Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 2- -6- -2008 Cerca de medio millón de personas en el Día de las Fuerzas Armadas en Zaragoza 15 El TC, en barrena En los últimos dos años, el Tribunal Constitucional ha vivido momentos convulsos propiciados por la utilización política que sufre la institución, pero también por la irreconciliable división interna entre sus vocales. Su imagen está cada vez más deteriorada C. M. N. C. P. M. MADRID. El Tribunal Constitucional no levanta cabeza. Desde que el Pleno tiene sobre la mesa los siete recursos contra el Estatuto de Cataluña- -con seguridad uno de los asuntos más controvertidos sobre los que ha tenido que resolver en los últimos años- -no paran de sucederse las polémicas en torno a esta institución. Poco han contribuido a normalizar la situación la utilización política que los partidos, el Gobierno o la Generalitat están haciendo del Tribunal, así como la sistemática división de su Pleno en bloques, partición que suele colocar a los magistrados frente a frente según sea el PSOE o el PP el que propuso sus nombramientos. Los dos grupos, a los que se ha bautizado como progresista y conservador se hacen generalmente más sólidos cuando el objeto del debate tiene un indudable interés político, como ocurre con las leyes promulgadas por el Gobierno y recurridas por la oposición y con los incidentes que se van produciendo en el curso de la tramitación de esas causas (ley de violencia de género, Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, recusaciones... Admitidos pues a trámite, en el otoño de 2006, los recursos contra el Estatuto catalán, empezó la guerra de las recusaciones. Primero lo fue Pablo Pérez Tremps por el Partido Popular. El incidente fue admitido por la mínima (seis a cinco, con otros tantos votos particulares) tras numerosas y tensas deliberaciones; después vino la venganza de la Generalitat, que con la recusación de Jorge Rodríguez Zapata intentó devolver el tan manido equilibrio al Pleno del TC. Pero en esta ocasión, sus pretensiones fueron rechazadas por la unanimidad de los magistrados. Incidentes de este tipo, además de enrarecer el ambiente en el Pleno, no han hecho sino retrasar la decisión del TC sobre la ley catalana. Aunque esto último también viene provocado por la lentitud con la que avanzan las deliberaciones. Otro de los asuntos desgraciados, por lo costoso de la deliberación, ha sido el que afecta a la reforma de la ley que regula el funcionamiento del propio Constitucional (LOTC) También en este caso se sucedieron las abstenciones y las recusaciones, y finalmente fue un descafeinado Pleno a ocho (el TC lo componen 12 miembros) el que resolvió a favor de la reforma de la ley. Eso sí, por cinco a tres, y con tres votos particulares. La división entre los magistrados se hizo patente en la decisión sobre las abstenciones de la presidenta, María Emilia Casas, y el vicepresidente, Guillermo Jiménez, afectados por uno de los dos aspectos de la reforma sobre los que el TC debía resolver, el que se conoce como enmienda Casas La deliberación estuvo bloqueada durante varias sesiones hasta que finalmente se aceptó la abstención de ambos. Pero las posiciones entre los dos bloques fueron irreconciliables: la votación quedó cinco a cinco y el presidente en funciones, Vicente Conde, tuvo que deshacer el empate con su voto de calidad. Apartados del Pleno Casas y Jiménez, el Gobierno decidió actuar y, por primera vez en la historia del Tribunal, impulsó la recusación de otros dos magistrados del sector conservador para, otra vez como en el Estatuto, reequilibrar el Pleno: Jorge Rodríguez Zapata y el fallecido Roberto García- Calvo. Las recusaciones fueron admitidas por unanimidad. La división entre los vocales volvió a hacerse manifiesta en la sentencia que avaló la reforma de la LOTC (8- 3, con tres votos) y de nuevo en la ley de violencia de género (7- 5, con cinco votos) RAÚL DOBLADO Las cintas de Ana Obregón son menos explícitas de lo que ha trascendido Las cintas en las que Ana García Obregón habla con una de las personas que le daba servicios de protección de contratar a alguien para dar una paliza supuestamente a Jaime Cantizano son menos explícitas de lo que había trascendido en un principio, según las fuentes consultadas por ABC. Es en la primera fase de esa conversación cuando la actriz habla con su interlocutor, Eloy Sánchez Barba, de que debe hacerse con los servicios de alguien con ese fin. Y ya más adelante la actriz se refiere al presentador de televisión de forma despectiva. Del contenido de la conversación sí parece deducirse que uno y otro pasaje están conectados, pero el literal de la charla no recoge una relación directa entre ambos afirman las fuentes. Al parecer, Cantizano ya tiene decidido denunciar a Obregón. El magistrado García Clavo, del sector conservador había sido recusado antes de su muerte ANA M. DÍEZ