Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 INTERNACIONAL SÁBADO 31 s 5 s 2008 ABC El Feroz de Nepal La antigua guerrilla maoísta, reconvertida en un partido político que ahora aboga por la socialdemocracia, se ha hecho con el poder debido a la miseria que impera en Nepal y a las ansias de cambio de su población eminentemente campesina TEXTO Y FOTO PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL KATMANDÚ. Se llama Pushpa Kamal Dahal y es un antiguo maestro de escuela con pinta de intelectual de 53 años. Pero todo el mundo le conoce como Prachanda, que en nepalí significa El feroz Ese es su nombre de guerra como cabecilla de la guerrilla maoísta que, tras una década de lucha, ha conseguido abolir la dinastía monárquica de los Shah, que ha reinado en Nepal 239 años. En este país del Himalaya, uno de los más pobres del mundo, con el 80 por ciento de sus 27 millones de habitantes subsistiendo de la agricultura y el 40 por ciento viviendo en la miseria, Prachanda ha optado por el comunismo y el maoísmo para traer la democracia, la modernización y el progreso. Dicha fórmula, que en Occidente sólo despierta recelos por las atrocidades cometidas en la extinta Unión Soviética y China, funciona en Nepal porque supone un cambio con respecto al autoritarismo de la monarquía y a la corrupción de los partidos tradicionales. Por ese motivo, la guerrilla, reconvertida en el Partido Comunista- Maoísta, arrasó en las elecciones del 10 de abril y obtuvo 220 de los 601 escaños de la Asamblea Constituyente, que redactará una nueva Carta Magna durante los dos próximos años. Como presidente o primer ministro, Prachanda dirigirá el Gobierno de Nepal tras haber vivido dos décadas en la clandestinidad. En 1996, los maoístas, una escisión del Partido Comunista, presentaron un programa para transformar la sociedad. Entre sus demandas, exigían la igualdad en este país de castas y multiétnico, la supresión de los privilegios de la Familia Real y una reforma agraria. Como tales peticiones no fueron escuchadas, los maoístas comenzaron una insurgencia armada que dividió al país y se cobró la vida de 13.000 personas, muertas a manos de la guerrilla y del brutal Ejército nepalí. A pesar de que la monarquía dobló el número de soldados hasta los 95.000 entre 2002 y 2006 y de que recibió armas de Estados Unidos, la India y el Reino Unido por más de 20 millones de euros, unos 20.000 rebeldes se hicieron con el control de la mitad del territorio (el 80 por ciento, según otras informaciones) e impusieron su propia Administración. En 2006, los maoístas habían acorralado al Ejército en las principales ciudades y estaban a las puertas de Katmandú. En esas zonas liberadas la guerrilla había establecido sus comunas y cooperativas agrícolas, escuelas, impuestos, dispensarios y tribunales populares donde se aplicaban ejecuciones sumarias. A pesar de tales abusos, los maoístas se aliaron con la oposición democrática en abril de 2006 para doblegar al autoritario rey Gyanendra, que cedió el poder ante las multitudinarias manifestaciones en su contra, en las que murieron una veintena de personas tiroteadas por el Ejército. Gracias a dicha unión, se firmó ese mismo año un acuerdo de paz que ha derivado en los comicios de abril y en la abolición de la monarquía. Ahora, los maoístas, ganadores de aquella votación, deberán poner en marcha un programa político del que sólo han desvelado su reforma agraria, que expropiará las tierras a quienes superen un límite para que los campesinos las cultiven y sean más productivas. A pesar de su inspiración y de que los retratos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao están presentes en cada mitin, el antiguo guerrillero ha creado su propia ideología, la vía de Prachanda Queremos ir del capitalismo al socialismo ha declarado el pragmático Prachanda, quien aboga por un nuevo modelo mixto que combine el socialismo y la economía de mercado, ya que no podemos obviar la globalización ni copiar un solo sistema En su punto de mira está el extraordinario crecimiento económico de China, del que quiere evitar sus grandes diferencias sociales. Enarbolando la socialdemocracia, los maoístas aseguran que respetarán la propiedad privada, la capitalista economía de mercado y la religión, pero pretenden acabar con el feudalismo de los terratenientes, la corrupción burocrática y la dependencia exterior. A su favor, Prachanda tiene el apoyo popular pero, en su contra, luce una etiqueta política basada en el marxismo- leninismo y el maoísmo que genera rechazo en Occidente, donde EE. UU. sigue incluyendo a este grupo dentro de su lista de organizaciones terroristas En su objetivo por alcanzar la estabilidad, todas las fuerzas políticas apuestan por mantenerse unidas para demostrar que Nepal puede funcionar sin la monarquía, pero ya están surgiendo unas divisiones a la hora de formar Gobierno que amenazan con provocar una nueva crisis. Marxismo- leninismo y maoísmo Un antiguo maestro comunista que apuesta por combinar el maoísmo con la economía de mercado Clandestinidad El antiguo cabecilla de la guerrilla maoísta de Nepal, Prachanda El feroz ayer en un mitin en Katmandú La falta de acuerdo para nombrar al presidente amenaza con una nueva crisis Nepal ya es una república, el rey Gyanendra ha recibido una carta para que abandone el palacio de Narayanhity en dos semanas y se ha abierto un nuevo capítulo en la Historia de este convulso país del Himalaya. Pero eso no significa que haya acabado la crisis política, ya que los maoístas no se ponen de acuerdo con los otros partidos para formar Gobierno. Debido a los deseos de cambio de la paupérrima población, la antigua guerrilla maoísta arrasó en las elecciones. Pese a la victoria, necesita el apoyo de las otras formaciones y, sobre todo, del Partido del Congreso, dirigido por el veterano Girija Prasad Koirala. A sus 84 años, este incombustible político, que representa al corrupto establishment de la elite nepalí, ha sido primer ministro varias veces y actualmente ocupa la Presidencia del país hasta que se promulgue la Constitución, por lo que quiere conservar dicho puesto. Sin embargo, el líder del Partido Comunista- Maoísta, Prachanda El Feroz advirtió ayer en un mitin ante 3.000 seguidores en el parque Ratna de Katmandú de que no aceptaremos un presidente de otro partido que ha sido derrotado en las elecciones Aunque el cargo sea ceremonial y el Poder Ejecutivo recaiga sobre el primer ministro, el presidente será el jefe del Estado y controlará, por tanto, a los 95.000 soldados del Ejército, que pueden suponer una amenaza para la república porque tradicionalmente se han mantenido fieles a la monarquía. Por ese motivo, los maoístas esgrimen su triunfo electoral e insisten en acaparar ambos puestos.