Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
78 CULTURAyESPECTÁCULOS Festival de cine de Cannes SÁBADO 24 s 5 s 2008 ABC Samantha Morton (izquierda) Michelle Williams, Philip Seymour Hoffman y Catherine Kenner, protagonistas del filme Synecdoche, Nueva York de Kaufman AFP La pizza Andreotti y la bullabesa Kaufman Ayer se proyectaron en la sección oficial Il Divo y Synecdoche, Nueva York E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. La pizza es mucho más que un modo italiano de matar el hambre; es una imagen, un concepto, un modo de hacerlo todo, desde el cine hasta la política. La película Il Divo es una divertida pizza sobre la política italiana, que es otra magnífica pizza La primera, la ha dirigido Paolo Sorrentino, y la segunda, la ha dirigido durante décadas Giulio Andreotti, el inoxidable, personaje protagonista de esta historia, y de tantas otras. Sorrentino propone la apariencia de una comedia bufa para hacer el retrato de il divo Andreotti, que borda el actor Toni Servillo hasta el punto de ofrecerse descaradamente a conseguir el premio de interpretación: en lo físico, lo clava, con la cara de madera seca, el gesto de perpetuo estreñido y la traza de aquel Nosferatu de Murnau; y en cuanto a su retrato de puertas para adentro, pues es, dicho en una palabra, aterrador. Sobre la masa de la política italiana de los últimos treinta o cuarenta años, aparece este ingrediente poderosísimo, alguien de respuesta pronta y certera, de modales mansos, flemático y con un sentido del humor tan profundo que le llevaba a decir frases sorprendentes, como ésa de no fumo porque no tengo vicios pequeños o soy consciente de mi estatura media, pero no veo a mi alrededor gigantes Acusado de complicidad con la mafia, de haber ordenado la muerte del periodista Mino Pecorelli, Andreotti, o su caricatura en la pantalla de Sorrentino, pasea solo por la vacía noche romana, con sus maquinaciones y con una caterva de guardaespaldas y machacas, y la sensación es que de las muchas formas que tiene el poder, ese hombre ha adoptado la más sencilla, la más discreta, la más peligrosa. Los personajes, los ingredientes multicolores, saltan y resaltan en la pantalla dejando un absoluto fresco, o mejor, recocido, del curso de la política italiana, en la que la corrupción tomó a veces el aspecto de obra de arte maligna y en la que los poderes se han cruzado con tanto ímpetu, velocidad y fe que se han acabado confundiendo, como los quesos en una quatro fromaggio... En cualquier caso, el cine italiano se ha presentado a esta edición de Cannes con más fuerza que ningún otro, y Gomorra y esta Il Divo han sido hasta ahora de las más apetitosas. La competición tenía ayer otros argumentos, los que traía el guionista Charlie Kaufman con su primera película como director, Synecdoche, Nueva York Kaufman es un tipo lunático, como lo demuestra el hecho de que haya escrito guiones del tipo Cómo ser John Malkovich o El ladrón de orquídeas por citar sólo algunos de los más normales pero sus obras también lo señalan como alguien tal vez genial. Su primera película se obstina en subrayar eso, no sé si el tal vez o el genial. Hay un personaje, un director teatral que interpreta o padece Philip Seymour Hoffman (pulso con Toni Servillo por ese premio que debería ganar Joaquin Phoenix) y es en el interior de su cabeza enferma en donde Kaufman pone en escena su historia sobre esa gran sinécdoque que puede elaborarse entre el teatro y la vida. La primera media hora de película es una aspiradora de ánimos, pues hace un recorrido al completo por el carril de la depresión de ese personaje, su mujer y su hija, que se irán durante unos días para siempre a Berlín... Cada plano, cada escena, cada instante es un elogio del desconsuelo, pero enseguida toma curso la argamasa entre la ficción y la realidad, con lo que el espectador empieza a perder pie, pero no a dejar de asombrarse. No es fácil seguir el discurso de Kaufman (ni aconsejable, pues se recomienda al que lo haga fácilmente que pida ya hora a algún alienista) pero aún a cierta distancia se ven los fulgores de su talento y la lucidez de algunas de sus ideas, algo tétricas, sobre la enfermedad, la muerte, la soledad y eso... Dentro de los pliegues de sus estructuras narrativas, lo más sorprendente es el modo en el que arruga el tiempo, que se somete mansamente. Como es obvio, Kaufman no proporciona certezas, pero sí deja el aire lleno de sensaciones y presagios de que a su manera rara ha dado en el clavo de muchos asuntos esenciales. Y si la película italiana era una especie de pizza ésta de Kaufman es, literalmente, una sopa bullabesa. Zenovich: Polanski es un hombre complicado que ha cometido errores JORDI PICATOSTE SERVICIO ESPECIAL CANNES. En 1977, Roman Polanski fue acusado por una chica de 13 años, Samatha Geimer, de haberla violado. Tras un complicado proceso, el director, beneficiándose de su nacionalidad francesa, huyó a Europa. Este episodio vuelve a airearse en el documental Roman Polanski: Wanted and Desired de Marina Zenovich, visto en Cannes fuera de competición. estaba acabando la película, volví a contactar con él, pero dijo que no. Creo sinceramente que él pensaba que no tenía que aparecer en el filme, como también lo pensaba Steven Soderbergh, productor ejecutivo. no quería hablar de lo que pasó aquella noche y quería ser entrevistada con su abogado. -El encuentro entre Geimer y Polanski fue en la casa de Jack Nicholson. ¿Intento hablar con él? ¿El ha visto la película? -Que yo sepa, no. El teatro y la vida ¿Pero aprobó el proyecto de alguna manera? -Sí, en el sentido que la gente le llamaba para decirle que yo les estaba entrevistando y le preguntaban si podían hablar conmigo y no lo impedía. -Le escribí una carta pero supe que no iba a hablar, aunque lo hizo en el pasado, sobre el juez del caso. También contacté con su amigo Warren Beatty y su pareja entonces, Angelica Huston; tampoco contestaron. ¿Qué opina usted de Polanski? -En el filme no aparece Polanski. -Le escribí una carta al principio del proyecto pero no quería ser entrevistado. Cuando -Aparece Geimer. ¿Hubo alguna objeción por su parte? -Confiaba en nosotros, pero -Siempre ha sido fascinante. Es un personaje muy interesante que ha sobrevivido al Holocausto. Un hombre complicado que ha cometido errores.