya inaugurada, de acompañarlo con un pequeño concierto. Se rompe el silencio de las palabras, de los ecos, para dar paso a la música. Breves piezas al arpa, tocadas por la exquisita María Jesús Ávila, entre una y otra intervención poética. Piezas de Alphonse Hasselman, de Carlos Salcedo, de Félix Godefroid para acabar con la deliciosa Rumores de la Caleta de nuestro universal Isaac Albéniz. Tarde encantadora, con cóctel de champagne como broche de oro. Tarareo la pieza de Albéniz... Me dirijo al coche. En el patio me acoge, de nuevo, el silencio. Desde aquí no se oye el partido. Salgo por el Arco de Santiago. Hay poca gente en la calle. Despaciosa, lentamente, cae la noche.