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ABC DOMINGO 1 s 6 s 2008 Elecciones presidenciales en EE. UU. s Las primarias INTERNACIONAL 39 Un icono codiciado Una serie espontánea de carteles a favor de Barack Obama, pese a sus guiños estéticos de chic totalitario y realismo socialista, llega a convertirse en un cotizado fenómeno de arte callejero en EE. UU. POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Shepard Fairey es uno de sus artistas urbanos sin grandes reparos a la hora de utilizar tácticas poco convencionales para divulgar sus provocadoras creaciones. Hace una década empezó a despuntar con una serie de pegatinas y carteles inspirados por una vieja estrella de la lucha libre, André el gigante Pero este año, al saltar desde el cuadrilátero del tongo a la épica batalla por la nominación presidencial del Partido Demócrata, Fairey se ha dado de bruces con un insospechado protagonismo en la iconografía política de Estados Unidos. Su mérito se centra en una espontánea serie de pósteres, a favor de Barack Obama, que el artista empezó por su cuenta a colocar en visibles puntos de Los Ángeles, la ciudad donde se encuentra radicado después de haber estudiado en la Escuela de Diseño de Rhode Island. Pero lo que empezó como un montaje underground ha terminado por convertirse en un codiciado fenómeno de especulación artística. Hasta el punto de que, entre sucesivas ediciones agotadas, un original firmado por Fairey puede cotizarse fácilmente en Internet por varios miles de dólares. Ante toda esta exhibición de propaganda rompedora, ilustrada con palabras como esperanza o cambio la propia campaña de Barack Obama no tardó en buscar un acuerdo de colaboración con el artista pese a los descarados guiños estéticos de chic totalitario y realismo socialista en su obra comercializada bajo la marca Obey Giant El resultado ha sido una serie oficial de pósteres electorales con un aspecto menos bolchevique- orwelliano y con la palabra cambio concepto central en la candidatura presidencial del senador por Illinois. Esta colaboración no ha dejado de sorprender a Fairey que, al haber acumulado múltiples arrestos por desfigurar y Tras una serie de polémicas, Obama abandona su iglesia de Chicago El pasado domingo, un predicador invitado acusó a Hillary Clinton de elitismo racista PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. La habitual parroquia protestante de Barack Obama en Chicago- -la Iglesia Unida de la Trinidad de Cristo- -es ciertamente un lugar interesante. Quizá demasiado interesante para un candidato a la Casa Blanca en un país como Estados Unidos. Tras una serie de incómodas polémicas, el senador por Illinois ha decidido ayer poner punto y final a sus vínculos formales con esa congregación de mayoría afroamericana. La decisión se produce tras el escándalo planteado por los vitriólicos y racistas sermones de su ahora jubilado párroco, el reverendo Jeremiah Wright. Una polémica agravada con los ataques lanzados desde el mismo púlpito contra Hillary Clinton el pasado domingo. El último incidente que ha terminado con la afiliación de Obama durante veinte años en su parroquia del south side de Chicago ha sido el sermón pronunciado por un invitado especial: el sacerdote católico Michal Pfleger. El cura, con una exhibición de verborrea carismática fuera de los parámetros de la liturgia católica, utilizó la oportunidad para mofarse de la ex primera dama. Hasta el punto de calificar a la senadora como una blanca que se cree con derecho a la nominación presidencial y no se acaba de creer que un hombre negro me esté robando el show Póster de Obama creado y distribuido por Shepard Fairey pintarrajear lugares públicos, se suponía automáticamente vetado. Y ahora, este especialista en propaganda urbana exhibe con orgullo una carta de agradecimiento rubricada por Obama con elogios por utilizar tu talento en respaldo de mi campaña y diseminar un mensaje político que anime a los estadounidenses a creer que es posible cambiar la situación actual Si el resultado final (con un cromatismo patriótico de mucho rojo sangriento, blanco diluido y azul apastelado) recuerda a algunas imágenes inolvidables del Che Guevara o del gran timonel Mao, no se trata de una inocente casualidad. Fairey reconoce su inspiración en las técnicas de propaganda revolucionaria- -el arte con propósito -iniciadas al comienzo del siglo pasado con una paleta de colores brillantes, letras mayúsculas, simplicidad geométrica y poses heroicas. lo que el artista percibe como distinción radical del carismático aspirante afroamericano a la Casa Blanca. A pesar de que su celebrada cartelería ha llegado a aparecer hasta en la portada del New York Times Fairey insiste en que nadie debería votar a favor de Obama simplemente en virtud de un póster atractivo. A su juicio, los votantes tienen la obligación de ir más allá de la propaganda electoral para adoptar decisiones responsables. Aún así, desde el supermartes celebrado a primeros de febrero, los seguidores del senador Obama han engullido más de 80.000 pósteres y 150.000 pegatinas con los icónicos diseños de Fairey. Michael Pfleger AP El senador pone distancia con agresivos sermones lanzados desde el púlpito de su parroquia protestante Colaboración artística Heiddeger como inspiración Con todo, ésta no es la primera vez que Fairey ha puesto a disposición de la política su talento, que él vincula ni más ni menos que con la fenomenología del filósofo alemán Martin Heidegger y el proceso de dejar que las cosas se manifiesten por sí mismas Su obra incluye pósteres contra la guerra de Irak y a favor del anterior candidato demócrata John Kerry. Pero nada comparado con el impacto logrado con Obama y En su corrosivo sermón dominical, divulgado por Internet, Pfleger llega a parodiar las lágrimas exhibidas por Hillary en vísperas de las primarias de New Hampshire. Entre aplausos y aleluyas, este sacerdote blanco al frente de una parroquia católica en Chicago, también de mayoría negra, afirma que la ex primera dama no fue la única que lloró ante el éxito electoral de Barack Obama contra todo pronóstico: También había un montón de gente blanca llorando Toda esta acumulación de polémicas clericales ha terminado por resultar especialmente embarazosa para el candidato demócrata justo cuando el senador por Illinois se encuentra empeñado en unir a su fracturado partido en torno a lo que se considera como su inminente triunfo en el proceso de nominación. Barack Obama, que ha mantenido una activa colaboración con el padre Pfleger, se había declarado profundamente decepcionado por ese alarde de retórica divisiva, retrograda