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48 MADRID LUNES 2 s 6 s 2008 ABC Condenado a pagar 444 euros por tirotear a 2 gatos ABC MADRID. El Juzgado de Paz de Brunete ha condenado a un hombre a pagar 444,23 euros por haber tiroteado a dos gatas, de tres meses de edad, propiedad de su vecina en septiembre de 2007. Las dos gatas, a los que la asociación protectora El Refugio bautizó como Calcetines y Mica, resultaron con heridas graves de perdigón en cuello, ojo y oreja. El hombre, según la sentencia, practicó diversos disparos con su arma de aire comprimido contra los dos gatos, produciéndoles diversas lesiones El Refugio denunció los hechos el pasado 16 de septiembre ante el Seprona y, tras conocer la sentencia, su presidente Nacho Paunero animó a los ciudadanos a denunciar cualquier situación de maltrato, aportando testigos y pruebas. AL DÍA Manuel María Meseguer MADRILEÑOS T Mica una de las gatas heridas EFE an engreídos y tirando a chulos se los ve que se llega a decir de los madrileños que se inventan una feria del libro con tal de terminar con un periodo de sequía. Todos los años tan pronto las casetas levantan sus persianas cae un aguacero, pero parece demostrado que no es la Feria del Libro, sino la taurina de San Isidro el verdadero imán de las lluvias. Así que alguna vez habrá que desterrar de una vez ese lustre de mala fama que se le ha puesto al madrileño por el mero hecho de serlo. Con permiso de don Ramón de Mesonero Romanos, el primero y quizás el único que ya hace dos siglos intentó una interpretación del madrileño, Madrid ya no es una España en miniatura como definía a la ciudad, sino un mundo en miniatura en el que todos quieren acogerse bajo el paraguas de madrileños. Chueca Goitia ha escrito que el madrileño típico no es sino un celta, un astur, un andaluz, un levantino o un vasco Y también ahora, todos los demás. Cuando se están aprontando ya las sombrillas de playa y las tumbonas plegables para la huída estival hacia el Mediterráneo es momento de decirles a los anfitriones costeros de agosto que quienes los van a visitar son madrileños, por mucho que vistan piel negra, cobriza o amarilla, oriundos de Segovia o de Logroño, todos son madrileños si ellos así lo aseguran, porque lo madrileño, según Chueca, es sólo una manera de ser. Los madrileños fetén, los del foro, los gatos de toda la vida ya son una minoría frente a los madrileños de América, de Rumanía, de China, de Senegal o de Murcia. Al igual que se asegura de los bilbaínos, que dicen nacer donde les da la gana, los madrileños del siglo XXI suelen nacer en el extrarradio de la capital, otros continentes incluidos. Llegan atemorizados ante una de las grandes capitales artificiales del mundo. Como ya ocurriera con los pensadores del 98, les espanta tanta frivolidad y ligereza, tanta vida callejera y tanto afán de destacar. Pero a la menor ocasión y casi sin buscarlo sufren la metamorfosis de sus costumbres, de su porte tirando a sobrado y se reclaman ellos también, los pajueranos, madrileños de toda la vida, del foro como el que más, del Lavapiés de las mil culturas o del Tetuán café con leche.