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ABC DOMINGO 25 s 5 s 2008 La atención a los enfermos mentales en España ESPAÑA 37 (Viene de la página anterior) En España, el 88 de los enfermos mentales graves viven en casa de familiares, en muchos casos porque no hay otras opciones Lo que falla es el tratamiento más cercano, el que más necesitan los pacientes jor Sin embargo, en España el 88 de los enfermos mentales graves viven con sus parientes. El Estado está delegando en las familias su responsabilidad de cuidar y dar seguimiento a las personas enfermas. Ahí se podría encontrar la clave de lo ocurrido en Santomera. Una madre, con un hijo enfermo dual, un esquizofrénico que consumía drogas, que no se quería medicar, que la amenazaba... Esos son los casos que pueden acabar convirtiéndose en bombas de relojería y provocan la alarma social. Esos son los resquicios que el sistema debe taponar. Más aún cuando las previsiones de la OMS estiman que en el año 2020 el 75 de las personas con una enfermedad mental crónica tendrán, además, algún problema de adicción. Sánchez Monge matiza: No es malo que las familias cuiden de sus enfermos. Al contrario en la inmensa mayoría de los casos su aportación resulta determinante y es muy positiva. Ese no es el principal fallo del sistema. Lo que no funciona y lo que genera más problemas es el primer nivel de atención. Lo que no puede ser es que los enfermos acudan a la consulta del psiquiatra cada tres meses, porque el médico no da más de sí; que no haya equipos de seguimientos, con sus psicólogos, terapeutas, rehabilitadores, cuidadores correspondientes. Lo primero y más urgente que hay que solucionar es ese tratamiento más cercano. Eso es lo que debe funcionar, que esos pacientes mantengan su medicación en el tiempo y que para cada enfermo haya soluciones concretas e individualizadas Por eso es importante que se avance hacia mejores servicios, más ayudas, a más pisos protegidos o tutelados, a más cuidadores, a más centros especiales de empleo. Lo malo es que muchas de esas lagunas se cubren sólo a través de asociaciones privadas de familiares. No puede ser que el gasto de salud mental español sea de los más bajos de Europa. Es incomprensible que en Inglaterra ha- Lo que no funciona ya 20 veces más cuidadores y enfermeros especializados que en España, o que haya 10 veces más en Suecia que aquí. Por eso siguen conociéndose casos espeluznantes como el Santomera o el de Manuela (nombre figurado pues teme represalias) Ya se acerca a los 80 años. Primero padeció la violencia de un marido alcohólico hasta que enviudó. Ahora sufre el terror que le causan sus hijos. Ambos drogadictos y alcohólicos, ambos con diagnósticos de esquizofrenia, ambos reacios a medicarse. Les quiere, son mis niños pero no entiende que tenga que ser ella quien les cuide casi sin ayuda. No puede con ellos y no es raro que se lleve algún golpe o que alguno la castigue de rodillas contra la pared porque has sido mala Ha tenido que poner un cerrojo en la puerta de su cuarto y lanza una suplica desesperada: ¡Necesito que los encierren! Para Sánchez Monge ese grito angustiado común a muchas familias no puede interpretarse como que haya que volver a reabrir los centros psiquiátricos. Al contrario, ojalá que desaparecieran los pocos que siguen abiertos en España. Lo que piden esas familias es que funcione el sistema de atención, que haya quien controle su medicación, que los enfermos tengan un sitio dónde vivir supervisados, incluso donde trabajar Pero no hay que recurrir a casos desesperados para conocer las carencias del sistema. Cristina no oculta su nombre, ni sus apellidos, aunque no vienen al caso. Muy al contrario. No esconde su realidad, ni la de la enfermedad de su hijo. Cree que debe conocerse para acabar con el estigma que aún hoy persigue a las personas con patologías mentales. Porque- -explica- -la inmensa mayoría no son violentos. Mi hijo jamás lo ha sido. Sufre mucho. Al principio no entendía lo que le sucedía. Ahora lo pasa fatal cuando lee en un periódico que se relaciona violencia con su enfermedad. La gente no sabe que por culpa de su patología lo ha perdido todo. Estaba en cuarto de Económicas cuando le diagnosticaron la enfermedad. Perdió a su novia, su trabajo, sus amigos le dieron la espalda. Eso es muy duro. Lleva una medicación muy fuerte. Es muy disciplinado, trabaja. Lleva una vida normal, más normal, incluso, que la que podría llevar un diabético. Eso es lo que pedimos los padres: que nuestros hijos puedan llevar una vida normal, que trabajen y que si quieren tengan donde vivir. Acabar con el estigma, conseguir vivienda y trabajo: eso es lo que de verdad rehabilita. Pero falta de todo, información, recursos, pisos, centros de empleo... El ministro Fernández Bermejo, en un reciente comparecencia ante la prensa CHEMA BARROSO Los fiscales progresistas inspirarán las reformas de las leyes del aborto y la eutanasia El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, confirmó que el Gobierno estudiará cambios en estos campos ABC CÁCERES. Ayer le correspondió al ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, reabrir un polémico debate, el del aborto, que había quedado aletargado durante el proceso electoral. Se sabía que, una vez ganadas las elecciones, sólo sería cuestión de tiempo que el Gobierno afrontará la renovación de la ley del aborto. Bernat Soria, responsable de Sanidad, ya apuntó hace un par de meses que el camino de la reforma podría ser el de la ley de plazos, con despenalización de la interrupción del embarazo hasta un número concreto de semanas, en torno a las 12, 14 o incluso más. Ayer Bermejo apuntó más pistas durante la clausura en Cáceres del XXIII Congreso de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) El responsable de Justicia confirmó que su Ministerio estudiará la posible reforma de las leyes que regulan la interrupción del embarazo y el derecho a una vida digna, porque, según expresó, las leyes, como todo, envejecen y hay que renovarlas Y que lo hará teniendo en cuenta las aportaciones de los fiscales progresistas que el ministro calificó de muy interesantes y merecedoras de ser estudiadas muy atentamente informa Ep. Parece, por tanto, que Bermejo pretende utilizar las tesis de estos fiscales para inspirar sus reformas. Entre las demandas de la UPF destaca la petición de una urgente reforma legislativa de aborto y eutanasia por considerar que las leyes actuales no garantizan los derechos de los afectados. En materia de aborto, la UPF exige que la sanidad pública garantice en todo el territorio la prestación sanitaria necesaria para la interrupción voluntaria del embarazo en los supuestos legales. Al mismo tiempo, denuncia la instrumentalización de la ley por sectores reaccionarios, en ocasiones apoyados por alguna administración pública con la esperanza de eliminar el derecho de las mujeres a decidir, por motivaciones puramente ideológicas y religiosas incompatibles con el Estado laico Sobre la eutanasia, estimado necesaria una reforma del Código Penal para que regule la despenalización de esta práctica, garantizando el derecho a una muerte digna La UPF no perdió la oportunidad de criticar a la Comunidad de Madrid, como viene siendo tradicional desde el caso Montes En relación a la discapacidad, este colectivo de fiscales llega a la conclusión de que los poderes públicos deben adoptar una acción decidida para la normalización de las personas con discapacidad y que puedan acceder en igualdad de oportunidades a la educación, el empleo, a los entornos físicos, a la tecnología y otros servicios. Piden que la Sanidad pública garantice la interrupción voluntaria del embarazo