Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10 OPINIÓN SÁBADO 31 s 5 s 2008 ABC AD LIBITUM DEL TIEMPO EN EL TÚNEL L pasado, siempre más cierto que el futuro, suele resultar sugestivo para quienes, escarmentados por alguna experiencia personal, tienden a sospechar que fue mejor que el presente. Aquí y ahora, cuando arrecian para todos los vientos de la crisis y para los dirigentes del PP los huracanes de la confusión, se está poniendo en marcha una suerte de túnel del tiempo que nos desplaza hacia atrás. En Valencia, por ejemplo, la Consejería de Educación quiere reinventar el uniforme en la escuela pública. Dice el consejero del ramo que con ello se aliviará el gasto del vestuario familiar y se eliminaM. MARTÍN rán diferencias entre los FERRAND chicos. Quizá tenga razón. Once centros valencianos experimentarán el proyecto durante el próximo curso y, como mínimo, se obtendrá el benéfico efecto de que los colegiales dejen de enseñarnos el ombligo como marca la moda vigente. Quienes éramos niños en los años cuarenta teníamos, al menos en los parvularios, un modesto uniforme, el babi. El mío era de finísimas rayitas azules y nos lo poníamos, porque así nos lo exigían los Hermanos de La Salle- -nada que ver con el intelectual orgánico que actúa en el PP- para formar militarmente en el patio del colegio y entonar vibrantes canciones patrióticas. Desde el Cara al sol a Yo tenía un camarada Lo que no solía faltar en nuestro disciplinado repertorio infantil era el himno del Frente de Juventudes que, en razón de los misterios intestinos del franquismo, trataba de distanciarse de su tronco fundador, Falange Española. Los de mi edad que no vivieron en el exilio lo recordarán con nitidez: Prietas las filas, recias, marciales, nuestras escuadras van cara al mañana que nos promete Patria, Justicia y Pan El cántico, tan voluntarioso como hambriento, me ha venido a la memoria al pensar que, esta misma mañana, el PP celebra en Valladolid la proclamación de Mariano Rajoy como candidato a la presidencia del PP en el XVI Congreso. La Secretaría General del Grupo Popular en el Senado, de parecido modo que otras instancias orgánicas del partido, convocó a los senadores con un SMS conminatorio: Inexcusable asistencia Se entiende la relevancia del acto y la mucha necesidad de cariño que pueda tener Rajoy visto el zarandeo al que le someten sus fieles; pero es, al menos formalmente, volver al prietas las filas en un tiempo en el que la Patria es, lamentablemente, una idea en desuso- -que se lo pregunten, sin ir más lejos, a los barones del PP- la Justicia, un deseo inalcanzable y el Pan ha perdido su capacidad de convocatoria porque unos piensan que les engorda y ya no quedan proletarios. Parece conveniente que el PP abandone el túnel del tiempo, aquella máquina fantasiosa de la tele de los sesenta, y se imponga, como Michael J. Fox, un urgente Regreso al futuro. Los anacronismos son divertidos, pero totalmente estériles. E -Los sondeos siguen dándonos aumento de votos. ¿Qué necesidad tenemos, pues, de ponernos a gobernar? HAY MOTIVO RAJOY Y ZAPATERO: EL ENIGMA Y EL PROBLEMA UIENES aprecian las sutilezas del lenguaje- -que, por desgracia, cada vez son menos- -no ignoran que, entre el enigma y el problema, se interpone un matiz que no sólo distingue, sino que hace incompatibles ambos términos. Antes, cuando las leyes de la lógica formaban parte aún de la rutina de la escuela, la diferencia era evidente. En los tiempos que corren, sin embargo, la educación se ha convertido en una zafia zapatiesta en la que el zote medra, el zángano prospera y los zoquetes veteranos entregan el testigo a zoquetes en ciernes. O sea, que la lógica, en resumidas cuentas, se la zopla ampliamente a la Generación Z. ¡Qué le vamos a hacer! Nosotros a lo nuestro y cada loco con su tema. Un problema, decíamos, es algo que, por fuerza, ha de poderse resolver, porque, de lo contrario, no sería un problema. Que seamos capaces de dar con la respuesta o que tiremos la toalla tras licuarnos los sesos, ya es otra película (bien sea de suspense o de suspenso) en la que ni siquiera nos dejan echar mano del recurrente comodín peliculero: Houston, we have a problem Houston, teneTOMÁS mos un problema (En versión origiCUESTA nal subtitulada, para que luego digan que no somos modernos) Y eso es todo, amigos, por lo que se refiere a los problemas. Los enigmas, en cambio, no tienen solución puesto que lo enigmático (y su abultado séquito: lo fantasmal, lo invertebrado, lo furtivo, lo inaprensible, lo fugaz, lo poliédrico) le rompe las costuras a la inteligencia. Cuando un enigma resulta inteligible, en lugar de un enigma es un juego de ingenio. Mejor o peor parido, más o menos complejo, no traspasa los límites de un vulgar pasatiempo. Llegados a este punto, las abstracciones huelgan, la cháchara incomoda, los devaneos se indigestan. Con la venia de Lope y Valle- Inclán- -aunque sin una pizca, ¡ay! de su descomunal talento- -se hará lo que se pueda por confrontar la teoría con la crudeza de los hechos Q y pasar de las musas al teatro con la mayor presteza. Se hará lo que se pueda, don Ramón, se hará lo que se pueda... le espetó Juan Belmonte al manco tocahuevos que pretendía, por estética, que muriese en la arena. Y en las mismas seguimos, en el eterno festival del ruedo ibérico, teniendo que lidiar, tarde tras tarde, ora con un enigma, ora con un problema. El problema está enquistado en La Moncloa (y lo que te rondaré, morena) y se llama Rodríguez Zapatero. El enigma asienta sus reales en el nido de águilas de Génova, 13, y atiende por Rajoy, Mariano Rajoy Brei, si, por casualidad, atiende. Mírese por delante o por detrás, del revés- -que es lo suyo- -e incluso del derecho (un punto de vista, el del derecho, que no le favorece) el señor Zapatero es un problema de pelotas, especialmente a estas alturas, con la Eurocopa en puertas y sin ningún rival que le dispute el cuero. Así que, a corto plazo, Lasciate ogne speranza el paisaje es dantesco. Pero el axioma, no obstante, se mantiene: hasta el problema más abstruso- -y mira que es abstruso Rodríguez Zapatero- -está condenado a ser resuelto. Largo me lo fiáis, refunfuñará el escéptico, con sobradas razones para ello. Tantas como tenía el ex premier MacMillan al confiarle a un joven reportero que lo peor de lo peor de la brega política era lo que no sale en el libreto. Events, dear boy, events Los acontecimientos, chico, los acontecimientos. El enigma Rajoy aguarda, al parecer, a que sean los events los que nos resuelvan el problema. Pero hay que tener una fe ciega en el destino o en la divina providencia para verlas venir sin mover una ceja. Claro que los enigmas, al carecer de solución, a lo tonto modorro, prorrogan su vigencia ad kalendas graecas Don Mariano Rajoy, disfrazado de esfinge, ha completado el ménage à trois perfecto: la esfinge del desierto, la esfinge maragata y la esfinge gallega. Sólo falta que alguien haga el papel de Edipo y envíe el enigma a tomar viento. Lo enigmático, al cabo, no alberga más secreto que la absoluta ausencia de secreto. Nada por aquí y nada por allá. La nada es el misterio.