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ABC SÁBADO 24 s 5 s 2008 Montañismo DEPORTES 95 Muerte en el Annapurna Iñaki Ochoa de Olza falleció a más de 7.400 metros tras cinco noches de agonía ALBERTO LARDIÉS PAMPLONA. El montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza (Pamplona, 29- 5- 1967) falleció ayer a las 8.45 horas (de España) en la pared sur del monte Annapurna (Himalaya) en Nepal, después de permanecer cinco noches a 7.400 metros de altitud afectado por una grave lesión cerebral que le impedía andar y hablar, a la que se añadió un edema pulmonar. Ochoa de Olza trataba de lograr su decimotercer ochomil con lo que sólo le hubiera faltado el Kanchejunga para convertirse en el tercer español y el decimocuarto alpinista mundial en lograr los catorce ochomiles Sin embargo, graves problemas de salud le hicieron desistir de esta nueva aventura. Tras renunciar a la cima (8.091 metros) por unas congelaciones en sus dos manos, el pasado día 19 sufrió la mencionada lesión cerebral que le dejó casi inconsciente, estado en el que permaneció todos estos días a 7.400 metros de altitud junto a su compañero, el rumano Horia Colibasanu. Allí permanecieron solos y sin medicación hasta el jueves, cuando llegó el suizo Ueli Steck, el primero de los alpinistas movilizados para su rescate. Colibasanu, que también sufría problemas de salud, comenzó a descender e Iñaki se quedó solo con Steck, quien le prestó asistencia médica siguiendo las instrucciones que le daba por radio un equipo médico. Esta circunstancia hizo recuperar la esperanza a sus allegados. Sin embargo, el navarro comenzó a tener graves problemas respiratorios hasta que finalmente su organismo no resistió más. Los intentos del montañero suizo de reanimarle mediante masaje cardiorrespiratorio no dieron resultado. Quién sabe si hubiera servido para algo o no, pero el caso es que apenas cuatro horas separaron al navarro de contar con el oxígeno artificial que portaba el kazajo Denis Urubko, quien estaba realizando un ascenso a la desesperada desde el campo II (6.900 m. El kazajo era sólo la punta de lanza de un enorme dispositivo de rescate que, en apenas cuatro días había reunido en la pared sur del Annapurna a 14 montañeros de distintas nacionalidades dispuestos a ayudar al navarro. El objetivo era trasladarle a una altura en la que pudiera operar un helicóptero. Juan Oiarzabal Alpinista TRAGEDIA EN EL ANNAPURNA Tayikistán Afganistán China VANGUARDISTA Iñaki Ochoa de Olza falleció ayer a las 8.45 h (12.30 h en Nepal) Tras pasar cinco noches en el campo IV del Annapurna a más de 7.400 m de altura por una lesión cerebral complicada por un edema pulmonar Iñaki y Colibasanu pasan varias noches en una tienda para dos personas El rumano Colibasanu y el ruso Andrei Bolotov enfermo descienden. El cadaver de Iñaki 1.300 metros de se queda en la montaña ante la desnivel en la pared sur, imposiblidad de bajar su cuerpo es el principal obstáculo entre el campo IV y el III Arista cimera DE LA MONTAÑA onocía a Iñaki desde hace muchos años. Era uno más de la vieja guardia y ahora estaba inmerso en la carrera de los catorce ochomiles. Después de muchos años de lucha, sólo le quedaban dos, el Kangchenjunga y el Annapurna, que ya había intentado hollar sin éxito el año pasado. Esta cumbre es una de las más complicadas del Himalaya. De hecho, es el ochomil menos ascendido y el que más accidentes registra de todos. Iñaki era un alpinista especial. Para mí era un vanguardista de la montaña, por su filosofía peculiar de afrontar las ascensiones. Solía decir que la rapidez era sinónimo de seguridad, pero no era un loco. Sabía muy bien lo que hacía. Lo que le ha ocurrido allí arriba ha sido una fatalidad, algo que le podría haber pasado a cualquiera. En un descenso de ese tipo, se necesita tener los cinco sentidos al cien por cien, y el supuesto edema cerebral que sufrió a más de siete mil metros le dejó muy mermado físicamente. En esas condiciones, el rescate es muy complicado, casi imposible. No sólo por su estado, sino por el lugar. Cuando te llegan las noticias, intentas no pensar en un desenlace negativo, pero los que sabemos de esto veíamos la cosa muy mal. Yo no he pasado por una situación tan complicada. En los momentos difíciles hay que sacar fuerzas para intentar sobrevivir. Cuando me quedé sólo en el descenso del K- 2 hace unos años, lo pasé mal, pero conseguí salir adelante. Fue precisamente en esa expedición cuando coincidí por última vez con Iñaki. Estuvimos charlando en el campo base antes de intentar la ascensión. Se le veía muy bien por estar allí, y es con esa alegría como me gustaría recordarlo. C Pakistán Nep al Bhután India Golfo de Annapurna 8.091 m Bengala Campo V (7.830 m) Birmania Lunes 19: Iñaki regresa al campo IV cuando estaba a sólo 100 metros de la cumbre, lo acompaña en el regreso el rumano Colibasanu. El ruso Bolotov prosigue en solitario y se le pierde el rastro durante tres días Campo IV (7.400 m) Campo III (6.900 m) Campo II (6.200 m) Campo I (5.400 m) Límite de altitud para los helicópteros Campamento base Los 14 ochomiles K 2 8.611 m. Iñaki Ochoa, acompañado del rumano Horia Colabasanu y el canadiense Don Bowie partieron el pasado mes de marzo hacia Nepal para hacer la ruta sur del Annapurna que junto al Kanchenjunga eran los dos últimos ochomiles que le faltaban para completar los 14 ochomiles Gasherbrum I 8.068 m. Makalu Cho Oyu Lhotse 8.463 m. 8.516 m. 8.201 m. China Kangchenjunga 8.586 m. Everest Shisha Pangma 8.848 m. 8.027 m. Manaslu Bután Dhaulagiri 8.163 m. 8.167 m. Gasherbrum II 8.035 m. Broad Peak Nanga Parbat 8.047 m. 8.125 m. Pakistán Por cuatro horas Nepal India Annapurna 8.091 m. Bangla desh La familia de Iñaki decidió después que su cuerpo descansará para siempre en la montaña nepalí, no sólo para evitar un riesgo de más vidas humanas- -la seguridad en la pared se complicó con una fuerte tormenta de nieve- -sino por seguir la propia filosofía del alpinista pamplonés. La noticia de su muerte supuso un fuerte golpe para sus amigos y familiares, así como para el conjunto de la sociedad Sufrió una lesión cerebral que le impedía andar y hablar, y un edema pulmonar; la familia ha decidido que sea enterrado en la misma montaña para seguir la propia filosofía de Iñaki navarra, donde era admirado y querido. Las reacciones no se hicieron esperar. Los más cercanos al montañero están destrozados porque no pensaban que la gravedad de su estado fuera tanta y porque conservaban la esperanza de verlo pronto en casa. Todos los estamentos políticos y sociales de la Comunidad foral coincidieron en destacar la valía del deportista. Koldo Aldaz, amigo y compañero en dos expediciones de Ochoa de Olza, destacó de él su pasión por la montaña. Vivía en la montaña y su vida era esa. Fuera de la montaña vivía poco y cuando nos encontrábamos casi siempre hablábamos de la montaña Practicaba todo tipo de especialidades como correr, andar en bicicleta o esquiar. Era un deportista muy constante y se entrenaba cerca de 900 horas anuales.