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20 ESPAÑA Ante el XVI congreso del PP s Los apoyos de Rajoy DOMINGO 1 s 6 s 2008 ABC La crisis familiar toca fondo Desde el espectáculo del acoso a la sede de Génova, el PP ha reconducido su pelea interna y hasta los dirigentes más críticos han cerrado filas ante las injerencias externas, antes la familia que los amigos s La dirección cree que ha pasado lo peor sostienen que ha pasado lo peor del acoso a Rajoy, que desde ahora lo será contra el 90 por ciento del PP. Los críticos dispersos se conforman con ver el espectáculo desde la barrera porque, aunque les jaleen desde los medios, siguen sin apoderado, son unos desconocidos para la afición y todavía no saben lo que es una corrida con picadores. Hasta la manifestación pública de disidencia del diputado Alejandro Ballestero ha servido para enfriar los ánimos de quienes debían seguirle. Poco eco y ninguna solidaridad. No es una cuestión de avales, sino de peso en el partido. Los críticos no se ponen de acuerdo entre ellos ni convencen a sus mayores- -retirados del todo, en tránsito hacia la empresa privada o decididos a esperar y ver -para que avalen sus aspiraciones. Las mociones de censura tienen que ser constructivas para garantizar la estabilidad de los partidos, los críticos no tienen cabeza visible ni proyecto alternativo- -las esencias no bastan hasta que no se constate la traición y Rajoy ha demostrado que es más duro de lo que esperaban sus adversarios. Además, las injerencias externas han acabado por reforzarle, porque ahora resulta que tampoco los disidentes quieren saber nada de determinados apoyos que por extremistas o ambivalentes tan mala imagen dan al partido. Como no quieren acabar como la UCD o como la Alianza Popular del techo del 25 por ciento de los votos, en el PP reconducen su crisis y adelantan la foto de familia del congreso para ver si escampa. No es la solución, sino un volver a empezar del cero de la derrota del 9- M para afrontar el congreso con una mínima tranquilidad que permita poner orden en casa para empezar a trabajar en serio a partir de junio. El debate sobre la candidatura para las generales tendrá que venir después, según se desarrollen los acontecimientos, se asiente el Gobierno o saque la cabeza la oposición. De momento, prefieren discutirlo en familia como pedía Rajoy. Ángel Collado Alberto Núñez Feijóo y Juan Vicente Herrera, tras el acto de apoyo a Rajoy RICARDO SUÁREZ Los trapos sucios, en casa Las sonadas ausencias al acto de Rajoy y la falta de discreción en la crisis PP corrían ayer como la pólvora entre los asistentes JOSÉ LUIS MARTÍN VALLADOLID. El cierre de filas con Mariano Rajoy de los barones territoriales del Partido Popular ayer en Valladolid no estuvo exento de cierta polémica. Los primeros en llegar a la Feria de Muestras se arremolinaban entre ellos y conversaban sobre las ausencias ya anunciadas de Esperanza Aguirre (se disculpó por motivos familiares) María San Gil y Ángel Acebes. La no presencia de éste último fue más comentada debido a que el acto lo organizaba su partido en Castilla y León. El run run quedó solapado de inmediato con la entrada de Rajoy en el recinto vallisoletano escoltado por Juan Vicente Herrera, Federico Trillo y Alfonso FerLa foto de la unión del partido se plasmó en una escalinata colocada para la ocasión con Rajoy acompañado de los 16 dirigentes territoriales y a la que se sumó en primera fila la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. Hay que poner buena cara dijo entre risas el presidente castellano y leonés. Un buen rollito que se rompió de golpe cuando un reportero televisivo pidió que todos al unísono gritaran ¡Aguirre! Era la imagen de la España de las autonomías, pero con dos huecos importantes: el País Vasco y la Comunidad de Madrid, aunque entre los asistentes al acto sí se encontraba Alberto Ruiz- Gallardón, quien optó por un segundo plano. Las loas y alabanzas al candidato Mariano Rajoy no ruborizaron al líder popular. Tú sí que vales le dijo el presidente del PP de Melilla, Arturo Esteban. Uno a uno fueron pasando por el atril los diferentes presidentes regionales o en su defecto secretarios generales de cada formación territorial. Y casi todos coincidieron en lo que minutos antes se comentaba a las puertas del recinto: En tan sólo 90 días no se puede cambiar la opinión tanto recriminó el representante de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en referencia a los que se han desmarcado de Rajoy las últimas semanas. Más allá fue Ignacio Diego (Cantabria) al preguntarse a qué viene hablar de crisis y deriva del líder. La memoria es corta Pero si de algo sirvió el encuentro de ayer, además de dar voz a todas las comunidades, fue para hacer autocrítica a la hora de reflexionar sobre cómo se ha llevado a cabo la supuesta crisis del partido. La conclusión fue clara y así la transmitió el riojano Carlos Cuevas: Los problemas hay que tratarlos en la cocina del PP en lugar de salir al balcón a contarlos. Seamos discretos y dediquémonos a trabajar Una petición que fue recogida posteriormente por Javier Arenas, quien apostó por discutir dentro de casa y no en los medios de comunicación Dos horas de acto que sirvió para que Rajoy saliera ayer de Valladolid con aire triunfal acompañado de los suyos, entre otros, Pío García Escudero, Tú sí que vales El PP vasco estuvo sin María San Gil No estuvo su líder, María San Gil- -dijo que no había recibido la invitación- pero varios populares del País Vasco se desplazaron ayer hasta Valladolid para respaldar al candidato. Sin intención de llamar la atención, Leopoldo Barrera, Alfonso Alonso e Iñigo Oyarzábal, entre otros, se sentaron en las primeras filas del auditorio y fue Javier Arenas quien en su intervención quiso destacar la presencia de sus compañeros vascos, lo que provocó el unánime aplauso de los cerca de 700 asistentes. En el País Vasco está lo peor de España, ETA, y lo mejor, que es el PP dijo el líder los populares andaluces. nández Mañueco. La exhibición de apoyo interno que hizo ayer Rajoy en Valladolid es la vuelta, con foto y alguna marcha atrás como la de María San Gil, a la situación del Partido Popular a las cuarenta y ocho horas de la derrota electoral del 9- M, cuando casi toda la organización apoyaba la continuidad de su jefe. La más grave crisis que atraviesa el centro derecha español desde que la práctica totalidad de sus fuerzas confluyeron en la refundación del PP en 1990 puede que haya tocado fondo el viernes 23 de mayo, el día de la manifestación espontánea ante su sede y contra su presidente a cargo de dos centenares de personas, incluidas algunas presas de santa indignación contra el traidor El día 28, Esperanza Aguirre, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana testificaban a favor del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, en su juicio contra Federico Jiménez. Antes la familia política que los amigos o eventuales compañeros de viaje a ninguna parte. Después de ver cómo se reflejaba en el espejo de los telediarios del día 23 a esa derecha montaraz, dividida y acosada por sus mismos extremos, los dirigentes del PP han cuidado más las formas y los movimientos. Aznar no ha vuelto a abrir la boca aunque lleva una semana en Madrid, Rato casi se esconde y Mayor Oreja, después de dos conversaciones con Rajoy, ha preferido volver al silencio. En la dirección del partido Ana Pastor, Celia Villalobos, Juan José Lucas y numerosos cargos del PP de Castilla y León. Los críticos tampoco quieren saber nada de los apoyos de fuera, por extremistas o ambivalentes