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ABC DOMINGO 25 s 5 s 2008 Entrevista ECONOMÍAyNEGOCIOS 53 Es un error que los estatutos marquen las inversiones del Estado Carlos Solchaga s Ministro de Industria y de Economía y Hacienda con Felipe González El ex ministro socialista ya ha vivido épocas de vacas flacas, por lo que se muestra optimista ante la situación actual de España, a pesar de que el bajo crecimiento del primer trimestre podría volver a repetirse TEXTO: MARIO SÁNCHEZ GUILLÉN FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. La experiencia de Carlos Solchaga (Tafalla, 1944) como ministro de Economía y Hacienda de 1985 a 1993 le convierte en una voz autorizada para hablar de la situación de España. Charla con ABC antes de una conferencia organizada por la Fundación La Caixa. Enrique Serbeto PÁNICO EN BRUSELAS T ¿Como definiría la situación actual de la economía española? ¿Hay crisis o no? -Yo creo que hay una desaceleración importante de la economía. La definición de crisis según la cual algunos de los elementos de la economía se han roto yo no la veo. Es verdad que el desempleo ha empezado a crecer pero como ha dicho el gobernador del Banco de España, es muy improbable que tengamos tasas de crecimiento negativas, y en esta circunstancia creo que la palabra desaceleración describe mejor que ninguna otra la situación actual. El ex ministro de Economía y Hacienda posa para ABC en la sede de Caixa Forum en Madrid este trimestre puede repetirse en otro trimestre de este año, pero no como tendencia. dustrial, va a generar puestos de trabajo. Pero ahora es evidente que ha habido una revisión bastante pesimista de las expectativas y esto ha contraido el consumo bastante más de lo que se esperaba. de que pasaremos por momentos de enfrentamientos pero al final se llegará a un acuerdo. -En cualquier caso, si extrapolamos el crecimiento de este trimestre hasta el final del año, nunca creceríamos al 2,3 que calcula el Gobierno. -Eso es verdad, y por tanto las previsiones del Gobierno implican que los próximos crecimientos intertrimestrales serán superiores a los del primer trimestre. Yo también creo que eso es bastante probable. ¿Cree que es el momento de cambiar ahora el modelo de financiación de las autonomías? -El momento es cuando toca, y en este momento tocaba y me parece razonable que se aborde. Pero se tiene que abordar con racionalidad. La cuestión no es que se queden con más dinero las autonomías y menos el Estado, sino que se aliente el gasto razonable allí donde es necesario, y que se haga de forma consensuada. Estoy seguro -En tal caso, ¿cuánto va a durar esta desaceleración? ¿Cómo valora que, por primera vez en mucho tiempo, España crezca este trimestre por debajo de la media europea? -No lo puedo decir, pero el consenso dice que empezaremos a recuperarnos en algún momento del año 2009, y me parece una previsión razonable, pero ninguno lo sabemos. En estas circunstancias, con tipos de interés reales muy bajos, una vez que se recupere la confianza en los mercados de crédito se recuperará la economía nacional e internacional con rapidez. -Los servicios y la industria parecen no cubrir los puestos de trabajo que pierde la construcción. -Yo tengo mejores impresiones y creo que, al menos el sector servicios y no tanto el in- Ocultar las balanzas fiscales hace pensar que se esconde algo. Que se publiquen ¿Deben publicarse las balanzas fiscales? -Creo que es irrelevante, y además los resultados que se obtienen son distintos según la metodología utilizada. Las balanzas no tienen la importancia política que algunos quieren atribuirle, pero como ya se ha llegado a ese punto en el cual parece que alguien quisiera ocultar la realidad, yo las sacaría todas. ¿Qué futuro tienen las cuentas nacionales cuando Cataluña pide inversiones basadas en el PIB, Andalucía por población y cada comunidad en lo que le interese? -Es continuar con los cambios que ya ha habido. Cuando iniciamos la