Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
36 INTERNACIONAL Dos izquierdas opuestas para el subcontinente americano LUNES 26 s 5 s 2008 ABC El milagro brasileño de Lula marca distancias con la vía bolivariana de Chávez Sus programas sociales, como la Bolsa Familia, han sacado de la pobreza a un amplio estrato de la población VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL SAO PAULO. Un grupo de altos ejecutivos estadounidenses anda por los pasillos de la Sao Paulo Business School (BSP) una prestigiosa escuela de negocios. Aunque eran estudiantes de un MBA de Lake Forest, en Chicago, optaron por clases en Brasil, en vez de universidades europeas o asiáticas. Brasil es el próximo blanco, es una gran oportunidad para negocios dice el paquistaní Naeem Syed, director senior de Motorola. Definitivamente quiero volver comenta Lynn Reasonover, ejecutiva de la aseguradora Allstate, con brillo en los ojos. Ninguno de ellos, ni el catedrático Michael S. Rosen, escondían su entusiasmo después de conocer Sao Paulo y empresas brasileñas. Y es que realmente impresionan. Vale es la segunda minera del mundo, la siderúrgica Gerdau no tiene fronteras, así como los aviones de Embraer. JSB Friboi es el mayor productor mundial de carnes, y bancos como Bradesco e Itaú ya se acercan en tamaño a símbolos del capitalismo como JPMorgan Chase o Goldman Sachs. La bolsa Bovespa ya es la tercera bolsa del mundo y Petrobrás es mayor que Microsoft. Por si no fuera suficiente, Brasil se beneficia del aumento del precio de las materias primas. El más risueño con tanta efervescencia es el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que ha llevado este barco en un mar manso y que es considerado por todos un suertudo Para los brasileños, el Gobierno de Lula es un éxito, y si no fuese por la Constitución, probablemente se le elegiría para un tercer Gobierno. A pesar de un crecimiento bajo (5.2 en 2007, por debajo del 5.6 promedio de América Latina) Brasil crece, no sólo en aspectos puramente económicos, sino en aspectos institucionales, y principalmente en estabilidad económica. Es un país completamente diferente al que era hace 30 años dice Claudio Haddad, presidente del IBMEC Sao Paulo, una de las escuelas de negocios más respetadas de Brasil. Con petróleo en las manos, sin embargo, Lula está muy lejos de la petrodiplomacia con la que su amigo, el venezolano Hugo Chávez, se ha acer- Lula da Silva besa la bandera brasileña tras votar en Sao Paulo el 29 de octubre de 2006, el día en que renovó su mandato cado a los vecinos para ofrecer inversiones y refinerías, incluso en Brasil, y que le conquistaron la simpatía de una parte de las izquierdas latinoamericanas. Para el analista político venezolano Manuel Malaver, la relación entre ambos debe enfriarse más aún. La alianza que se estableció hasta ahora, tenía para los brasileños objetivos muy distintos a los de Chávez. O sea, Brasil tenía metas fundamentalmente económicas, en cambio para Chávez eran básicamente políticas explica. El brasileño ha sido hábil en administrar un legado que llamó maldito al iniciar su primer Gobierno en 2002, pero que le ha traído laureles. Lula REUTERS El más risueño Los principales problemas siguen siendo la lentitud del Congreso en aprobar reformas y el atraso en el desarrollo de infraestructuras dio continuidad a un proyecto económico iniciado por Fernando Henrique Cardoso, que con el Plan Real, logró estabilidad en un país acostumbrado a inflación de tres dígitos. Con un equipo encabezado por el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, un ex banquero amigo de Cardoso, Lula ha controlado la economía con Miguel Salvatierra CARA Y CRUZ DE IBEROAMÉRICA L ula y Chávez son hoy la cara y cruz de Iberoamérica. Venezuela parece destinada a la catástrofe económica y política bajo un Hugo Chávez vocife- rante y camorrista, mientras que la economía brasileña está disparada como un cohete y Lula da Silva emerge como un líder discreto y moderado con el que todo el mundo quiere tratar. El obrero del metal y sindicalista brasileño, ex especialista en perder elecciones- -hasta que logró vencer en 2002- heredó una economía bien encarrilada por su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, pero que en ese mismo año estuvo al borde la suspensión de pagos. Para sorpresa de propios y extraños, Lula optó por la estabilidad y la moderación, lejos de los populismos tan habituales en el continente. Apenas seis años después, los resultados son espectaculares. Mientras Chávez sigue con su carrera de nacionalizaciones, requisándole las empresas hasta a su amigo Kirchner, Brasil se ha convertido en un imán para la inversión exterior, con un crecimiento al alza de un 84 El motivo de esta atracción: desde 2003 no ha parado de dar pasos de gigante en la buena dirección. Se ha reducido la deuda externa, la inflación está controlada y las exportaciones crecen al igual que las reservas monetarias. La Bolsa de Sao Paulo subió el pasado año un 22 y casi un 350 desde 2003. El panorama no es todo rosa. La corrupción tiene un gran peso todavía, las administraciones están sobredimensionadas y los expertos recomiendan aumentar las inversiones en el sector público y las infraestructuras. Y, sobre todo, se mantiene la gran asignatura pendiente de muchos países iberoamericanos: la abismal diferencia en la distribución de la riqueza. Según el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) el 10 de la población concentra el 75,4 de la riqueza. Sin embargo, el superávit ha servido para elevar