Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
100 CIENCIAyFUTURO MIÉRCOLES 28 s 5 s 2008 ABC Una de cada tres mujeres no acudiría a urgencias ante un infarto P. QUIJADA MADRID. Clásicamente se ha considerado que las enfermedades cardiovasculares son casi exclusivamente masculinas y que la incidencia en mujeres es mucho menor porque están protegidas por los estrógenos. Sin embargo, las patologías del sistema circulatorio son la primera causa de muerte entre las mujeres y provocan diez veces más fallecimientos al año que el cáncer de mama. Son datos del estudio Radiografía de las enfermedades cardiovasculares en la mujer española presentado ayer por los doctores Esteban López del Sa, secretario de la Sociedad Española de Cardiología; Lorenzo López Bescós, de la Fundación del Corazón, e Isabel Calvo, coordinadora del Programa Aragonés Mujer y Corazón (Pamyc) Una de cada tres mujeres muere por una patología cardiovascular, aunque una de cada cuatro cree tener menos riesgo que los varones, y una de cada tres no acudiría a urgencias ante los primeros síntomas, a pesar de conocerlos, según una encuesta telefónica realizada por el PAMYC a más de mil mujeres de Aragón. La falta de conciencia hace que las afectadas tarden más en acudir a consulta cuando notan los primeros síntomas, como dolor y opresión en el pecho, o que los achaquen a otros motivos, como ansiedad. Y una vez en la consulta la atención que reciben tampoco es equiparable a la que se daría a un varón. Los médicos, dependiendo del sexo del paciente, perciben distinta gravedad en los síntomas, que pueden ser valorados como una crisis de ansiedad si los refiere una mujer, o una angina de pecho, si se trata de un hombre. El pterosaurio que no voló El pterosaurio gigante- -que se extinguió hace 65 millones de años- con el tamaño de una jirafa y una envergadura alar de diez metros, estaba mejor adaptado para la vida en tierra que para el vuelo POR S. BASCO MADRID. Con el tamaño de una jirafa y, probablemente, un peso equivalente el pterosaurio gigante pasa por ser con sus diez metros en envergadura alar el ser vivo más grande que jamás ha volado sobre la Tierra. O al menos eso piensan los paleontólogos. Aunque ahora, al parecer, no lo tienen tan claro y puede que ni siquiera volasen. El Pterosaurus azhdarchidae o pterosaurio gigante pobló buena parte del mundo a finales del Cretácico, y según han estudiado investigadores de la universidad británica de Portsmouth su cuerpo estaba mejor adaptado para desplazarse por el suelo que para volar. Desde la década de 1970, cuando empezaron a ser mejor conocidos, se pensaba que todos los pterosaurios- -presentes en las eras triásica, jurásica y cretácica, hace entre 230 y 65 millones de años- -eran dinosaurios voladores. La investigación publicada por los paleontólogos Mark Witton y Darren Naish en el último número de la revista PLOS One sin embargo, argumenta que los azhdárchidos o pterosaurios gigantes preferían caminar a volar y su morfología estaba mejor adaptada a la vida en tierra. A esta conclusión han llegado tras analizar anatomía, sus huellas y la distribución de sus fósiles conocidos hasta la fecha, que han sido siempre localizados en sedimentos tierra adentro. Tanto sus cuellos, demasiado rígidos para volar, como sus patas almohadilladas, o sus mandíbulas largas, débiles y desprovistas de dientes hubieran supuesto un problema para otro modo de vida que no fuera terrestre explican los investigadores. Sus análogos más cercanos en el mundo moderno no serían pues las gaviotas, los albatros o cualquier otra ave marina, sino aves que se alimentan en tierra como los cálaos o las cigüeñas. Sus miembros largos y la forma también alargada de su cráneo, que podía medir más de dos metros, los hacían más aptos que al resto de los pterosaurios para capturar animales o alimentarse en el suelo, les bastaba con bajar sus picos desdentados. Sus extremidades no eran adecuadas para vadear lagos o ríos, ni para nadar si descendían sobre el agua. Las huellas de sus pisadas corresponden a las de un animal terrestre concluyen los paleontólogos. Más información sobre la investigación: http: www. plosone. org El Pterosaurus azhdarchidae presentaba una morfología muy poco adaptada al vuelo Del Triásico al Cretácico Diez muertes por picaduras de garrapata desatan el pánico en Turquía ABC ANKARA. Miles de ciudadanos han acudido en tropel durante los últimos días a las clínicas y dispensarios médicos en el centro de Turquía, ante la noticia de que desde primeros de mayo han muerto una decena de personas a consecuencia de picaduras de garrapatas, informaba ayer la prensa de Ankara. Las asociaciones de médicos y veterinarios de Turquía han acusado a los ministerios de Sanidad y de Agricultura de no tomar suficientes medidas para proteger ala población, y advirtieron de que el número de muertos podría alcanzar el medio centenar hasta finales del verano, dadas las proporciones de la plaga. La ola de pánico ha propiciado que cualquier persona picada por un insecto crea haber sido víctima de las temidas garrapatas, por lo que las urgencias médicas de han visto colapsadas en muchas localidades de Anatolia central. Las autoridades locales optaron incluso por cerrar una mezquita en una ciudad del centro del país, al haberse encontrado en sus instalaciones centenares de estos ácaros. El Ministerio de Sanidad ha recomendado a la población tomar medidas de protección para evitar las picaduras, como llevar cubierta la mayor parte posible del cuerpo cuando se esté en zonas boscosas o sobre césped. En esta región de Turquía, durante los meses calurosos de primavera y verano algunas garrapatas transmiten la llamada fiebre hemorrágica de Crimea- Congo (CCHF) que a falta de tratamiento y en personas con las defensas decaídas pueden provocar la muerte. Las plagas de garrapatas son endémicas en varias regiones del mundo, tanto en África como Asia, en América e incluso en Europa. Una muestra de ello es la alerta de las autoridades alemanas sobre las picaduras de garrapatas en el sur del país para el próximo verano.