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ABC SÁBADO 31 s 5 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 El Renacimiento se retrata con el Prado al fondo Desde el próximo martes, las nuevas salas de la ampliación del museo acogen una magna exposición, que reúne obras maestras absolutas del género POR NATIVIDAD PULIDO FOTOS: JAIME GARCÍA MADRID. Excepcional, ambiciosa, exigente... Son algunos de los elogios que se llevó ayer la primera exposición temporal que ocupa las salas de la ampliación del Prado, si exceptuamos el paso de las obras maestras del XIX de la colección del museo. Excepcional, porque nunca hasta ahora se había organizado una exposición sobre el retrato del Renacimiento. Ambiciosa, porque abarca más de 200 años- -la obra más antigua es Dama de perfil de taller franco- flamenco (hacia 1400) la más moderna, Brigida Spinola Doria de Rubens (1640) -y toda Europa: de las Escuelas del Norte a las del Sur. Además, no sólo incluye pintura, sino también escultura, dibujo, grabado y medallas. Y exigente, porque sólo se han traído obras maestras (hasta 126) De ellas, 40 son fondos del Prado. El resto procede de los más prestigiosos museos del mundo. Entre ellos, la National Gallery de Londres, que colabora en la organización de la muestra, patrocinada por la Fundación AXA. Allí se verá en octubre una versión distinta de la exposición: sólo coincidirán en ambas unas 40 obras. Miguel Zugaza, director del Prado, corrobora que es la exposición más exigente que se ha hecho en el museo por la complejidad de la gestión y la excelencia de los préstamos: Ha habido que aunar muchas voluntades. Nunca antes había viajado tanta obra maestra junta al Prado en una secuencia tan bella e irrepetible Esta exposición, dice, no busca tanto el éxito de público (que, sin duda, lo tendrá) como elevar la autoridad intelectual del museo. En realidad, esta espléndida muestra aborda el desarrollo del retrato moderno, como género pictórico autónomo, desde sus orígenes, teniendo en cuenta las distintas escuelas, disciplinas y tipologías. Ha puesto en marcha el proyecto Miguel Falomir, jefe del Departamento de Pintura Italiana del Renacimiento del Prado, comisario de históricas exposiciones en el museo, como las dedicadas a Tiziano y Tintoretto. Hay, dice, dos constantes en la evolución del retrato del Renacimiento. Por un lado, su democratización (si antes sólo se retrataba a Reyes, Papas, nobles... los modelos pasaron a ser de un espectro social muy amplio) Por otro, el aumento del tamaño de las obras. Al principio, los retratos no eran concebidos para colgar de las paredes sino para guardarlos en cajones. Alcanzó tal madurez y sofisticación el retrato en el Renacimiento, comenta el comisario, que llegó a agotar las posibilidades del género. Su variedad tipológica y conceptual queda patente en el recorrido de la muestra: hay retratos de familia, de enamorados, de amigos... Los hay que reflejan las aficiones, las devociones, el poder... Los hay concebidos para seducir, para atacar, para evocar la memoria... No faltan los autorretratos. Los hay maravillosos, firmados por Tiziano, Pontormo, Rafael o Durero. De este último, junto al célebre del Prado, luce otro, de la Kunsthalle de Bremen, muy curioso: en Autorretrato enfermo (dibujo de pequeñas dimensiones) Durero se retrata como Cristo. Resulta difícil destacar algunas piezas entre tanto tesoro por metro cuadrado, pero no hay que perderse joyas como El sastre de Moroni; Dama con ardilla y estornino de Holbein el Joven, y Retrato de mujer inspirado en Lucrecia de Lotto (las tres de la National Gallery de Londres) Andrea Madurez y sofisticación Una mujer, ante Dama con ardilla y estornino de Holbein el Joven Navagero y Agostino Beazzano de Rafael (Galería Doria Pamphilj) Sigismondo Pandolfo Malatesta de Piero della Francesca (Louvre) Retrato de una joven de Memling (Brujas) Giovanna degli Albizzi Tornabuoni de Ghirlandaio (Thyssen) Anciano con su nieto también de Ghirlandaio (Louvre) -se muestra junto al dibujo póstumo- Retrato de un joven de Giorgione (Budapest) dos retratos de la reina Isabel de Valois con vestido rojo, pintados por Moro y Sánchez Coello (ambos de la colección Várez Fisa) Cierra la muestra una espectacular sala con retratos de Corte, en la que, según Falomir, el Prado debía echar el resto Y lo ha hecho. Esculturas de los Leoni lucen junto a majestuosos retratos de Felipe II y Carlos V pintados por Tiziano y Moro. Todo un festín de obras maestras absolutas de la Historia de la Pintura. Si a ello sumamos la gran exposición de Goya que se muestra en el museo, la visita al Prado resulta hoy más imprescindible que nunca. Más información sobre la muestra: http: www. museodelprado. es Una visitante contempla cuatro retratos de Adriaen van Cronenburch