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94 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 28 s 5 s 2008 ABC Javier Sierra vuelve a Sor María Jesús de Ágreda, La dama azul TULIO DEMICHELI MADRID. El éxito obtenido en EE. UU. por la traducción de La dama azul ha permitido la reedición de la novela que Javier Sierra publicó en 1998 y que Planeta edita ahora con las modificaciones y apéndices de la versión inglesa. Este libro no sólo habla de la bilocación- -explicó ayer su autor a los periodistas- También habla de la casualidad y el destino. No es una obra de intriga histórica, sino científica... Decía casualidad, pero también digo causalidad. El periodista que la protagoniza tiene mucho que ver conmigo. Yo trabajaba en un artículo sobre las teleportaciones para Año cero y pensé que esas cosas ya pasaban en la antigüedad. Había oído hablar de María Jesús de Ágreda, la monja que se bilocaba y predicaba a los indios en Nuevo México sin salir de Soria, y que además será confidente de Felipe IV Viajando por la sie. rra de Cameros, la niebla me sacó de ruta tras una nevada y acabé en un pueblo que se llama Ágreda. Decidí visitarlo y acabé frente a un convento en el que hay una estatua. Llamé al torno. ¿Es de aquí? pregunté, y me contestaron: Es nuestra fundadora. Pase Me cuentan su historia y cuando me voy a marchar me invitan: ¿Quiere visitarla? Y es que allí se conserva su cuerpo incorrupto... y el de su madre, a la que llaman la abuelita Para abundar en las dos esferas: la científica y la religiosa, acompañaban al autor un sacerdote, José Pedro Manglano, y un físico del CSIC, Francisco Alonso. No es Sierra aficionado a fabular enredos esotéricos, sino a plantear enigmas siendo respetuoso con la ciencia y la religión. Para el sacerdote, esta monja es un personaje extraordinario. La Iglesia estudió los hechos en su tiempo y concluyó que fueron verdaderos. Aunque ella no se explicaba cómo le sucedía aquello. En realidad, el brazo sobrenatural continúa el obrar natural, y así, María Jesús de Ágreda, a la que apenaba que tantos indígenas desconocieran a Jesús en las Américas, le fue dado el predicarles Ellos la llamaban la dama azul Para la ciencia, ni que decir tiene que las partículas elementales se bilocan. La naturaleza- -afirmó Alonso- -es sencilla pero sutil. Dos partículas aparentemente separadas están unidas. El arco iris que ve un observador es distinto al que ve otro observador La primera obra romántica de la música española ve la luz en disco Rodríguez Ledesma compuso Oficio y Misa de difuntos en honor del 2 de Mayo IRENE G. VARA MADRID. Han tenido que pasar casi doscientos años para que una edición fonográfica recoja la obra del compositor Mariano Rodríguez Ledesma, Oficio y Misa de difuntos, considerado como el primer gran oratorio sinfónico- coral de la historia de la música española y como la primera obra romántica compuesta en nuestro país. La Fundación Dos de Mayo fue la encargada de presentar ayer la primera edición de esta composición, que fue encargada a Ledesma en 1820 por el entonces Consejo Municipal de Madrid, en honor a las víctimas del 2 de Mayo de 1808. La grabación de la obra se realizó el pasado 5 de marzo, durante el XIII Festival de Arte Sacro, dentro del programa de actos conmemorativos del levantamiento del Dos de Mayo. El escenario fue el mismo donde se interpretó por primera vez, la Iglesia Colegiata de San Isidro. La soprano Ángeles Tey, el contralto Flavio Oliver, el tenor Alejandro Roy y el bajo Iñaki Fresán fueron los intérpretes del oratorio, junto con el coro Matritum Cantat, la Schola Gregoriana de Madrid y la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Tomás Garrido. El Oficio y Misa de difuntos de Ledesma, recuperado ahora, es una composición sorprendente y de gran calidad para la época en la que se elaboró. No tiene influencia italiana, pero sí alemana. Rodríguez Ledesma se dio a conocer en Madrid dirigiendo el Réquiem de Mozart, obra que se interpretó en homenaje al 2 de Mayo hasta 1820. En esa fecha, Ledesma compuso su oratorio que presenta una clara