democracia, había sólo unos pocos impuestos cedidos, pero poco a poco las comunidades han venido participando de más impuestos, y se ha ido aproximando la financiación a la contribución de cada territorio a los Presupuestos Generales del Estado. El modelo puede ser posible siempre que vaya acompañado de la corresponsabilidad de las comunidades autónomas. El objetivo es que el gasto en todas las comunidades autónomas para educación, sanidad y otros temas sea muy similar. ¿Cree que el modelo de financiación que recoge el Estatuto de Cataluña debe extenderse al resto de comunidades autónomas? -Bueno, todavía si vemos las tasas anuales seguimos creciendo por arriba, pero ha habido una tasa del trimestre anterior que ha quedado por debajo. Hoy, cualquier estadístico diría que eso no es significativo y que hay que esperar a otros trimestres para ver si dejamos de converger. El dato de -Pero algo común en todas las balanzas es que País Vasco y Navarra no aportan nada a la solidaridad nacional. ¿No cree que esta situación produce agravios comparativos y es origen del problema territorial? -Estas dos comunidades tienen un sistema que puede gustar más o menos, pero que viene de la Constitución, y es el posible origen de que otras tierras tengan deseos de mejora. Hay que aceptarlo como sea o ir poco a poco aproximando el sistema común al sistema foral, y esto es lo que ocurrirá probablemente, aunque con tiempo para que la economía pueda digerirlo. -Habrá que buscar una media armónica, no sé cual. Pero me parece un notable error que estos criterios se incluyan en un estatuto, porque no es ahí donde se debe de discutir cuál debe ser el porcentaje del gasto público que hay que invertir en cada territorio. Solbes habló de un sudoku y este problema tendrán que arreglarlo con concesiones que se harán, estoy seguro. odos los dirigentes de la Unión Europea van a estar aguantando la respiración hasta el jueves 12 de junio. El acontecimiento esperado es el referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa, un asunto tan espinoso que se han puesto de acuerdo en hablar lo menos posible. Si los irlandeses dieran un portazo a la francesa a la reforma, la crisis política sería de las que hacen época. Dos intentos fracasados de poner orden en los mecanismos institucionales comunitarios dejarían el proyecto muy dañado, justo para que la tradicional abstención de las elecciones europeas de 2009 le diese la puntilla a muchas cosas. No se extrañen si esta vez en Bruselas han preferido el silencio a la propaganda: lo cierto es que están muertos de miedo. Hace tiempo que en la CE deberían haber pensado por qué cuesta tanto entusiasmar a los europeos con una idea como la Unión, cuando estamos tan seguros de que es la mejor opción para todos. Tal vez si dejasen de hablar a los ciudadanos como si fueran niños y les explicasen de verdad cómo cuecen las discusiones y quiénes son los que toman las decisiones, en vez de seguir con esa propaganda de lemas grandilocuentes a lo norcoreano, si se decidieran de una vez a poner las cartas boca arriba y se arriesgasen a ser juzgados por lo que han hecho en vez de por lo que dicen que han hecho, si los ciudadanos sintiesen que hay un vínculo entre ellos y esa nebulosa llamada Bruselas y que nadie sabe donde está, tal vez entonces lograrían ilusionar a los europeos a los que dicen servir. Un no en Irlanda puede crear una situación gravísima ahora que vacila la economía y podría incluso afectar a la cotización del euro, pero el presidente de la Comisión prefiere quedarse atrincherado en su cuartel general en vez de estar haciendo campaña- -puerta a puerta si hiciera falta- -para convencer a los irlandeses de que la suerte de todos nosotros depende de ellos. Por desgracia, en Bruselas prefieren seguir trabajando a su manera, porque temen que si dijeran la verdad podrían ofender a algún gobierno nacional. ¡Que prueben a hacerlo! y tal vez los ciudadanos les darían una sorpresa a unos y otros.