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100 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 25 s 5 s 2008 ABC Hemos creado un proyecto que nos supera a los dos Amaral s Grupo de música El dúo de Zaragoza pone a la venta, el próximo martes, su primer álbum doble: Gato negro, dragón rojo Una avalancha de inspiración para hacer frente a la crisis discográfica POR PABLO MARTÍNEZ PITA FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. El dúo formado por Eva Amaral y Juan Aguirre cuenta con una habilidad inapreciable en los tiempos que corren: la de reunir sonidos y letras que entran con facilidad inaudita por el oído, y que una vez dentro se alojan de forma perenne entre los pliegues neuronales. Y si no, las emisoras de radio se encargan de recordárnoslas constantemente, porque saben que su público las reclama. La destreza para componer canciones redondas les ha convertido en uno de los grupos más importantes del pop español de todos los tiempos. En el fondo nos sentimos como si estuviéramos empezando reconoce, sin embargo, Juan. Pues con humildad o no, son capaces de plantar cara a la crisis discográfica con una descarga de inspiración: dos discos empaquetados bajo el título Gato negro, dragón rojo que se empezará a vender el próximo martes. Diecinueve canciones con el sello inconfundible de Amaral. en la música, a la hora de poner palabras. A lo mejor nos daría más pudor decir lo mismo de otra manera. -Juan: Estamos dándole vueltas. Lo difícil es elegir el repertorio, porque claro, nos hemos juntado con cinco discos, y el último doble. Queremos que los asistentes al concierto puedan elegir un poco las canciones, por ejemplo a través de internet. A lo mejor lo hacemos. -Eva: Nos gustaría que aquellos que nos siguen por varias ciudades no vean siempre el mismo espectáculo. -Juan: Claro, es lo que decíamos antes de la rutina y la creatividad. No son buenas amigas. Pasa mucho en la vida, incluso en las relaciones personales. El día que cada concierto no nos haga ilusión, o cada disco no nos haga vibrar, esto dejará de tener sentido. CLÁSICA Temporada OCNE Obras de Beethoven y Prokofiev. Int. G. Kremer, violín. ONE. Dir. G. Dudamel. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. -Hace diez años que editaron su primer disco. ¿Lo van a celebrar de alguna manera? La otra orilla ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Pocas veces se le ha visto a la Orquesta Nacional tan contenta. Y no es extraño. Gustavo Dudamel tiene la sonrisa triunfadora del joven Arturo y su batuta posee misteriosos poderes como la espada Excalibur. Estuvo hace poco en Madrid con su Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, ese milagro nacido dentro de El sistema de Venezuela, donde él mismo se formó. Entonces dejó a todos con la boca abierta. Pero ahora era distinto. Se trataba de trabajar una semana con la ONE, teniendo la posibilidad de demostrar que, además de grande, Dudamel pertenece al selecto grupo de directores a los que hay que agradecer que ayuden a demostrar que la Nacional es una orquesta con posibilidades reales. La prueba tenía dificultades añadidas pues la actuación se completaba con la presencia del violinista Gidon Kremer, cuya actual propuesta artística dista años luz del concepto interpretativo que pueda defender Dudamel. La madurez de Kremer se manifiesta en un hacer pausado, meticuloso, huidizo de cualquier deslumbrante virtuosismo, y en el que los rasgos de originalidad y bien decir se entremezclan con la necesidad de atarse a la letra. Pero Dudamel y la ONE hicieron filigranas, cuidaron al solista logrando intensos pianos y, al tiempo, proporcionando aplomo, armadura expresiva, seguridad y un estupendo ajuste general. El concierto para violín de Beethoven se escuchó deconstruido con las cadencias escritas por Alfred Schnittke. Vino luego la quinta sinfonía de Prokofiev y con ella momentos de notable tensión y un discurso general muy desarrollado. A veces con un sonido poco dibujado, algo pesante y áspero, pero en cualquier caso con soltura, entrega, entusiasmo, vitalidad y sobrada energía. De ahí la alegría de la orquesta, satisfecha tras lo realizado. Fue la mejor evidencia, pues es obvio que cuando los súbditos aplauden tras haber dado lo mejor de sí mismos, y así lo hicieron en el concierto del domingo, es porque quien les acompañó recordaba a aquel Arturo al que, por algo, la leyenda ha considerado monarca de muy nobles virtudes. -Juan: Para mí no. Nosotros salimos de gira o nos planteamos entrar en un estudio cuando sentimos la misma la sensación que la primera vez. Para tocar la guitarra, cantar o componer, la rutina no es buena. No entiendo esto como una profesión al uso, aunque intentemos ser perfeccionistas y profesionales. -El proceso ya es casi rutinario: grabación, promoción, gira... ¿Cambia la relación con la música con el paso del tiempo? ¿Hay alguna idea sobre cómo enfocar la gira? Eva: Cuando una canción tiene una gran melodía de voz y un riff de guitarra que la apoya, me parece una obra de arte -Debe de resultar extraño pasar de escuchar canciones que te emocionan a componer canciones que emocionan a lo demás... -Juan: Lo que tendríamos que hacer es, en lugar de celebrarlo, hacer buenos conciertos y dar las gracias a la gente por habernos traído hasta aquí. Hemos grabado cinco discos, recorrido España entera, hemos aprendido cosas increíbles y hemos vivido situaciones que nunca pensamos que íbamos a vivir. Y todo ha sido porque hay un público ahí. Se ha creado un proyecto que nos supera a los dos, y debemos ser muy cuidadosos en el futuro con esto que hemos hecho. -Eva: El otro día una chica me dijo que su hermano se había muerto el año pasado, y que la canción favorita de él era la de Marta, Sebas, Guille y los demás y que a ella le gustaba oírla porque le recordaba a él. La verdad es que no sabía ni qué decir ante eso. ¿Y cuál es el sello inconfundible de Amaral? -Lo de la letra se os da especialmente bien, y es algo que parece complicado. -Eva: No lo sé, pero sí sé lo que debe tener una canción para que me guste. Cuando una canción tiene una gran melodía de voz y un riff de guitarra que la apoya, me parece una obra de arte. Pero también está la letra. Me tiene que contar cosas que no me han contado antes, o que me transmita una sensación de verdad. Y aparte está el sonido, la producción. Tiene que haber cierta actitud en la canción, una intención de transmitir algo, una actitud sonora. La alegría de la orquesta -Juan: Cuando alguien dice que nuestras letras son poéticas, solemos responder que para nosotros no es lo mismo una poesía y la letra de una canción. A esta última muchas veces no te la puedes imaginar sin una melodía o un arreglo musical debajo. Es verdad que es algo complicado. Quizás nosotros nos refugiamos un poco Eva Amaral y Juan Aguirre incluyen en su nuevo trabajo diecinueve temas nuevos