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36 RELIGIÓN SÁBADO 31 s 5 s 2008 ABC José María Contreras, nuevo director de Asuntos Religiosos El Consejo de Ministros nombró ayer al hasta ahora responsable de la Fundación Pluralismo y Convivencia, José María Contreras, director general de Asuntos Religiosos. Contreras, que llevaba más de tres años al frente de esta fundación, creada para colaborar con las confesiones religiosas minoritarias, sustituirá en el cargo a Mercedes Rico. Su nombramiento, según fuentes del PSOE, implica una cierta continuidad con el trabajo desempeñado hasta ahora por su predecesora, quien había manifestado su deseo de volver a su profesión diplomática tras cuatro años al frente de esta dirección. Contreras es un hombre de pensamiento laico inclusivo de la dimensión religiosa señalaron las mismas fuentes, pese a que la noticia de su nombramiento no ha despertado demasidas buenas expectativas en la Casa de la Iglesia. Contreras tendrá, entre sus responsabilidades, la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. El crucifijo forma parte del patrimonio cultural e histórico de España Monseñor Francesco Coccopalmerio s Presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos Considera que la sociedad española no debe renegar de su historia si desea mantener su identidad s Señala que tratar a todas las confesiones por igual es un injusto simplismo POR L. D. MADRID. Abierta la puerta a una posible revisión de los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede, el presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, monseñor Francesco Coccopalmerio, ha advertido sobre los problemas que pueden surgir cuando, por razones de ideología, se trata de neutralizar la acción de la Iglesia y cuando no se da por bueno su influjo para el bien de la sociedad Tras una visita a la Universidad de Navarra, para participar en un homenaje al canonista Eloy Tejero, este experto en la legislación que rige a la Iglesia, ha insistido en la necesaria colaboración que debe existir entre ambos por el bien social de España. Jorge Trías Sagnier Abogado ¿ESTÁN DIVIDIDOS LOS OBISPOS? ería infiel a mí mismo si en esta nueva colaboración en ABC, donde llevo escribiendo desde 1974, no entrase de lleno en lo que nos interesa. Y si voy a dar semanalmente una visión laica del fenómeno religioso, no nos andemos con tapujos, lo que ahora está sobre el tapete es esa división que el PSOE se empeña en atribuir a la Iglesia mayoritaria de los españoles, es decir la Católica. Más del 75 de la población, incluido el secretario de organización de los socialistas, José Blanco, se confiesa católica y, aunque la Constitución configure nuestra nación como aconfesional, España no es un Estado laico. Se le parece mucho, pero no lo es. Blanco, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ha conminado a la Conferencia Episcopal Española a que tome decisiones sobre el lío que tiene armado a causa de su radio. Bien. En este tema, es cierto que unos obispos piensan de una manera y otros, de otra. Pero, ¿es eso división? ¿Acaso no pueden los obispos, como pertenecientes a la sociedad civil, pensar cada uno como le venga en gana? A los católicos- -e incluyo a Blanco- -debería preocuparles si sus pastores- -por utilizar ese término un poco manso- -estuviesen divididos en cuestiones de fe. Pero en esto la Iglesia Católica es sólida como una roca y quienes cuestionan asuntos fundamentales, o se escinden de ella o modifican su pensamiento. Incluso en asuntos de costumbres, de sexualidad o de la concepción de la familia, los obispos del mundo, sin separarse un milímetro de la doctrina de la Iglesia, tienen, a veces, opiniones divergentes, como las del cardenal Martini (jesuita) que en esta fase terminal de su vida- -padece una enfermedad incurable- -ha decidido lanzar mensajes llenos de angustiada sutileza. El Papa ha alabado el nuevo clima constructivo entre Gobierno y oposición en Italia ante la Conferencia Episcopal de ese país. Es el mismo clima de diálogo, desde la unidad, que le proponen al Gobierno los obispos españoles presididos por el cardenal Rouco. Lo de la radio, no le demos vueltas, es una anécdota para una institución sagrada con casi dos mil años de antigüedad. S Monseñor Francesco