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36 ESPAÑA La atención a los enfermos mentales en España DOMINGO 25 s 5 s 2008 ABC Los olvidados del estado del bienestar Un millón de personas en España sufren alguna enfermedad mental grave s Sin manicomios, que nadie quiere que se reabran, las instituciones no saben o no quieren encontrar la forma de que no acaben siendo las familias las que soporten el peso principal de los cuidados POR DOMINGO PÉREZ FOTO EDUARDO DE SAN BERNARDO MADRID. Angelo vagaba por Santomera. Llevaba un paquete al que susurraba: Te quiero... Ahora ya estás callada... Transportaba la cabeza de su madre, Teresa Macanás, a la que poco antes había decapitado. La noticia conmocionó hace un mes a la opinión pública, al margen de por su macabra espectacularidad, por dos aspectos que fueron muy destacados: el historial psiquiátrico del presunto asesino y la llamada de auxilio lanzada en televisión por su madre unos años antes: ¡Si nadie me ayuda, esto va acabar en una tragedia! Se reunían todos los elementos para alimentar una vieja polémica. Un hombre con problemas de salud mental y una madre angustiada, superada por los problemas que originaban el cuidado de su hijo. Combinación que de inmediato reabrió el debate sobre la conveniencia o no, de que estos enfermos estuvieran encerrados, de que se retornara a los anticuados y crueles manicomios. Centro Especial de Empleo de Meco, en Madrid, en el que trabajan con toda normalidad personas con enfermedades mentales graves Mental del Área 3 de Madrid y miembro del Comité de Redacción de la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. Recuerda bien el caso de Santomera: Yo vi a la madre en televisión y pedía ayuda, es cierto, pero porque su hijo era drogadicto, no porque fuera esquizofrénico Se muestra contundente: Los manicomios y encerrar a la gente no es una alternativa. Es una barbaridad. Es como si apoyáramos el linchamiento para el asesino de Mari Luz. La única vía es tratar la enfermedad mental Fernández Liria aporta datos: Entre el 2,5 y el 3 de la población española sufre trastornos mentales graves (en torno a un millón de personas) Sin embargo, el porcentaje de los que pueden llegar a ser violentos es bastante inferior al tres por ciento del total En el global de los delitos violentos que se producen en España sólo un porcentaje inapreciable corresponde a personas con problemas mentales, José María Sánchez Monge, presidente de Feafes (la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental) da unas cifras concluyentes: En 2007 se produjeron en España unos 3.000 hechos violentos en los que murieron unas 1.200 personas, pues bien sólo entre 12 y 16 de esos fallecimientos pueden atribuirse a enfermos con probleMonge puntualiza: La violencia entre estos enfermos es bajísima y, si se presenta, lo más habitual es que se produzca contra ellos mismos Suicidios o mutilaciones, son bastantes frecuentes. Al hablar de enfermedades mentales graves hay que considerar que unos 10.000 padecen esquizofrenia, otros 10.000 trastorno bipolar y otro tantos algún trastorno de la conciencia o alteración de la realidad. Pero sobre todo, haser conscientes de que cualquiera, en cualquier momento, puede sufrir algún problema mental y que eso no significa ni una menor capacidad intelectual, ni que sea irreversible. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud señala que una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida. La Declaración de Helsinki de 2005 marca las líneas maestras a seguir. Así, la protección a la salud mental se considera un bien al que tienen derecho todos los ciudadanos y que incluye: El derecho a recibir asistencia en toda la diversidad de sus necesidades, el derecho a la no discriminación y el derecho a una vida ordinaria o a recibir ayuda para llevarla dentro de las limitaciones que impone la enfermedad. Todo ello, teniendo en cuenta que la pérdida de salud mental no debe llevar asociada a la pérdida de los derechos ciudadanos Para Fernández Liria: España sigue esas máximas y va por el buen camino El problema son los medios disponibles. Pone un ejemplo: Berlín con un millón y medio de habitantes cuenta con más de 3.000 alojamientos protegidos, para que sus enfermos vivan de forma autónoma, cuidados y atendidos por especialistas. En Madrid, en la zona 3, con 400.000 habitantes sólo hay 37 viviendas de estas características, cuando según los baremos alemanes deberíamos tener más de mil También faltan otros recursos, más dinero, más cuidadores, más enfermeros especializados, más atención primaria... En España- -concluye- -el peso del cuidado de los pacientes sigue recayendo de una forma injusta en las familias. En su día, partimos de la base de que lo que teníamos en España era una estructura familiar a la que se considera responsable y que, de algún modo, tiene la obligación de hacerse cargo del cuidado de los discapacitados. Bueno, ésto seguramente habrá sido verdad en nuestro país en algún momento, pero no ahora donde nos acercamos cada vez más a un modelo de sociedad como la de los Estados Unidos. Y allí, lo único que vale es la autonomía del enfermo y si vive con la familia no es por obligación o porque no haya otra salida, sino porque lo ha elegido así o porque es lo me (Pasa a la página siguiente) Cifras de la enfermedad Un millón de personas, el 2,5 de la población española, padecen enfermedades mentales graves Sólo entre 12 y 16 de los más de 1.200 muertos en España por hechos violentos en 2007 pueden ser atribuidos a personas con problemas mentales. Uno de cada cuatro españoles sufrirá a lo largo de su vida algún tipo de trastorno mental Una barbaridad Alberto Fernández Liria es psiquiatra, coordinador de Salud Los manicomios y encerrar a la gente es una barbaridad. La única vía es tratar la enfermedad mas mentales De hecho- -concreta Fernández Liria- -la posibilidad de que alguien con una enfermedad mental grave acabe con la vida de otro ser humano es bastante más baja de que lo haga una persona normal Lo que ocurre es que cuando el que mata lo hace para robar o violar, la sociedad lo asimila y lo encuentra lógico. Pero si ocurre porque alguien sufre una alteración de la percepción de la realidad parece que hay que encerrarlos a todos