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ABC VIERNES 30 s 5 s 2008 El desafío de Ibarretxe s La diáspora vasca ESPAÑA 19 En la imagen, ayer, la calle Santo Domingo, la pequeña Euskadi en el casco antiguo de Benidorm Yo también tengo derecho a decidir En Benidorm, conocida también como la pequeña Euskadi ciudadanos del País Vasco que emigraron por motivos laborales reclaman al lendakari Ibarretxe su derecho a decidir. Los que están de paso no opinan: viajan con el miedo en la maleta POR ANA ANTOLÍN FOTOS: JUAN CARLOS SOLER BENIDORM. Son las dos del mediodía y es fácil reconocer quiénes de los que están en la calle Santo Domingo de Benidorm son oriundos del País Vasco. Chiquito en mano en pareja, en grupo o de manera individual, los vascos que acuden a esta localidad alicantina mantienen las costumbres de su tierra natal. Incluso, muchos de ellos no pueden ocultar su temor a la hora de pronunciarse sobre lo que ocurre en el País Vasco, a pesar de estar a 800 kilómetros, llevar chanclas y vestir camiseta de tirantes. Con exceso de celo, unos pocos acceden a pronunciarse abiertamente sobre el proceso de consulta formalizado por Ibarretxe. Una noticia que fue recibida en Benidorm de manera anodina por los paisanos del presidente del ejecutivo vasco y con evidentes muestras de hastío por la mayoría. Si bien, siempre hay de todo: ¿Qué me parece la consulta? muy bien. Yo siempre con Ibarretxe afirma un vecino de Éibar, con la camiseta del Athletic. Aunque sea la Comunidad Valenciana, sólo en un bar del medio centenar que integran la zona vasca del casco antiguo de Benidorm se produjo un debate plural e intenso una vez lanzada la pregunta de qué le parece no poder tomar parte de la consulta para votar en un referéndum ilegal un plan político para mayor gloria de Ibarretxe. Y es que los vascos no empadronados en el País Vascos no pueden votar, una medida que abortaría un abultado voto antinacionalista de la diáspora vasca, esas decenas de miles de personas que se han ido de su tierra por carecer de libertad. El más valiente, Javier, un bilbaíno que lleva dos años en la capital nacional del turismo, y que afirmó, desde dentro de la barra, que me parece mal. Quien quiera debería poder ir a votar En un lado de la barra, un hombre interpela si él puede contestar a la pregunta aunque no sea vasco. Está muy claro que si es para decidir si hay que negociar con terroristas y la independencia de Euskadi, hay que ir a votar para decir que no Igual porque es de Elche no le importa decir su nombre, Francisco Gómez, y añade que debería poder votar toda España. Verás así qué pronto se acaba todo porque si uno dice que está en contra, van a por él, pero si son muchos, no pasaría nada Me gustaría votar Begoña, también de Bilbao, asegura que me gustaría votar. Me sigo sintiendo de allí y me gustaría decidir sobre esas cosas aunque ella hace un año que dejó el País Vasco para acompañar a su pareja por un traslado profesional. En la conversación tercia otro vasco, Estamos hartos ya de todos. No voté en las generales ni por correo. Tampoco lo haré ahora Jesús, de Llodio, que asegura que el proyecto de ley aclarará quiénes pueden votar y quiénes no, aunque como la consulta es ilegal y el Gobierno lo recurrirá ante el Tribunal Constitucional, que más da concluye. A escasos metros, de nuevo en la calle, Iranzu, una joven bilbaína que lleva un par de años residiendo en Alicante, se muestra sorprendida. ¿Cómo? ¿Qué no puedo tomar parte de lo que se decida? Explica que me vine a Alicante porque no tenía trabajo y porque el País Vasco no me lo daba, pero creo que tengo derecho a decidir sobre el futuro de mi tierra Desde esta convicción, esta mujer que trabaja en una conocida entidad bancaria con sede social en Bilbao, opina que no vería como algo negativo que votaran también los vascos que residen en el extranjero, siempre que a mí también me dejen hacerlo Es difícil localizar en Benidorm a vascos que hayan cambiado su domicilio familiar, ya que la mayoría de los que hacen la ronda de vinos al mediodía y entre semana no tienen cargas laborales- -están jubilados o prejubilados- pasan los meses de invierno en la localidad alicantina y regresan, en verano, a sus casas del norte. Éste es el caso de Ahinoa que, en un despiste de su marido prejubilado, confiesa que estamos hartos ya de todos. Da igual Rajoy que Zapatero y que te voy a decir del PNV No voté en las generales ni por correo. Tampoco lo haré ahora. Si es ilegal, para qué votar