Coccopalmerio ABC (Viene de la página anterior) 1978 no apuesta por las soluciones extremas, como podría ser una España confesional o laicista, sino por una postura intermedia estableciendo la aconfesionalidad del Estado El cardenal afirma, en este sentido, que la laicidad española es positiva ya que pasa de la neutralidad radical negativa a la colaboración a la vez que abierta pues se descarga del sentido hostil y excluyente de la religión y se abre a ella sin discriminación e incluso hacia su promoción Esta visión de laicidad estatal en nuestra Constitución me parece un factor muy valioso para enfocar debidamente el actual debate sobre la laicidad, pues propone unos criterios que han de estar presentes como aspiraciones en este debate señala. El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia lamenta la intención de algunos diputados de hacer creer que el trato a la Iglesia Católica es inconstitucional, que los concordatos no se ajustan a derecho o son injustos, o que el Estado no es aconfesional sino ateo Con esta actitud, señalan, no hace más que confundir a la sociedad en este debate tan necesario para todos apunta su presidente Marcial Cuquerella. Sólo las formas dictatoriales, frecuentes en legislaciones laicistas, logran acorralar la religión en lo privado -Creo, en efecto, que la libertad religiosa es una libertad fundamental de la persona y que las discriminaciones no son buenas. Pero al mismo tiempo, la sociedad europea, y la española, no deben renegar de su historia si desean mantener su identidad. El igualitarismo ignora la realidad del país en que se está y resulta injusto, porque objetivamente la sociedad española no recibe lo mismo de la Iglesia católica que de las demás confesiones religiosas. No todas las confesiones, por ejemplo, contribuyen igual al bien social en España. Basta pensar en el número de hospitales, colegios, asistencia social, etcétera. Por el bien social del país, es más necesario establecer formas de colaboración entre la Iglesia y el Estado. -El Gobierno promoverá una reforma de la Ley de Libertad Religiosa para evitar privilegios y discriminaciones de unas confesiones respecto de otras ¿Cómo ve usted esta propuesta? -Las confesiones religiosas no son todas iguales, ni solicitan las mismas cosas del poder civil. Por eso, el igualitarismo es un injusto simplismo. Hay que dar a cada confesión lo que ella necesita y pide, de acuerdo con el contexto cultural e histórico de cada sociedad. ¿Considera que se debe tratar por igual a todas las confesiones en un país de mayoría católica? -En España hay un debate sobre la presencia de crucifijos en los espacios públicos. ¿Dónde ve usted los límites entre la aconfesionalidad del Estado y el respeto a la confesión mayoritaria? -En Italia eso se ha resuelto cuando se ha constatado que el crucifijo, aparte de su aspecto estrictamente religioso y espiritual, es también símbolo que sintetiza toda una serie de contenidos culturales y de valores que forman parte del patrimonio cultural e histórico del -Al laicismo le gustaría acorralar la experiencia religiosa de cada uno en el ámbito íntimo de lo privado, que no se traduzca al mundo exterior. Pero dado el carácter social y la unicidad de la persona, eso no se conseguirá nunca, salvo que se recurra a formas dictatoriales, dictatoriales formalmente o de hecho, que son muy frecuentes en legislaciones laicistas. El otro aspecto depende mucho de la madurez cristiana de quienes hacen política, para que consigan no disociarse de sus convicciones personales cuando actúan en la vida pública, siempre en respeto de la libertad de los demás y de las reglas legítimas de un país democrático. -La ofensiva laicista por parte del Estado ¿relega a la Iglesia del espacio público o es una consecuencia de la progresiva invisibilidad de los católicos en la vida pública? -Me parece que hay de todo: impulsos que podríamos llamar laicistas, como usted dice, y otros que son equilibrados y justos. Creo que siempre habrá que trabajar para que prevalezca el respeto a la persona y a sus derechos innatos. ¿Cómo ve usted las normativas que rigen actualmente la libertad religiosa en Europa? ¿Se puede hablar de una ofensiva laicista? país. A mí me parece que la situación en España es similar.