Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
46 ECONOMÍAyNEGOCIOS En portada s La sombra de Sebastián será aún más alargada DOMINGO 1 s 6 s 2008 ABC (Viene de la página 44) El ministro recibió el apoyo de todos los grupos parlamentarios excepto del PP, que, sin embargo, sí había dado su aprobación a Illera como consejero por dos veces durante el Gobierno de Aznar, en 1996 y en 2002. Los populares acusaron a Montilla de dinamitar la CMT con la única intención de sustituir al ex presidente Rodríguez Illera dejaba pues su cargo de consejero en el propio organismo regulador para ser presidente, por lo que, tal y como reza la ley, debe cumplir con el tiempo de mandato de la persona a la que sustituye. Y diciembre es la fecha de su sustitución. Los cargos en la CMT son renovados por mitades cada tres años y por mandatos de seis años. Cada uno de los miembros del consejo pueden renovar por un segundo mandato. En situación de tener que abandonar ya su puesto está la única representante propuesta por el PP, Gloria Calvo Díaz, junto al representante de CiU, Antoni Elías Fusté, y del PSC, Albert Martí Batera, éste último es precisamente el consejero que entró por Rodríguez Illera al ser nombrado presidente. Fuentes solventes aseguran a este periódico que si bien Crisanto Plaza tiene la opción de renovar, no repetirá puesto, a pesar de que su cargo fue consensuado por todas las fuerzas políticas Algunos expertos advierten de que el caso de la CMT hasta ahora ha sido muy distin- Vuelve la vieja polémica de hasta qué punto deben intervenir los políticos en los reguladores Conthe denunció la presión política que sufrió la CNMV con Sebastián en la Oficina Económica E. AGUDO Con Solbes continuarán los mismos en la CNMV En mayo, Julio Segura, actual presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores- -dependiente de Economía, por tanto bajo la atenta mirada del vicepresidente Pedro Solbes- -cumplía un año como tal. Un cargo que asumió tras la tormentosa dimisión de Manuel Conthe. Le quedan, pues, cinco meses para completar el mandato, debido a que lo asumió por el tiempo que le restaba a su antecesor para alcanzar los cuatro años. No obstante, todo parece indicar que va a ser reelegido, al igual que Carlos Arenillas en la vicepresidencia. Solbes confía en que los dos cumplirán a la perfección los cambios que se abordarán en octubre en los órganos de supervisión. Según ha negociado con ellos y con el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, se separarán las tareas de supervisión e inspección del sistema financiero, quedando un doble regulador en detrimento de la Dirección General de Seguros. Así, el Banco de España asumirá las labores de solvencia y la CNMV- -rebautizada como Comisión Nacional de Servicios Financieros- -se encargará de las de vigilancia. to al de la CNE, ya que, de momento, no ha habido problemas con operaciones corporativas con intereses políticos de fondo. No ha habido control gubernamental sobre la CMT, pero sí discrepancias dentro del seno del organismo regulador respecto a alguna decisión. De hecho, dos de los nueve consejeros- -el vicepresidente Marcel Coderch i Collell e Inmaculada López- -pusieron en duda la última decisión del pasado 8 de mayo, cuando el consejo aprobó unas medidas cautelares que permiten el acceso de los rivales de Telefónica a sus canalizaciones y obligan al ex monopolio a poner a su disposición una oferta mayorista que permita replicar sus productos de fibra. Un reto más para Sebastián que, según fuentes del sector, se ha planteado como propósito vigilar de cerca el desarrollo de las redes de tercera generación. Dos propósitos, pues, por cumplir con una noche ideal para los encantamientos, rituales y deseos por medio. La de San Juan. Más de uno, escribirá lo que quiere que venga, lo que quiere que se vaya. Quemará sus deseos en la hoguera y... ¡A Saltar! Fernando González Urbaneja REGULADORES a independencia se demuestra en el día a día, se consolida con la práctica más que con la norma, que se puede burlar o desnaturalizar. En las democracias modernas los organismos del Estado independientes del gobierno, de su contingencia partidista, significan un test de calidad democrática. Porque la democracia se caracteriza, además de por el voto universal y secreto, además de por la libre concurrencia de ofertas políticas, también por la fragmentación de poderes, por el equilibrio entre ellos, por la transparencia y por procedimientos de control y de dar cuenta. Para evitar concentración insoportable del poder aparecen, entre otros mecanismos, organismos reguladores independientes, que gozan de una mezcla de facultades ejecutivas, legislativas y judiciales de segunda generación, aunque someti- ¿INDEPENDIENTES? A los gobiernos no les preocupa la poca reputación de las comisiones. Insisten en mangonear, en designar personas leales de no acreditada competencia ni prestigio profesional L dos al legislativo y al judicial como garantía primera y última de legalidad, y con razonable distancia del ejecutivo, que sólo interviene (y según y cómo) en las designaciones. Esos organismos reguladores precisan de un estatuto de actuación claro que defina misión y competencias. Y además precisan de unos responsables competentes que no sean mera terminal de intereses políticos partidistas, del ejecutivo de turno. Y además con criterio propio y prestigio a proteger. En España la experiencia con esos organismos independientes va entre regular y mala. Funcionan algunos como el del Banco de España, por una mezcla de circunstancias entre las que cuentan tradición y base profesional estable con mucha calidad profesional. La designación de su consejo no se hace en instancia parlamentaria (que de hecho se hace en la cúpula de los partidos políticos dominantes) y ha evitado hasta ahora el riesgo de lotes mecánicos por siglas. Los otros organismos, (incluidos el Constitucional, el Tribunal de Cuentas y el Poder Judicial) sufren el sistema de lotes, de designación (aparente) por el Congreso y el Senado y un resultado final bastante desigual. Deplorable en el tercer caso, mediocre en el primero y razonable en el segundo. En términos generales pocos organismos independientes han conseguido acreditar esa independencia, ni tampoco competencia, ni han construido su propia reputación; en perjuicio de todos y en especial de la calidad de la democracia. Lo más grave es que a los sucesivos gobiernos no les preocupa esa ausencia de reputación, insisten en mangonear, en designar personas leales de no acreditada competencia, ni prestigio profesional, que suele ser manifiestamente mejorable. Los más, vienen a hacer carrera o a terminarla, o como pago de servicios prestados; eso sí, con lealtad al que propuso y o designó. En breve hay que renovar la Comisión de las Telecomunicaciones, la de Energía y la CNMV; además de los decisivos relevos en el Constitucional y el poder Judicial. En unos casos será iniciativa de Industria, en otro de Economía y siempre del presidente del Gobierno. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha gestionado hasta ahora mal esta asignatura, ha optado por los lotes y los sumisos (aunque alguno haya salido rana) Tienen ahora la oportunidad de regeneración, de convocar a los mejores, a los más idóneos y resistir la tentación de mangonear. Para que así ocurra se requiere inteligencia y talante democrático. No abunda ni la una ni el otro. La clave no está en quién designa, siempre en los jefes de partido. Los decisivo es que las personas designadas sean las idóneas, las competentes, las que ya tengan una reputación acreditada y para las cuales la designación sea un honor y no un favor; una responsabilidad y no una oportunidad para trepar.