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10 OPINIÓN LUNES 26 s 5 s 2008 ABC CON CAJAS TEMPLADAS LA DERECHA ANTISISTEMA ADIE sabe si Rajoy resistirá las dentelladas que le alcanzan. La derecha furiosa, cuatro años aplicada a devorar al otro, acaba doctorándose en canibalismo. Como su experiencia en manifestaciones es reciente, ignora que, además de expresar una protesta, muestran la fuerza propia. Doscientos militantes, de 700.000, no dan para un cum laude, pero la furia nunca duda de su legitimidad, sino de la de los demás. Rajoy no puede decir lo que piensa de ellos porque las televisiones lo vetarían del horario infantil: la verdad siempre tiene dos rombos y los niños ya están viendo demasiado. Acaben pronto o perdeIRENE remos una generación enLOZANO tera para la política. El acoso de los caníbales revela su debilidad: quieren que Rajoy se dé por vencido sin pasar por el engorro de presentar un candidato alternativo. Si Juan Costa se decide, sus partidarios no podrán utilizar contra Rajoy el argumento de que no ganará a Zapatero. Costa tampoco. En todo caso, esa línea de razonamiento quedó abandonada cuando los enemigos de Rajoy se dieron cuenta de que conducía directamente a Gallardón. La segunda tanda de diatribas se ha armado en torno a la defección de Rajoy, que ahora se inclina a claudicar ante los nacionalismos. Esta maniobra se denomina en lógica la falacia del hombre de paja se crea un espantajo imaginario al que se identifica con nuestro adversario, se le atribuyen ideas que no ha expresado y se refutan. Así se puede dar al oponente por vencido o tacharle de traidor. Resulta eficaz para despertar recelos. A estas horas, los caníbales no tienen ni argumentos ni candidato, pero siguen a dentelladas. No estamos ante una lucha de fulanismos o una pugna ideológica, se trata de estrategias. Una parte de la derecha busca la refundación empleando diversos métodos nuevos que se resumen en uno: impedir el debate. Es esa derecha que no deja hablar, aunque ella habla todo el tiempo a través de sus predicadores mediáticos, y bloquea la discusión con falacias constantes. La mentira es el eje de su discurso, como lo fue de los neocon americanos en sus buenos tiempos, o de los conspiranoicos. Esta derecha no valora lo razonable de las convicciones, sino la agresividad con que se defienden: el militante auténtico del PP es el que participa en la agitación callejera contra su líder, mientras los partidarios del diálogo son tachados de defensores del desistimiento, y los que se expresan con templanza, de acomplejados. A los adversarios de otros partidos les niega, sin más, legitimidad para debatir. Se trata de una derecha antisistema: no respeta las reglas porque se ha dado cuenta de que sólo violándolas puede lograr la hegemonía. Para los que creemos, con Camus, que en política los medios son inseparables de los fines, esta dinamitación del debate adquiere carácter ideológico. También la nueva derecha percibe que Rajoy no es uno de los suyos, pero no porque defienda ideas distintas, sino porque cree en las reglas del juego. N -Jamás renunciaré a mis principios; ellos me obligan a procurar gobernar como y con quien sea. POSTALES NI JEROGLÍFICO NI RIVALES O más curioso en este sainete, tragedia o locura colectiva del PP es que justo cuando Zapatero les da implícitamente la razón, ellos lo celebran liándose a golpes a la vista de todo el mundo. Pero, vamos a ver, señoras y señores que dirigen el partido, ¿no decían ustedes que lo que había que hacer era gobernar pensando en España en su conjunto, perseguir a los terroristas aunque se metieran debajo de las piedras y rechazar cualquier demanda de los nacionalistas que sobrepasase el marco constitucional? Pues miren ustedes por dónde, el presidente del Gobierno parece que les ha hecho caso, y se ha puesto a hablar de España como una nación, ha dado a Ibarretxe calabazas y no para de detener etarras en vez de negociar con ellos. ¿Que hacen ustedes ante ello? Pues armar una inmensa gresca interna. Cuando lo que tendrían que hacer era decirle con la más amplia de sus sonrisas: Presidente, bienvenido al club de los que creen que la única política con ETA es la policial, y con los nacionalistas, el estricto respeto a la Constitución Procurando, eso sí, que no vuelva a darles gato por liebre, pues el personaje se las JOSÉ MARÍA trae, como todod sabemos. Pero en vez CARRASCAL de alegrarse por el triunfo de sus tesis, prefieren pelearse sobre ellas, lo que aprovecha Zapatero para birlárselas y escapar de la chamusquina que creó en la legislatura anterior, ante una España estupefacta, unos seguidores entristecidos y un gobierno que no cabe en el pellejo de contento. Con buenas razones. Nadie habla del contencioso entre una Cataluña que pide más y las comunidades pobres que rechazan recibir menos. Nadie habla del lío armado con el trasvase del agua Ebro a Barcelona, ahora que ha vuelto a llover. Nadie habla de esa consulta legal que Patxi López quiere hacer en el País Vasco, con toda la pinta de un Plan Ibarretxe B. Nadie habla de cómo se está evaporando a la carrera aquel superávit del que tanto presumía el Gobierno. Y nadie habla de eso porque todo el mundo ha- L bla de Mariano, de María, de Esperanza, de Alberto, de José María incluso, que en vez de poner calma, como corresponde a su posición de retirado ilustre, echa leña al fuego, como si le corriera prisa volver. Por este camino, van a quemarse ellos solos. Suele decirse que la victoria tiene muchos padres, y la derrota, ninguno. Esta derrota del PP, en cambio, tiene muchos padres, prácticamente toda la cúpula del partido, que, primero, no fue capaz de vender su programa, pese a ser el acertado, y ahora, se ha lanzado a discutir sobre él de la forma más absurda y suicida. A no ser que se trate más de una lucha por el poder pura y dura que por los principios, de un duelo entre la vieja guardia y la nueva, lo que tendría ya más sentido, pues un debate sobre la táctica nunca debería dar lugar a tamaño zafarrancho. Pero entonces, no sería ese jeroglífico del que habla Zapatero, ni los adversarios externos de que habla Rajoy. Sería estrictamente una cuestión doméstica. Doméstica y letal, pues un partido que no es capaz de gobernarse a sí mismo, difícilmente puede pedir a la ciudadanía que le encomiende el gobierno de la nación. Vamos a ver si alguien pone un poco de orden y juicio en esa casa, antes de que se convierta en la de tócame Roque o como te llames. Los diez millones largos de españoles que les dieron su voto y la propia España se merecen algo mejor. ¿O es que quieren que Zapatero gobierne eternamente? A veces, lo parece. Aunque, un momento. Un momento, que me doy cuenta de que estoy cayendo en el mismo error que censuro: en hablar de los líos del PP en vez del alza de precios, de la inmigración, de la inseguridad, de la confrontación entre comunidades, del atasco de la justicia y del resto de los verdaderos problemas de España pendientes. ¡Pero nos ponen tan fácil el artículo estos del PP! Casi tan fácil como gobernar a Zapatero. Si lo que hace es gobernar, y no crear problemas para luego hacer que los resuelve. Pero ese es otro problema. Mejor dicho, es el problema. Y la cúpula del PP discutiendo si son galgos o podencos. Cuando son Pepiño y José Luis.