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ABC MARTES 27- -5- -2008 Las balsas agrícolas capturan tanto CO 2 como todos los océanos juntos 87 Phoenix, comienza la búsqueda La nave aterrizó sin problemas cerca del polo norte de Marte y envió las primeras imágenes. A partir de hoy, su brazo robótico buscará hielo y moléculas orgánicas excavando hasta un metro bajo la superficie JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Todo salió exactamente según lo previsto. A la 1: 53 minutos y 44 segundos (hora peninsular) de la pasada madrugada, la sonda Phoenix aterrizó suavemente cerca del polo norte de Marte y comenzó, con todos sus sistemas operativos, una misión de tres meses durante los que deberá examinar a fondo el terreno de alrededor en busca de hielo, agua y moléculas orgánicas que sugieran la posibilidad de vida. Por primera vez en 32 años, y solo por tercera vez en la historia, un equipo del Jet Propulsion Laboratory ha logrado un aterrizaje suave en Marte afirmó en un comunicado el director de la NASA, Michael Griffin, que calificó el logro de increíble En efecto, desde las dos misiones Viking de los años 70, que aterrizaron como la Phoenix, por sus propios medios, la forma de llegar a Marte pasaba por encapsular las naves dentro de enormes airbags que caían como globos inflados a la superficie y rebotaban en ella varios cientos de metros hasta detenerse por completo. Cosa que hacía del punto exacto de aterrizaje poco menos que una lotería. Phoenix, sin embargo, ha conseguido posarse justo en el centro del área prevista, a 68 grados de latitud norte y 233 grados de longitud este, en plena región ártica del planeta rojo. Para lograrlo, la sonda superó sin contratiempos su viaje de 679 millones de kilómetros y diez meses de duración, incluidos los siete minutos de terror durante los que la nave tuvo que operar por sí misma, sin instrucciones desde la Tierra. Cualquier señal de radio, en efecto, tarda más de 15 minutos en cruzar la distancia que separa la nave del centro de control de misión. Durante ese tiempo crucial, Phoenix se desprendió, sin más ayuda que la de sus sistemas automáticos, del escudo térmico una vez atravesada la atmósfera, abrió el paracaídas y se deshizo de él después en el momento preciso para encender sus motores de frenado y conseguir un aterrizaje perfecto. Siguiendo los planes con precisión milimétrica, Phoenix dejó de transmitir señales un minuto después de aterrizar y centró su limitada energía en desplegar sus paneles solares y realizar comprobaciones de todos sus sistemas críticos. Hemos pasado la parte más dura y volvemos a respirar de nuevo decía eufórico Barry Goldstein, el jefe de la misión, tras recibir desde Marte la confirmación de que la sonda había alcanzado la su- perficie. Pero ahora necesitamos ver que Phoenix abre sus paneles solares y empieza a generar energía antes de quedarse sin baterías La preocupación de Goldstein, sin embargo, se disipó apenas dos horas después, cuando las imágenes confirmaron el correcto despliegue de los paneles sin los que sería imposible conseguir la energía solar que produzca la electricidad necesaria para que la nave siga funcionando, así como para los mástiles encargados de dar soporte a la cámara de vídeo y la estación meteorológica. Primer vistazo Despliegue de paneles Misión Phoenix Lanzamiento: 4- 8- 2007 desde Cabo Cañaveral, en Florida Distancia a Marte el 4- 8- 2007: 195 millones de km. Aterrizaje: 26- 5- 2008, a la 1: 53: 44, hora peninsular Lugar de aterrizaje: 68 de latitud norte. 233 de longitud este Distancia a Marte el 26- 5- 2008: 276 millones de km. Distancia total recorrida: 679 millones de km. Retraso de las señales de radio: 15,3 minutos Misión principal: 90 días marcianos (92 días terrestres) Temperaturas previstas: entre- 73 y- 33 grados centígrados La mayor parte de las 50 imágenes enviadas ayer son de la propia nave, aunque algunas ofrecen un primer vistazo de la zona Comprobando todos los sistemas Arriba, otra vista de la vasta llanura ártica de Marte. Casi la totalidad de las primeras cincuentas fotografías enviadas a la Tierra muestran distintas partes de la sonda, como sus patas (en el centro) o los paneles solares laterales correctamente desplegados (sobre estas líneas) Casi todas las cincuenta imágenes enviadas ayer a la Tierra son de partes de la propia Phoenix, para comprobar que todo estaba en orden, pero algunas constituyen el primer vistazo de la cámara panorámica de alta resolución de la sonda y muestran, tal y como se esperaba, una llanura desértica. Sin embargo, si los datos recogidos por misiones orbitales anteriores son correctos, el subsuelo de esta zona de Marte debería ser rico en permafrost, término con el que los geólogos denominan a las capas de hielo bajo los niveles superficiales del suelo de las regiones muy frías. Aquí, en la Tierra, es posible encontrarlo, en forma de hielo y lodo, en Alaska, Rusia, el norte de Europa o Canadá. El permafrost, según los cálculos, debería estar al alcance del brazo robótico de la Phoenix, cuyo uso está previsto para hoy. Este brazo articulado de 2,35 metros de largo está diseñado para cavar en el suelo hasta un metro de profundidad, buscar hielo y calentar muestras para detectar carbón y moléculas de hidrógeno esenciales para la vida. Hemos comprobado la falta de rocas, tal y como esperábamos, hemos visto los mismos polígonos que vimos desde el espacio, no hemos visto hielo en la superficie, pero pensamos que lo veremos debajo de ella. Eso sería estupendo para mí aseguraba ayer Peter Smith, de la Universidad de Arizona, investigador principal de la misión. Más información sobre Phoenix: http: www. jpl. nasa. gov