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Martes 27 de Mayo de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.764. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Duelo en la cumbre a los 75 En una carrera por coronar el techo del mundo el nepalí Min Bahadur Sherchan, de 76 años, asciende al Everest antes que el japonés Yuichiro Miura, de 75. Un ejemplo de lo lejos y lo alto que pueden llegar algunos ancianos bien conservados PABLO M. DÍEZ sus 76 años, el nepalí Min Bahadur Sherchan se ha convertido en el hombre de mayor edad que consigue escalar el Everest, el pico más alto del mundo con 8.848 metros. El anciano, un antiguo soldado, coronó la cima el domingo, 25 días antes de cumplir 77 años. Min Bahadur Sherchan ha superado así el récord que ostentaba el japonés Katsusuke Yanagisawa, un profesor jubilado de 71 años que ascendió a la mítica cumbre en el año 2007. Además, el nepalí se ha adelantado a otro anciano nipón de 75 años, Yuichiro Miura, que intentaba repetir la proeza que protagonizó en 2003. En ese momento, cuando tenía 70 años, Miura logró la plusmarca de ser el más viejo en escalar el Everest. Una gesta que mantuvo hasta que su compatriota Yanagisawa la rebasó el año pasado. Decidido a recuperar su cetro en las alturas, Yuichiro Miura había regresado al Himalaya a pesar de las dos operaciones de corazón que ha superado en los últimos tiempos. Sin embargo, en su camino se topó con el nepalí Min Bahadur Sherchan, con quien coincidió en el Campamento Base el pasado 16 de mayo. Aunque se desearon buena suerte, la subida al techo del mundo se había convertido en un duelo en la cumbre para los dos ancianos, que habían emprendido una desesperada carrera por coronar el Everest antes que el rival. Finalmente, ha sido el nepalí el primero en llegar, por lo que recibió la caballerosa felicitación de su contrincante. Enhorabuena a este compañero septuagenario que ha coronado con éxito COSAS MíAS Edurne Uriarte GLORIA SUICIDA currió hace dos semanas. Un niño estuvo a punto de morir tras competir en un desafío a la muerte en el patio de su colegio. Se imponía quien más segundos resistiera una toalla apretada en el cuello. El niño ganó, pero acabó en el hospital. La sociedad se echó las manos a la cabeza. Cundió la alarma entre padres, profesores, medios de comunicación. Nuestros niños habían perdido la cabeza. ¿Cómo era posible tal locura? Ocurrió hace cuatro días. Un montañero murió en la cima de una montaña. En otro desafío a la muerte. Contra la montaña, contra sí mismo. Venció la montaña, murió el hombre. Nadie se ha echado las manos a la cabeza ni ha cundido la alarma entre los adultos o en los medios de comunicación. ¿Qué más glorioso que el desafío a la muerte, la lucha contra la montaña, la vida a cambio de una peligrosa cima? Y, sin embargo, me cuesta entender la frontera entre la insensatez, el absurdo, el salto al vacío y la gloria suicida de tantas y tantas actividades promocionadas masivamente por la sociedad biempensante. Entre el irracional coqueteo con la muerte de unos niños y el enfrentamiento con los límites de la naturaleza y de la razón de unos adultos que quizá sigan siendo niños. Aunque lo llamen perfeccionismo, superación o dominio de la naturaleza. Pero lo que menos entiendo es la fascinación ejercida por la gloria suicida en la sociedad. Quizá aún llevemos dentro a los niños de la toalla al cuello. O, simplemente, deseamos el espectáculo. Y qué mayor espectáculo que un desafío a la muerte auténtico, real, en directo. En las pantallas de televisión. O en el patio de un colegio. Entre los niños o entre los adultos. O A Sherchan (izquierda) y Miura el pasado 16 de mayo en el Campamento Base la cima, adonde yo también intentaré llegar dijo en un comunicado desde el cercano campamento C 5 Yuichiro Miura, quien no se amilanó por ser segundo y ayer mismo se plantó en la cumbre. Al margen de la lógica rivalidad deportiva entre ambos alpinistas, su ejemplo demuestra lo lejos y, sobre todo, lo alto que pueden llegar algunos ancianos bien conservados. De hecho, no son los únicos mayores en escalar el Everest, ya que Appa, un veterano sherpa que peina canas, subió al pico más elevado del AFP Como una estación de metro mundo por decimoctava vez el pasado jueves. Ese día, el techo del mundo llegó a parecer una estación de metro porque más de ochenta montañeros ascendieron a esa legendaria cumbre, que ha permanecido cerrada durante el último mes debido al relevo de la antorcha olímpica. Desde que Edmund Hillary y su sherpa nepalí, Tenzing Norgay, escalaran por primera vez el Everest en 1953, más de 3.000 personas han pisado esta cumbre, en la que hasta los ancianos se retan por llegar primero.