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52 MADRID LUNES 2 s 6 s 2008 ABC DIMES Y DIRETES HISTORIAS MADRILEÑAS Antonio Sáenz de Miera Presidente de Amigos del Guadarrama Vendedores de buen gusto La saga se apellida Alfaro. De nombre, Hilario. Así desde hace casi noventa años. El abuelo, de 79, presume de haberse entendido bien con el textil, la moda y el lujo. Por la tienda ha pasado lo mejorcito de Hollywood POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO JAIME GARCÍA MADRID. ¿Qué es el lujo? Para Hilario Alfaro Nuñez, 79 años, es el disfrute de la buena ropa Lo dice sabiendo lo que se hace. Lleva el comercio del textil, precisamente de moda y de lujo, en sus venas. Lo aprendió de su padre. Y está orgulloso de que así sea. Hoy, la empresa familiar Alfaro tiene seis tiendas en Madrid. En las mejores ubicaciones. Lo suyo le ha costado a esta saga de comerciantes que ya va por la cuarta generación al frente del mostrador. Hilario Alfaro Nuñez tiene una conversación amena. Habla pausado, sin mirar el reloj. Aunque hubiera querido dedicarse a cualquier otra cosa, no estaba escrito para él. Nos cuenta que ya su padre, Hilario Alfaro Moreno, aterrizó en Madrid a la edad de diez años. Él sólo, a casa de un pariente; para prosperar como se decía entonces Mi padre- -añade- -trabajó en una tienda de San Sebastián, de la que eran clientes los Reyes. A Alfonso XIII le llegó a despachar mi padre nos dice. Inauguró su primer comercio propio, de textil de lujo, en Gran Vía 30, con regalos y complementos. Era el año 1926. El negocio fue muy bien hasta la Guerra Civil -Normal. Pasó con muchos negocios, le decimos. -Sí, pero es que en nuestro caso ocurrió algo especial. Esa tienda de Gran Vía estaba pegadita al edificio de Telefónica. Y claro, Telefónica era el blanco de las bombas. La cañoneaban LAS DOS ALMAS l Defensor del Pueblo ha saltado al ruedo para defender el Guadarrama. Bien hecho. Hay que agradecérselo. Era el momento. Estamos aburridos, desalentados... Probablemente eso es lo que pretenden (o quizás no, habrá que se indulgentes) los políticos de turno. Pero, insisto, esta llamada de atención ha sido muy oportuna. Me puedo imaginar a Enrique Múgica mirando la Sierra, contemplando su progresivo deterioro y preguntándose: ¿Qué puedo hacer? Seguramente no mucho, eso es lo que pienso yo, pero ha logrado volver a poner el foco sobre la necesidad de protección del Guadarrama cuando todo volvía a estar en tinieblas. Él representa una institución de rango superior y tendrán que oírle. ¿Lo harán? Es ineludible, al hablar del Guadarrama en la actualidad, referirse al PP. Es el partido que gobierna en las dos Comunidades llamadas a protegerlo. Enredado ahora en sus propios problemas no es nada probable, pienso yo, que sus dirigentes estén preocupados por nuestra modesta Sierra. Quizás después del Congreso de junio, quizás el año que viene... Una vez más, ¡cuan largo me lo fiáis! Pero si es verdad que el PP tiene dos almas, nos gustaría saber a cuál de ellas van a llegar finalmente estas quejas, estas exigencias, estas vindicaciones de sentido común, del Defensor del Pueblo y de muchos ciudadanos: ¿Al alma de Castilla y León? ¿A la del PP madrileño? ¿Al alma de Ruiz- Gallardón que fue quien inició, con aparente entusiasmo, el proceso de declaración del Parque Nacional? ¿O a la de Aguirre que no sabemos muy bien qué piensa hacer con esa patata caliente que le llegó de su predecesor? La verdad es que esta cuestión de las dos almas tiene su miga política y social. Lo del liberalismo y la socialdemocracia suena a milonga dedicada a la galería. Habrá que descifrar qué es lo que realmente se esconde detrás de cada una de esas dos almas en asuntos tangibles y concretos. Por ejemplo en las cuestiones medioambientales. Ese si que puede ser un buen test para saber cómo respiran, si es que están vivas, las dos almas del PP Gracias Múgi. ca. E Tres generaciones de Hilarios Alfaro: el abuelo (centro) el hijo (derecha) y el nieto (izquierda) los nacionales desde Moncloa. Por eso, y yo era muy pequeño, a la Gran Vía se la llamaba la avenida del 15,5 que era el calibre de los obuses. Recuerdo también- -nos relata- -que, en una ocasión, un obús entró por el costado de una tienda, atravesó la nuestra y se empotró en una tercera. Ahí paro. Sin explotar. Fue un milagro. Creo que yo tenía 7 años. Mi padre tuvo que cambiar el negocio de Gran Vía a la calle Velázquez 25. Y le fue bien. ¡No sé cómo subsistió un negocio de lujo en zona republicana! Pero ocurrió explica este veterano del textil. Alfaro Nuñez ya tiene detrás a su hijo, Hilario Alfaro Moreno (nombre y apellidos iguales que el creador de la saga) y, junto a éste, ya está funcionando en el negocio el nieto, un veinteañero Hilario Alfaro Lobera. Abuelo, padre y nieto juntos. Tres Hilarios. Tres Alfaro. Los tres, pendientes de la moda y del textil. Convencidos de que, un día, llegará la quinta generación. El abuelo asegura que, para tener éxito en este gremio hay que mantener un nivel muy alto de buen gusto y de personalidad. O gusto por lo original. La moda avanza. No está quieta. Y lo hace por el buen gusto y las ideas originales ¿Se considera usted un creador? -No exactamente. Más bien me considero un vendedor del buen gusto. He luchado mucho. Con gusto, pero trabajando duro. Me corté la coleta en 1991. Ahí quedó mi hijo y ya se está incorporando mi nieto, el hijo de mi hijo. Bueno, en realidad, a mí me han seguido dos de mis hijos en este negocio. Es una alegría y una satisfacción comenta Alfaro Nuñez. No quiere terminar sin recordar la ristra de personajes que pasaron por la tienda familiar de Gran Vía, allá por los años 50, cuando España se abría al turismo. Fíjate. Nos visitaron Gary Cooper, Cantinflas, José Iturbe, Ava Gardner, Alberto Sordi, Lana Turner, Vittorio de Sica Y Lola Flores, Jorge Mistral o Mary Sampere ¡Menuda colección de clientes! La avenida del 15,5 Clientes de cine