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ABC SÁBADO 31- -5- -2008 MIL RITMOS www. abc. es espectaculos 87 El embrujo de Portishead El trío de Bristol abrió el jueves el Primavera Sound con una soberbio repaso a su presente y pasado creativo y puso el broche a una primera jornada en la que también brillaron Public Enemy, Vampire Weekend, Health y Boris POR DAVID MORÁN BARCELONA. La voz de Beth Gibbons fue anteanoche el espectro que embrujó el Primavera Sound y condujo la reaparición de Portishead a la cima de los conciertos fantasmagóricos, majestuosos e inolvidables. Sin apenas mediar palabra, cediendo todo el protagonismo a esa garganta frágil y temblorosa y arrancándole tiras de piel a su pasado para dejar a la vista los huesos de su presente, el trío de Bristol, pura elegancia glaciar, envolvió todo el recinto del Fòrum con la nube tóxica del reciente Third y trazó un hipnótico recorrido por aquello que un día fue trip hop y ahora ya no se sabe muy bien lo que es. Entre brumas y luces azuladas y reforzados por un austero pero impactante despliegue audiovisual, los británicos desdibujaron sus propios patrones rítmicos, estrenaron piezas tersas y claustrofóbicas como Hunter Silence y The Rip y cosecharon las primeras ovaciones con los rescates de Glory Box y Wandering Star Aun así, y a pesar de que las citas a Dummy acabaron siendo de lo más celebrado de la noche, la banda se guardó un par de ases en la manga: el primero, la presencia de Chuck D (Public Enemy) en la fantasmal y mecánica Machine Gun El segundo, más intrincado y febril, la despedida con We Carry On lujoso broche para una actuación que confirma que los de Bristol siguen en plena forma. Si Portishead fueron la bella, el papel de bestia lo interpretaron a las mil maravillas los neoyorquinos Public Enemy, quienes minutos antes habían tomado al asalto el escenario Rockdelux para centrifugar su leyenda y recuperar el emblemático It Take A Nation Of Millions To Hold Us Back Con una agilidad insólita en la mayoría de conciertos de hip hop- -incluido el que ofrecieron más tarde los también neoyorquinos De La Soul- los de Chuck D irrumpieron como un ciclón para activar los detonadores de Bring The Noise Don t Believe The Hype y Mind Terrorist y ofrecer una soberbia lección de historia viva del hip hop. Historia viva, sí, aunque algo comprimida: y es que, en el tramo final de la actuación, la banda decidió condensar los últimos temas del álbum para echar el cierre con el inesperado rescate de Fight The Power El puño en alto con el que Chuck D acabó su actuación- paz, unidad y poder proclamó el neoyorquino antes de despedirse- -acabó convirtiéndose en el símbolo de una noche que, a falta de revueltas mayores, sí que dejó unos cuantos (y buenos) momentos de agitación musical y creativa. Así, mientras Caribou potenciaban todos los matices de Andorra exprimiendo a fondo la psicodelia más rugosa y alucinada, Vampire Weekend se regalaron un baño de masas gracias a la frescura e inmediatez de canciones como A- Punk y Cape Cod Kwassa Kwassa Horas antes, los alemanes The Notwist habían reforzado las señas de identidad de su imbrincado pop a caballo entre lo orgánico y lo sintético con un robusto pase repleto de electricidad rugosa, parcheados electrónicos y emocionantes visitas a The Devil, You Me Bon Jovi lleva al Estadio Olímpico el poderío escénico del Lost Highway World Tour D. M. BARCELONA. Cinco años después de dejarse ver en el Palau Sant Jordi, los norteamericanos Bon Jovi doblan la apuesta y desembarca mañana en el Estadio Olímpico de Barcelona, escenario que la banda de Nueva Jersey aspira a reconquistar el domingo en la que será la única parada española de la espectacular y faraónica Lost Highway World Tour Instalados desde hace años en la comodidad del rock adulto, la banda liderada por el cantante Jon Bon Jovi y el guitarrista Richie Sambora exhibirán en Barcelona un espectacular montaje en el que la gran estrella será una gigantesca pantalla luminosa formada por más varios miles de leds y seis monitores móviles suspendidos en lo alto del escenario. Tamaño despliege irá acompañado por clásicos de la banda como Bad Medicine y Runaway amén de las canciones de Lost Highway álbum que la propia banda reconoce como fruto de la libertad artística y con el que los estadounidenses se acercan tímidamente a la tradición de Nashville para empaparse del espíritu del country. No en vano, el disco toma su título de un tema popularizado por Hank Williams y viene a ser una suerte de tributo hacia una ciudad que el propio Jon Bon Jovi califica de inspiradora Beth Gibbons, vocalista de Portishead, ayer en Barcelona Aun así, las emociones más extremas había que buscarlas en unos escenarios colaterales consagrados a la destrucción masiva del rock, el noise y todo lo que se pusiese a tiro. Fue ahí donde Health redujeron su mú- EFE sica a un puñado de entrañas rítmicas y donde Boris, con su metal de autor, sus cuernos en alto y sus guitarras de doble mastil, se consagraron como los nuevos guerrilleros de la distorsión inclemente. Iggy Pop hace vibrar el Getafe Electric Festival IGNACIO SERRANO MADRID. Si este festival se hubiese celebrado hace quince años con el mismo cartel, hubiera pillado a cada grupo en su época dorada. Offspring acababa de publicar el superventas Smash y Rage Against the Machine su maravilloso debut homónimo, instigador de los conciertos más divertidos que se recuerden. Los hermanos Cavalera aún no se habían peleado, y mantenían a Sepultura en el podio del thrash metal. Metallica todavía mantenía el respeto de todos sus fieles, pues no habían visto la luz sus defenestrados Load y Reload Incluso podríamos haber visto a Kyuss, banda madre de Queens of the Stone Age- -aunque a estos últimos los años les han sentado mejor que al resto- Puede que no haya sustitutos generacionales convincentes, o que todavía estemos pagando el retraso cultural arrastrado desde la época en que traducíamos al castellano los títulos de los discos. Pero qué mas da si el festival llega tres lustros tarde, si nos trae a estas bandas en paquete y con lacito. También, eso sí, hubo actuaciones menores, de las que maquillan la cosa para que uno piense que se ha gastado 120 euros en 20 conciertos, cuando en realidad irá a cinco o seis. Los tres primeros corrieron a cargo El músico, ayer en Getafe EPA de Nothink, From first to last y Biffy Clyro, que precedieron a los shows de alto rango, inaugurados por Millencolin, Serj Tankian y Cavalera Conspiracy. Pasadas las nueve, la pelea por coger buen sitio frente al escenario de los Stooges ya había terminado. Y es que todos sabíamos que probablemente, Iggy Pop- -el sesentón más envidiado por la juventud rockera- volvería a invitar a 40 o 50 chavales a bailar con él en las tablas, y para poder aspirar a tal honor hay que ponerse en la primera línea de fuego. El desparrame anunciado ocurrió con Real cool time -aunque con menos chavales de lo esperado sobre el escenario- y a la enorme fogarada que ya era el auditorio John Lennon le cayó el chorro justo de gasolina para convertirse en el Valhalla del rock en miles de kilómetros a la redonda. Incluso el posterior concierto de Offspring, conjunto en caída libre, fue muy celebrado. Y qué decir de Rage Against the Machine. Por algo han vuelto a juntarse. Porque alucinan con las que monta su público.