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ABC LUNES 26 s 5 s 2008 DEPORTES 101 EL MUNDO ES UNA HISTORIA EL NUEVO VEHÍCULO DE ISIDRE ESTEVE Cambio Acelerador Dirección Frenos RAÚL, EL TUERCEBOTAS Raúl era el tuercebotas auténtico, el genuino, el de verdad, porque endiablando rutas, urdiendo celadas y montando cebos no torcía sus botas sino las botas de los demás JUEGO EN EL CUERPO das y montando cebos no torcía sus botas sino las botas de los demás. Raúl era aquel chico al que un buen día, que a la postre fue malo, Luis Aragonés aconsejó en una entrevista que dejara de hacer lo bonito y de hacerlo bonito, y en vez de eso hacer lo práctico y hacerlo práctico, y desde entonces se fue volviendo día a día menos práctico y menos bonito, y así empezó a transformarse en este hombre. Raúl es este hombre al que fueron alejando de las tablas del área y perdiéndolo en grandes escenarios que no eran los suyos, escamoteándole la magia a él, que era el mago del escamoteo, hasta que dejó de ser aquel chico para siempre. Raúl es este hombre que en cuatro oscuras campañas fue cambiando el repelón adolescente por la pelambre a la moda profesional, y la musa marchosa por la masa muscular. Raúl es este hombre que mutó de afilada veleta a pesado mecano y en vez de seguir siendo la saeta en el vendaval pasó unos cuantos años descacharrándose pieza por pieza. Raúl es este hombre que se aprendió cada bache, cada terrón y cada brizna de hierba, pero que ya apenas los podía sobrevolar. Raúl es este hombre que ahora cuando mete un gol parece que ha metido diez, al contrario que otros mejores que él que han de meter diez para que caigamos en la cuenta de que han metido uno. Raúl es este hombre que se ha metido tanta historia entre pecho y espalda, que si se parte aquel por un gol se señala esta otra, como si mirando atrás cuando sale adelante los grandes días pudieran volver. Raúl es este hombre que se tomó muy a pecho el dicho de que se echa el equipo a la espalda y por eso manda a sus pulgares que indiquen y reivindiquen el dorso de su propia gloria, encomendando a los gestos lo que ya no está al alcance de las hazañas. Raúl es este hombre que a vueltas con su ausencia en la selección ofreció junto a Luis Aragonés la rueda de prensa más boba de la historia. Raúl es este hombre que ha ido aterrizando y al que ya le va la camiseta más estrecha, haciéndole arrugas y replegándole el 7 cuando el viento corre por allí pero él, más humano que el viento, amaina. Y esto se acaba. El volante ha sido diseñado para controlar además de la dirección, el cambio, los frenos y el acelerador mediante unos aros concéntricos Ignacio Torrijos Ssang Yong Kyron 270 Xdi T 1 Motor Turbodiesel, inyección directa, 5 cilindros en línea Cilindrada 2.696 c. c. Peso 1.863 kg Pioto Isidre Esteve Copiloto Enric Auge ABC Ficha Técnica Potencia 205 CV a 3.850 rpm Caja de cambios Automática secuencial, 5 velocidades Medidas 4,66 x 1,81 x 2,00 m. Esteve, el indomable Es un referente del Dakar y un grave accidente le bajó de la moto. Su revolución interior es ejemplar. Quedó parapléjico, no impedido. Esteve correrá el Dakar en coche. La lesión no le puede parar, no es obstáculo para seguir con mi vida apasionante POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Su moral destrozaría a un ejército. Su espíritu mueve montañas. Las que superó durante dos décadas sobre dos ruedas y ahora piensa remontar con cuatro. En enero vuelvo al Dakar y no habré faltado a ninguno La ilusión con la que expresa esta verdad es impresionante. Un grave accidente de moto en la Baja Almanzora, el 24 de marzo de 2007, le dejó parapléjico, y su primera advertencia es que la suspensión del Dakar 2008 le permite decir que no ha estado ausente del rally por antonomasia. Isidre Esteve (La Seu d Urgell, 15- 5- 72) disputará el Dakar 2008 de Chile y Argentina, a los mandos de un SsangYong Kyron, un coche con el que debutará en julio, en la Baja España Aragón. Luego competirá en el raid Montes de Cuenca, en Portoalegre y en Montes del Rey. Será su adaptación para acudir a Chile y Argentina con todas las de la ley. La ley de la superación que él representa. Simpático, con la misma sonrisa en los labios que mostraba cuando saltaba sobre la Yamaha, parece que nada ha cambiado en la vida de Isidre. Su carácter es el de siempre. Una silla de ruedas denuncia