Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 ESPAÑA El desafío de Ibarretxe s Análisis JUEVES 29 s 5 s 2008 ABC El ciclista fanático El lendakari es, no se sabe si como afición dominguera o rasgo psicológico, un ciclista. Tiene claro que si se deja de pedalear la bicicleta se viene abajo con el ciclista encima. Y pedalea y pedalea sin quitarse las orejeras. Ayer lo volvió a demostrar cumento, además de anticonstitucional, jurídicamente impresentable y políticamente indigno. Se trataba de escenificar allí una representación que estaba dirigida a Batasuna por medio de la anteúltima de sus caretas, el Partido Comunista de las Tierras Vascas, que es el que puede votar en el Parlamento de Vitoria. La única salida del lendakari es tratar de conseguir una mayoría en la cámara (como la consiguió con su Plan tras el préstamos de algunos de los votos de Batasuna) y presentarse a las elecciones como la víctima de Madrid para lograr, como en 2001, una porción de los votos de la Izquierda Abertzale que compensen la permanente sangría electoral sufrida por el PNV por su causa. No hay más. porcionado de los partidarios del lendakari hasta las consecuencias prácticas del clientelismo de una administración autonómica económicamente poderosa) sólo queda a los críticos, aunque estén en la cúpula del PNV el recurso a una re, tórica aparentemente más moderada o, como hizo Josu Jon Imaz, tomar las de Villadiego y volver a los currículos sin el amparo del presupuesto. Si Ibarretxe insiste es porque lo sabe muy bien y no vislumbra en el panorama una verdadera oposición interna. Ahora pastoreará a Batasuna. Si unos están atrapados, hay que intentar que los otros estén enganchados. No se trata tanto de remachar la idea de que están unidos, porque la violencia terrorista espanta a muchos votantes clásicos del PNV como la de ofrecer banderines a los votantes menos dogmáticos de la Izquierda Abertzale, de dar la impresión de que sus reivindicaciones tienen cabida en la oferta del PNV El nacio. nalismo somos nosotros viene a decir con estos gestos, y, si se quiere votar nacionalista, es la única opción. Ibarretxe es, no se sabe si como afición dominguera o rasgo psicológico, un ciclista. Tiene claro que si se deja de pedalear la bicicleta se viene abajo con el ciclista encima. Y pedalea y pedalea sin quitarse las orejeras. Si se las quitara un momento vería, quizá, cómo su Germán Yanke MADRID. Juan José Ibarretxe es previsible porque se ha metido en un callejón que sólo tiene una salida. Ha impuesto al PNV tanto una doctrina (la de la autodeterminación a pasos acelerados) como la estrategia de avanzar en compañía de Batasuna en la acumulación de fuerzas nacionalistas para que su plan puedan ser aprobado en el Parlamento vasco. De ahí que las especulaciones sobre la posibilidad de incluir en su intento de esperpéntica consulta una pregunta para manifestar el rechazo a ETA haya quedado en nada, lo que, por otra parte, tampoco resolvería la inconstitucionalidad de la pretensión. No es posible asumir la doctrina política de la banda terrorista y, al mismo tiempo, darle un capón. Y, por ello, ha recibido inmediatamente una palmadita de Batasuna: le reprocha la intención electoral pero añade que, si actúa sin trampas tendrá todo su apoyo. Era evidente que Ibarretxe no se presentó en La Moncloa con la intención de conseguir un principio de acuerdo con el presidente Rodríguez Zapatero al dejar sobre la mesa un do- Atrapado El PNV está atrapado en esa estrategia, tan lamentable como desesperada, para evitar el riesgo no ya de división, sino de escisión. Pero en las circunstancias actuales (que incluyen desde el poder interno despro- Patxi López, en la rueda de prensa que ofreció ayer en Bilbao Gobierno y su secuestrado partido han hecho suya la doctrina de Batasuna: la formalización de la negociación política EFE Batasuna le reprocha la intención electoral pero añade que, si actúa sin trampas tendrá todo su apoyo La única salida del lendakari es lograr la mayoría en la cámara e ir a las elecciones como víctima de Madrid El nacionalismo somos nosotros viene a decir Ibarretxe y, si se vota nacionalista, es la única opción para que, convirtiendo el terror en disculpa, se consigan pretensiones inaceptables de otro modo y le autodeterminación como elemento vertebral de esa misma negociación. Pero para qué quitársela si no pretende construir el futuro democrático del País Vasco sino enhebrar los mimbres que le permitan seguir sobre la bicicleta. Por cierto, Izquierda Unida, que no sabe si conoce España ni cómo salir del agujero, apoya en Vitoria todo esto.