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58 MADRID MIÉRCOLES 28 s 5 s 2008 ABC AL DÍA Manuel de la Fuente COSLADA CONNECTION ía tras día, lo de Coslada se está convirtiendo en una bola de nieve que engorda de basura mientras baja por la cuesta abajo de nuestra convivencia. Hace tiempo que Coslada dejó de ser un pueblo para convertirse en una densa ciudad. Sin embargo, durante años parece que allí ha imperado la omertá tenebrosa, el miedo, que dicen que es libre, pero que allí ha llevado al ominoso silencio. Lo de Coslada Connection es una película de serie negra que pone los pelos de punta. Un solo tipo y sus secuaces han traído en jaque a toda una ciudad, incluídos varios compañeros agentes de la autoridad. La Justicia ya está sobre el asunto, y al final del túnel del delito aparecerá la luz del esclarecimiento absoluto de los hechos. ¿Pero cuántas Cosladas habrá en estos momentos en España? ¿En cuantas ciudades las cosas nostras locales estarán imponiendo su ley del silencio? Si en Coslada que es una ciudad en la que es posible guardar cierto anonimato las cosas han llegado donde han llegado, qué no podrá pasar en los pueblos en los que todos se conocen, y en los que, como en esos villorrios de la América profunda donde la jauría humana campa a sus anchas y la ley, la única ley, es el revólver del sheriff del condado. Una sociedad que sólo ansía la rapiña y la acaparación de dinero, de bienes materiales, de consumo dilapidador, que convierte a sus ciudadanos en carroñeros y alimañas dispuestas a echarse sobre el cuello del prójimo, lleva en su vientre el germen de muchas Cosladas. Como dice Dan Ariely, experto en psicología del consumo del Instituto Tecnológico de Massachussets, los pequeños robos cotidianos hacen más daño a una sociedad que los grandes golpes por lo que una sociedad que no es solidaria ni consigo misma, una sociedad que apesta a dinero fácil, plagada de rentistas, donde el único horizonte vital es un piso en en propiedad o un coche está enferma hasta la puñetera raíz. Ginés y sus secuaces son, simplemente, los que han cruzado la delgada línea roja entre la propinilla y el robo con amenazas. Son la punta del iceberg, un iceberg que huele a podrido, aunque Dinamarca nos quede tan a trasmano. D La mujer, antes de ser traslada al Hospital Gregorio Marañón, con el cuchillo clavado en la nuca, pero consciente EFE Con un cuchillo en la nuca y viva Fue apuñalada en la nuca con un cuchillo de diez centímetros de hoja por un hombre que vivía alquilado en una habitación de su casa. Lo tenía clavado hasta la empuñadura, pero ya está fuera de peligro ISRAEL VIANA MADRID. Mónica ha vuelto a nacer. Ayer pudo haber sido el último día de su vida, pero en el futuro lo recordará como el primero de una nueva. Esta venezolana de 39 años fue apuñalada en su casa del distrito de Vallecas, alrededor de las ocho, por un hombre de nacionalidad marroquí al que le había alquilado un cuarto. El arma utilizada fue un cuchillo de cocina de 10 centímetros de hoja, que el agresor le clavó en la parte posterior del cuello hasta la empuñadura. Contra todo pronóstico, Mónica sobrevivió. Cuando los sanitarios del Samur llegaron al lugar de los hechos, en la tercera planta del número 24 de la calle Felipe Álvarez, encontraron a esta mujer sentada en el dormitorio de su casa, con el cuchillo clavado en la nuca, que entró hasta seis centímetros, pero, milagrosamente, consciente y orientada. Según el jefe de guardia del Samur- Protección Civil, José Antonio Jiménez Fraile, Mónica fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón con el cuchillo todavía incrustado en el cuello después de haber sido estabilizada por los sanitarios en el lugar. Ingresó en estado muy grave, pero dada la profundidad de la herida y la zona donde se produjo, pudo haber sido mucho peor. Al parecer, tuvo la suerte de que el cuchillo no le afectó a ningún vaso sanguíneo importante ni a las cervicales. La región por donde ha entrado el cuchillo- -explicó Jiménez Fraile- -ha sido más la- Las posibilidades de salvarse eran escasas Según indicaron los miembros del Samur, las probabilidades de que una persona sobreviva tras una agresión de este tipo son muy pequeñas. El arma entró entre 5 o 6 centímetros en una zona tan delicada como el cuello, donde la mayoría de la heridas acaban con la vida. En el caso de Mónica se unieron dos factores: la suerte y la poca pericia del agresor. Al parecer, el cuchillo no entró de forma vertical, ya que, al chocar contra las cervicales, desvió su trayectoria hacia un lateral, y, además, tuvo la fortuna de que no afectó a ningún vaso sanguíneo importante ni a las mismas cervicales. Si el arma hubiera entrado recta, habría muerto de forma instantánea. esta dominicana tiene la suerte de poder contarlo. El presunto agresor, Hassan A. de 21 años, fue detenido poco después en un locutorio de la zona. No tenía permiso de trabajo ni de residencia, pero tampoco contaba con antecedentes penales. Intentó arrojarla por el balcón teral, si hubiera sido más en el medio, podría haber afectado la médula espinal Mónica presentaba una hemorragia importante causada por tres heridas de arma blanca, dos de ellas leves en el lateral izquierdo del cuello, siendo la más grave la de la nuca. Ayer mismo fue operada en el Hospital Gregorio Marañón, donde se le extrajo el cuchillo con el que, vista la imagen, es difícil entender como no acabó con su vida. Hoy, sin embargo, Según lo vecinos, que escucharon gritos muy fuertes a esas horas de la mañana, la discusión pudo comenzar porque la inquilina quería echar al arrendador de su casa, que no pagaba el alquiler. Esta derivó en pelea y, más tarde, en golpes. Por último, parece ser que intentó arrojarla por el balcón, pero cuando no lo consiguió, le asestó la puñalada en el cuello. Según los vecinos, alrededor de las 7.00 empezaron a escuchar gritos muy fuertes y llantos. Rosaura, la vecina de enfrente escuchó a alguien pidiendo socorro en el descansillo, así que llamó a la Policía. A continuación- -contó- -abrí mi puerta y vi la casa de enfrente abierta. Pude ver a la vecina en el suelo dentro de su domicilio, y parecía en mal estado, pero tuve mucho miedo y no me atreví a ir. No sabía si el que le había hecho eso aún estaba dentro. Cerré la puerta y esperé a que llegara algún policía Ayer fue el día más oscuro en la vida de esta chica, que, por imposible que parezca, volverá a ver la luz.