el cambio radical de su existencia. Su alegría da lecciones a los ofuscados por asuntos menores. Pero no le gusta que le consideren un ser especial. No le agrada ser señalado como un ejemplo. Desea demostrar una verdad: Una lesión como ésta, la paraplejia, no me puede parar Otros se hunden. El ilerdense pretende decir que el mundo no se acaba en una silla: El secreto es aceptar tu realidad, y vivir Sus palabras son filosofía existencial. Surgen de esa revolución interior que ha provocado su accidente. De una evolución íntima que le ha hecho pensar que debe alcanzar las mismas metas de antes. Que la paraplejia no puede frenar su voluntad. No hay tanta diferencia con lo anterior. Sí es cierto que ahora siento más el momento. Pero la lesión no me impide hacer lo que siempre quise. Por muy grave que sea, no iba a ser un obstáculo para que mi vida no pudiera ser tan apasionante como lo ha sido hasta ahora. He competido a lo largo de diecisiete años en moto y ahora voy a continuar compitiendo al más alto nivel en coche. Sí estoy sorprendido de que un equipo tan fuerte como el SsanYong confiara en mí SsanYong cree en él porque su autoconfianza asusta. No le importa hablar de su periplo en las motos. Sin embargo, no echa la vista atrás. No hubiese querido dejar el mundo de las motos tan pronto, pero ahora vuelvo a la competición y eso es lo importante. Eric Augé, mi mecánico desde hace cinco años, será el copiloto. Sigo con las mismas personas Recibirá la mejor adaptación técnica que existe para pilotar el coche: Tendré tres volantes en uno. El primero es el acelerador y lo aprieto con el interior de los pulgares- -verlo hacer es un espectáculo- El segundo es el volante propiamente dicho y lo controlo con los dedos índice y corazón, que están apoyados en él. Con esos dedos realizo los cambios, situados en dos palancas unidas al volante principal. Y el tercer volante es el freno. Lo dirijo con el meñique y el anular Ni una queja: hace lo que quiere Sentado en el coche y en váter El secreto es aceptar tu realidad, y vivir; no hay tanta diferencia, pero ahora siento más el momento Sueña con el Dakar: Serán seis mil kilómetros saltando desde Los Andes- -2.500 metros de altitud- -al nivel del mar. Habrá etapas muy peligrosas junto a las playas, donde si te equivocas no hay salida Las conoce. Son las mismas del rally La Patagonia- Atacama. Muchas cosas han cambiado, aunque sólo de forma. Comenta con humor, mirando a los hombres de SsangYoung, que ahora estoy sentado en el coche y en el váter Requiere un W. C. especial. Ha variado la forma. El fondo de su existencia es el mismo. Su fuerza mental es indomable. aúl era aquel chico que rebullía y al que le iba la camiseta demasiada ancha, haciéndole bolsas y retemblándole el 7 cuando el viento corría por allí pero él, más furtivo que el viento, volaba. Raúl era aquel chico que se convertía en el ángel de las serpientes si lo esperaban al vuelo y que enseñaba giros a las golondrinas cuando creían que iba a culebrear. Raúl era aquel chico que lo mismo parecía topo que aguilucho, zapador que rapaz, y tan pronto aterrizaba con un gol entre las garras como salía del juego subterráneo con otro gol en el hocico, y después volvía a cavar o volar. Raúl era aquel chico de zancada ansiosa y pisada tan erecta que sólo dejaba huellas de los talones, porque las punteras de las botas despegaban siempre, como si husmearan, al olor del relámpago del cuero. Raúl era aquel chico que exploraba rincones en el aire, donde nada salvo los balones escondidos se puede arrinconar, el aventurero que los descubría para darles tralla o vaselina, látigo o cometa, ras de tierra o curva de estrella fugaz. Raúl era aquel chico que en un solo curso se sacó por las tardes ingeniería en túneles y puentes y por las noches trabajaba de minero del área y de funambulista de alambradas. Raúl era aquel chico que domaba la pelota y la dormía un segundo en el empeine sin dejar de correr, y en un abrir y cerrar de ojos, o en un cerrarlos y abrirlos, que eso es el sueño, despertaba a la fiera redonda así domada y la hacía estirarse en parábola dulce hasta la red. Raúl era el tuercebotas auténtico, el genuino, el tuercebotas de verdad, porque endiablando rutas, urdiendo cela- R Raúl es este hombre al que fueron escamoteándole la magia, hasta que dejó de ser aquel chico para siempre