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ABC DOMINGO 1 s 6 s 2008 Ciclismo s Giro de Italia DEPORTES 107 El equipo imbatible En tan sólo dos temporadas de vida, el Astana ha sobrevivido a escándalos de dopaje y vetos y se ha convertido en el conjunto más poderoso del mundo J. GÓMEZ PEÑA TIRANO. El ciclismo es indestructible. Hay una prueba: el equipo Astana. Ha aprendido a pedalear siempre con viento en contra. Cada vez que celebra algo, sobreviene una erupción. Un escándalo. De hecho, nació de un lío ajeno, el del Liberty de Manolo Saiz. Cuando el positivo de Heras en la Vuelta 2005 y la Operación Puerto -mayo 2006- -ahuyentaron a la firma de seguros estadounidense, Saiz buscó asilo en el dinero del petróleo de Astana, la capital de Kazajistán. Justo ahora, el conjunto de origen asiático cumple dos años. Dos temporadas y media llenas de pasado: manchadas con los positivos de Kashechkin y Vinokourov, y adornadas por el triunfo en la Vuelta 2006. Esta semana le toca el Giro, una carrera en la que estuvo vetado hasta una semana antes. El Astana es un grupo resistente. Más que sus adversarios, le persigue su destino. Al poco de llegar al ciclismo, el Tour les echó a la calle (2006) Por la Operación Puerto Contador ni pudo correr ese prólogo. Para Beloki o David Etxebarria, fue el final. La mancha negra de La Isla del Tesoro El Astana, sin embargo, resucitó en la Vuelta, en septiembre: victoria de Vinokourov. Las vidas de un gato. También cayó Saiz, sustituido por el luxemburgués Marc Biver. Por un momento hubo dos equipos Astana. Esquizofrenia. Hasta que Saiz perdió. La de Astana es una estructura de rostro cambiante. Con Biver, el Gobierno kazajo edificó en 2007 otro bloque. Orbitaba sobre Vinokourov y Kashechkin, los ídolos locales. Sin Contador, alistado ya en la filas del Discovery de Armstrong. Al nuevo Astana le brotaba dinero de los pozos de petróleo. Un equipo ciclista con todo un país detrás. Vinokourov era un símbolo. Pues bien, dio positivo en la contrarreloj de Albi, en el pasado Tour. El 24 de julio, en Pau, la policía francesa rodeó el hotel de la formación asiática. Redada. El Astana fue expulsado. Días después, el 1 de agosto, dos controladores belgas se presentaron en el hotel turco donde veraneaba Kashechkin. Otro positivo. Y también por transfusión sanguínea. Pleno. Escándalo repetido. Eso sí que parecía el final del Astana. No. Johan Bruyneel CHEMA BARROSO Biver, Saiz y Bruyneel Repudiados en 2007 por la Vuelta, los dirigentes kazajos centraron su ira en Biver. Como antes en Saiz. Buscaron otro molde donde depositar su petróleo. Les gustó la forma de Johan Bruyneel, el director de Armstrong y Contador. El técnico que en pleno éxito no había podido retener el patrocinio de Discovery. Un triunfador en paro. Es un proyecto para varios años. Es una estructura nueva, que nada tiene que ver con el Astana anterior aclaró el director belga. Tentó y contrató a Contador, ganador del Tour. Un reclamo. El ciclista- espectáculo. Mientras Bruyneel mon- taba el tercer Astana, el Gobierno kazajo, propietario de la licencia UCI Pro Tour- -da acceso a las grandes carreras- litigaba con Biver. También enterró al luxemburgués. Astana sobrevive a sus nombres. Bruyneel abrió las puertas de su equipo. Invirtió en transparencia: 300.000 euros en un sistema interno antidopaje (Damsgaard) 120.000 en el obligatorio pasaporte biológico y 40.000 en un plan electrónico de localización para todos los corredores. Blindaje contra el escándalo. Pero ni así. En febrero de este año, el Giro primero y el Tour después les vetaron. La ronda italiana les tachó por- que no había inscrito a sus figuras. Querían venir con Brajkovic. Así no les queremos argumentó Angelo Zomegnan, voz de la carrera rosa. El Tour fue más allá: El Astana ha dañado la imagen de nuestra carrera zanjó Prudhomme, patrón de la Grande Boucle. Es una decisión injusta. Otros equipos han dañado tanto o más al Tour protestó Bruyneel. El belga viajó a Kazajistán. Quería comprobar la imbatibilidad de su equipo. Me dijeron que el proyecto seguía adelante El Ejecutivo kazajo contactó con Italia. Negocios. Apretón de manos. Y el Giro, una semana antes de su inicio, reclamó al Astana. Eso sí, con Contador, Leipheimer y Kloden. Esta semana, el último equipo en llegar ha defendido la maglia rosa. Vuelve a la cima. Arriba y abajo. Es su sino. ¿A la espera de otro lío? La Federación kazaja ya ha dado vía libre al regreso de Kashechkin. Extraño caso: dio positivo y no ha recibido sanción. Y Vinokourov, incluso, se plantea competir en los Juegos de Pekín. Según la normativa UCI Pro Tour, ninguno podría correr hasta 2011 en el Astana. Con ellos, el equipo no volvería al Tour. Eso dice la ley del nuevo ciclismo. El que no la cumple, desaparece. Salvo uno: el Astana, que es indestructible.