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88 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 30- -5- -2008 ABC Ana y Jacqueline, amigas para siempre Entre 1941 y 1942, Jacqueline van Maarsen fue amiga íntima de Ana Frank, quien la cita en su trascendental Diario Sesenta años después, Jacqueline recuerda esa amistad en Me llamo Ana, dijo, Ana Frank POR MANUEL DE LA FUENTE FOTO: JAIME GARCÍA MADRID. Aunque algunos no lo quisieran ver, ni lo quisieran oler, aquel verano de 1942 las columnas de humo de los hornos crematorios se divisaban desde toda Europa. Aquel verano de 1942, la solución final de Heydrich y Himmler se cernía sobre los guetos judíos como una nueva plaga bíblica, mientras el ángel exterminador de las SS señalaba con su dedo asesino las puertas de los hebreos con una estrella de David amarilla. En aquel verano, en ese verano de 1942, el 6 de julio, la familia Frank, judíos holandeses de Amsterdam, decidieron quitarse de en medio, ponerse a precario refugio, esconderse en la casa de atrás de la fábrica familiar. Ana, una de las hijas, lo dejó todo atrás, sus libros, sus juegos y hasta su adorado gato Moortje, y por supuesto a su mejor amiga, Jacqueline van Maarsen, con la que durante un año entabló una relación fraterna en el Liceo judío. Muchos años después, Jacqueline ha decidido poner por escrito muchas de sus vivencias al lado de Ana en un libro titulado Me llamo Ana, dijo, Ana Frank (ED. Marenostrum) Para mí, durante mucho tiempo fue muy difícil hablar de este tema. Pero por fin decidí escribir el libro, sobre todo para salir al paso de muchas opiniones malintencionadas sobre Ana explicaba ayer Jacqueline, destinataria de dos cartas que Ana Frank le escribió como despedida nada más esconderse. Escribo esta carta para despedirme de ti, lo que te sorprenderá, pero el destino lo ha decidido así, ahora tengo que marcharme con mi familia, las razones ya las sabrás tú misma. Espero que nos veamos de nuevo pronto pero supongo que no será antes del fin de la guerra Tu Jacqueline van Maarsen, ayer en Madrid, donde presentó el libro mejor amiga, Ana Pero su prudente padre no dejó que se las enviara y Van Maarsen sólo tuvo conocimiento de ellas después de la guerra, cuando se reencontró con Otto, el padre de Ana. Para Ana, todo era motivo de diversión. Nunca he conocido a nadie que disfrutara tanto de la vida. Su temperamento cálido me reconfortaba, yo le ofrecía mi amistad a cambio. No siempre era fácil. Como yo era muy reservada, la exuberancia de sus sentimientos y su exaltación me incomodaban. Un día en que me había quedado a dormir en su casa, me sentí muy molesta. En su diario alude a esa noche: Pregunté a Jacque si como prueba de nuestra amistad podíamos cada una tocar el pecho de la otra. Jacque se negó Cosas de niños que recuerda muy bien Jacqueline: Éramos muy distintas, quizá por eso fuimos muy buenas amigas. Pero ella fue la que decidió que debíamos ser más amigas y esa actitud posesiva me molestó mucho. A veces, Ana podía ser muy desagradable con otras niñas Jacqueline y su familia se salvaron del exterminio gracias al arrojo de su madre, que esgrimió su condición de católica y convenció a los nazis de que realmente ellos no eran tan judíos como otros. Finalizada la guerra, Jacqueline recibió la visita de Otto Frank, pero guardó en el fondo de su corazón la historia de esa hermosa amistad que ahora se ha decidido a contar. Aparte de Ana, fueron asesinados muchos de mis familiares y eso es algo muy difícil de digerir. Durante mucho tiempo, yo me lo guardé dentro y busqué una nueva vida. Ahora sí hablo, y ya no me pongo a llorar A veces sí vale la pena que la historia se repita y sobre todo que se sepa, que no haya olvido ni perdón. Terminaba octubre de 1944, cuando Ana Frank y su hermana Margot fueron trasladadas al campo de exterminio de Bergen- Belsen. En marzo de 1945, Ana y Margot Frank mueren de tifus, días antes de la liberación del campo por los británicos y la difusión de las terroríficas imágenes que los soldados ingleses encontraron allí. El Diario de Ana se convirtió en un monumento a la dignidad, a la libertad y a los Derechos Humanos. Jacqueline van Maarsen añade ahora otro nuevo capítulo. Afortunadamente, ella sí vivió para contarlo. Más información sobre Ana Frank: http: www. annefrank. org Temperamentos distintos La amistad entre las dos niñas fue corta pero intensa. Jacqueline recuerda cuándo se conocieron. Después de mi primer día de clase, cuando volvía a casa en bicicleta, me alcanzó una niña pecosa, de cara afilada y cabello negro brillante, que dijo mi nombre en voz alta y me preguntó si iba en la misma dirección que ella. Le pregunté cómo se llamaba. Me llamo Ana, dijo, Ana Frank De temperamentos muy distintos (Ana, extrovertida; Jacqueline, tímida) sin embargo compartieron durante un año juegos, lecturas, sueños, el monopoly, el miedo de los perseguidos y el despertar sexual. Pero no fue una amistad sencilla. Ana Frank y yo éramos muy distintas, quizá por ello llegamos a ser tan buenas amigas Nunca he conocido a nadie que disfrutara tanto de la vida. Su temperamento cálido me reconfortaba