Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 28- -5- -2008 ABC Muere Pollack, inventor de una granja en África El director de Memorias de África y Tootsie falleció ayer en Los Ángeles a causa de un cáncer a los 73 años de edad E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BARCELONA. De origen ruso, y judío, y televisivo, nacido en Indiana, con vocación de actor de teatro, brillante conversador, tipo duro, de elegantísima traza, de mirada irónica, de cultura y risa amplias, de un valor que pasmaba al más temerario ¿cómo, si no, se hubiera lanzado a ese precipicio de Sabrina y sus amores y con un ojo capaz de ver allá donde hubiera un hilo de luz para ser retratado, Sydney Pollack se ganó ayer, por vía irremediable, su condición de inmortal. Esta inmortalidad ganada pronto y a pulso (73 años y un cáncer) se la garantiza, sobre todo, una película, Memorias de África Ahí está su cima como director de cine. Pero entre los pliegues de su filmografía extensa y diversa, también adquiere la condición de inmortal como productor de, por ejemplo, Los fabulosos Baker Boys dirigida por Steve Kloves, o como actor de Maridos y mujeres tal vez la obra maestra de Woody Allen. Inmortal, pues, como actor, director y productor de películas. del millón: de cada millón de espectadores, no habrá más de uno al que no le apasione. La conexión, el vínculo, a tres bandas entre Pollack, los personajes de la historia de Karen Blixen (Isak Dinesen) y el estado de ánimo del espectador, casi cualquier espectador, se condensa en algunos de los momentos de mayor magia cinematográfica de la historia... Tal vez de menor impacto en el corazón del que mira, pero no de menor calidad cinematográfica, puede mostrar esta mano de póquer y géneros diversos: el cine negro en Yakuza el western en Las aventuras de Jeremiah Johnson el thriller en Los tres días del Cóndor el social en Ausencia de malicia y la comedia en Tootsie Y en este repóquer de títulos no se incluyen Danzad, danzad, malditos ni Tal como éramos porque no es fácil enjaretarlos en otro género que no sea el de cine revelador de su tiempo y lugar. En ese terreno, en el de dibujar con línea fina a la sociedad americana, Sydney Pollack era magnífico, y sus películas rezuman el espíritu de su época del mismo modo que su propio rostro de actor siempre transpiró puro cine, como se ha podido ver recientemente en Michael Clayton de Tony Gilroy, en la que intepretaba con frialdad depredadora al jefe de un bufete de abogados, un tipo que quema los rebordes del plano con una mirada. O su personaje siniestro en Eyes wide shut el último estertor de Kubrick. Otro rasgo de su personalidad, o tal vez de su cine, ha sido el de sublimar a sus actores, y crear con ello controversia, de tal modo que a Harrison Ford lo vio como a Humphrey Bogart Sabrina a Robert Redford lo vio de todos modos y en cualquier parte, como la Habana a Dustin Hoffman lo vio casi como a Jessica Lang en Tootsie a Tom Cruise como un portentoso abogado en La tapadera y a Barbra Streisand la vio tal como era... Y a Jane Fonda, a Robert Mitchum, a Pacino, a Newman... George Clooney lo clavó ayer: Se ha ido alguien que ha sabido cómo mejorar el cine y cualquier cena De poderosísima personalidad y de peculiar estilo, al director Pollack no le importó nunca llegar un poco tarde a los lugares y hechos. Llegó tarde a Sabrina (la hizo décadas antes Billy Wilder) llegó tarde a esa generación de la televisión que volteó el cine americano a finales de los cincuenta y de la que formaron parte cineastas como Sidney Lumet, John Frankenheimer, Arthur Penn o Delber Mann, y en la que hubiera encajado perfectamente... Llegó tarde hasta a los créditos de El nadador película que codirigió con Frank Perry y elaboró junto a su amigo Burt Lancaster... En realidad, Pollack a la única cita a la que ha acudido demasiado pronto es, precisamente, a la que tenía con la inmortalidad. Pero cuando llegó, llegó hasta el fondo. De Memorias de África su obra cumbre, se puede decir que es la película Puntualidad Sus películas rezuman el espíritu de su época igual que su propio rostro de actor siempre transpiró puro cine Pollack dirige a Paul Newman en Ausencia de malicia una película que reflexiona sobre el poder de la prensa y su utilización por parte de los gobiernos El director, con Robert Redford y Lola Van Wagenen, en el festival de Cannes de 1972