influencia mozartiana. Además, el compositor fue el primer músico romántico español y tuvo un papel esencial en España como iniciador de las nuevas técnicas del arte moderno. El director de la Fundación Dos de Mayo, Fernando García de Cortázar, destacó durante la presentación la importancia del Oficio y Misa de difuntos de Ledesma para la cultura española y afirmó que la historia de España no sólo se García de Cortázar, director de la Fundación Dos de Mayo interpreta a través del arte o la literatura sino también a partir de la música. Por su parte, Tomás Garrido aprovechó para reinvindicar la importancia de los músicos españoles. Parece que al ser un compositor español lo SIGEFREDO minusvaloramos. Si hubiera sido inglés o francés seguro que no hubiera sido así aseguró el director de la Orquesta Sinfónica de Madrid. El disco- libro, editado por PRAMES, se podrá adquirir en comercios especializados en música clásica. Ópera Gluck: Orphée et Eurydice Intérpretes. Juan Diego Flórez, Ainhoa Garmendia, Alessandra Marianelli. Coro y Orquesta del Teatro Real. Dirección. Jesús López Cobos. Lugar: Teatro Real. Fecha: 27- Mayo La sustancia del alma ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Son tan sutiles, variadas y apasionantes las razones por las que el público se entusiasma que, a veces, apetece distanciarse del espectáculo y observar el entorno. Anoche en el Teatro Real se escuchó, en versión de concierto, la emocionante ópera de Gluck Orphée et Eurydice pero no lo pareció. Ni la presencia de Juan Diego Flórez en la primera interpretación que hacía del papel protagonista, ni la de otras dos primerizas y notables acompañantes en el reparto, Ainhoa Garmendia y Alessandra Marianelli, ni la de una magnífica orquesta, ni un estupendo músico como Jesús López Cobos parecieron importar. Quizá impresionó a todos la batería de micrófonos colocados entre los intérpretes. Lo cierto es que tuvieron que pasar algunas cosas, y entre ellas la llegada de la gran y popular aria de Orphée J ai perdu mon Eurydice y que todo acabara, para que aparecieran los aplausos. Una vez más se tratará en encontrar una respuesta convincente. La incursión de Juan Diego Flórez en el papel escrito por Gluck permitió ayer escuchar a un grande, capaz de manifestarse con la naturalidad de una voz cargada de encanto, pero especialmente proclive a la debilidad en los graves y a dejar huecos muchos finales de frase. Que el uso de la media voz fuera especialmente escaso explica que resultara difícil encontrar momentos de verdadera delectación, ni cantando a las sombras terribles Flórez fue el triunfador de la noche, por supuesto, sin que sea exagerado decir que se le han escuchado actuaciones más impactantes, emotivas y a flor de piel. Aquí se esperaba un poco de todo ello aunque fuera por transcripción de aquel canto de Orfeo que decían era hipnotizador. En realidad el trasfondo de frialdad fue una peculiaridad que afectó a todos pues estuvo promovido desde el foso. En él brilló la razón, el orden, la meticulosidad y el control en el acabado, a cambio de demasiados momentos faltos de intensidad. Un cierto barniz desinfectante arropó a una orquesta por otra parte discreta en el volumen y virtuosa hasta el punto de hacer un alarde en la danza de las Furias o en el cuadro de los Campos Elíseos. López Cobos prefirió sujetar a la totalidad, facilitar antes que incentivar, perfilar y no trazar. Sonó bonito el conjunto orquestal y con cuerpo el coro, bien apoyado por la concha acústica que se les colocó detrás. Es por todo ello, que se pasó sin profundizar demasiado, incluso donde más lo demandaba. El dúo de Eurydice y Orphée, por ejemplo. Garmendia que salió algo destemplada en el agudo acabó por encontrar la igualdad y convertirla en sustancia. De manera similar Marianelli pisó con decisión hasta el punto de que su Amor tuvo rasgos de auténtica humanidad y homogénea resolución. Y en ello estuvo el quid. Al fin y al cabo Orphée arrastra una merecida fama como ópera de sentimientos: el artificio, aunque sea como resultado de la habilidad técnica, no le sienta bien.