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84 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 29- -5- -2008 ABC Un nuevo Bond en el centenario de su creador, Ian Fleming Con La esencia del mal Sebastian Faulks presentó ayer la continuación de la saga EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Es un James Bond como Ian Fleming lo dejó hace cuarenta años, algo más chistoso, sin la misma pasión por los martinis, pero tan interesado en el sexo femenino como su original, con dos chicas Bond en un solo volumen. La esencia del mal la continuación de la saga del agente 007 escrita por el autor inglés Sebastian Faulks, se publicó ayer simultáneamente en una veintena de países para celebrar el centenario del nacimiento de Fleming. En España, la edición ha corrido a cargo de Seix Barral. No es la primera vez que se resucita a James Bond, pero en esta ocasión los descendientes de Fleming creen que el encargo ha caído en una persona especialmente idónea. A su juicio y al de la crítica, Faulks ha sabido adaptarse al estilo del creador del mítico espía, presentando un ágil thriller sin caer en la parodia de la imitación. Faulks no descartó que La esencia del mal tenga su propia versión cinematográfica, pero sí que esté interesado en escribir una segunda entrega de Bond. Faulks retoma los destinos del agente de Su Majestad allí donde Fleming lo había dejado. Si el último título de éste, Octopussy apareció póstumamente en 1966, dos años después de la muerte del escritor, la acción de La esencia del mal transcurre en 1967. Sigue siendo plena Guerra Fría, pero también es el comienzo de una nueva época, lo que permite a Faulks introducir elementos no utilizados por Fleming. En 1967 fue el verano del amor. ¿Y qué ocurría entonces? Bueno, pues drogas. Fue la primera vez que las drogas adquirieron pública relevancia declaró ayer Faulks en la presentación de su novela. También fue el comienzo de la revolu- Para la familia, el mejor Fleming publicó doce novelas y dos libros de relatos de Bond entre 1954 y 1966. Cuando murió se habían vendido treinta millones de ejemplares de sus obras; hoy la cifra supera los cien millones. Faulks es el sexto escritor que retoma el personaje de Bond, tras Kingsley Amis, John Gardner, John Pearson y Raymon Benson, entre otros. Según la familia Fleming, Faulks es quien mejor ha sabido captar el espíritu de la saga. El Bond de Faulks tiene algo más sentido del humor y es más vulnerable; no conserva la misma pasión por el Martini- -aunque lo bebe- -pero sí su enorme debilidad por las mujeres. Sebastian Faulks posa con la modelo Tuuli Shipster con un maletín repleto de los ejemplares esa parte sur de su imperio y el vecino Irán en el que se desarrolla principalmente la novela. Se trata de puntos geográficos hoy igualmente candentes, que aportan el interés de la actualidad. Siempre me sorprendió que Fleming no situara ninguno de sus libros en Oriente Próximo declaró Faulks, pues países como Líbano fueron tablero de ajedrez de espías y superpotencias. Faulks tiene en común con Fleming el haber pasado primero por el periodismo y luego haber novelado historias de combate. Sus éxitos Birdsong (1993) y Charlotte Gray (1998) tienen que ver con las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, y On Green Dolphin Street (2001) es una incursión en el espionaje de la Guerra Fría. Ha sido la práctica de hombre de periódico lo que más le ha facilitado aproximarse al estilo de Fleming, según aseguró. No es fácil imitar un estilo porque uno cae fácilmente en la parodia- -señaló en rueda de prensa- normalmente se En plena Guerra Fría ción sexual, quizás por eso este nuevo Bond- heterosexual, porque aún está en los años 60 -no se conforma con una única chica. El tráfico de drogas se convierte así en la trama que ocupa al agente Bond, con la implicación de Afganistán y sus campos de amapolas, la lucha de los soviéticos por controlar Juan Ángel Juristo PÚRPURA NEVADA B ond, James Bond al servicio de Su Majestad La Cinematografía. La Reina, mientras, puede esperar. Esto no es una fábula, es una realidad in- contestable, siempre que pensemos que la Reina es, claro, la literatura. Sebastián Faulks, el autor de la popular Charlotte Grey, el encargado de continuar la saga literaria de James Bond que quedó inconclusa a la muerte de Ian Fleming, cuando el personaje remonta por encima de su creador y éste pasa a tener categoría de mero demiurgo, lo tiene claro: para él James Bond posee en exclusiva las caras de los actores que se han sucedido en las versiones cinematográficas, y la literatura, en este caso, es un mero soporte de letras del verdadero imaginario del héroe, que se en- cuentra en el cine. De ahí que este versado en literatura inglesa- -la estudió en Cambridge- -piense que la generación joven va a flipar cuando se entere que existía un James Bond sólo en el papel y que sus abuelos leían esas historias imaginándose rostros muy distintos al de Sean Connery y demás actores. Dice, también, que se lo pasó estupendamente escribiendo La esencia del mal porque su último libro, Human traces le llevó 5 años de agonía literaria y que no piensa repetir la experiencia porque lo único que tiene en común con Bond es que le gusta llevar trajes de calidad. Por lo que se ve, Sebastian Faulks es un tipo lúcido, tan lúcido que sabe que, en realidad, James Bond es un fenómeno del imaginario colectivo, de eso que antes se llamaban las masas, y él es un mandado, un mandado de la cenicienta actual, de la Reina destronada, la mera literatura. Mientras, se espera ya la versión fílmica de la novela que se presentó ayer en Londres: 007 al servicio de su Majestad, la buena, la del nuevo Imperio de la Imagen. Aquí, de nuevo, Faulks lo tiene claro: se hará si hay dinero. Esto sí que no es nuevo, es nuestra condición.