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24 5 08 TENDENCIAS Cuca García de Vinuesa lleva más de veinticinco años en el mundo de la comunicación relacionada con la empresa y el turismo. Colabora desde finales de los 80 con cadenas de radio y televisión y es autora de varios libros, entre ellos Hijos adolescentes y Somos novios Casada muy joven, presume de sus cuatro hijos: Alberto, Ignacio, María y Jaime Cuca G. de Vinuesa PERIODISTA Y ESCRITORA Con los hijos hay que mantenerse siempre firmes POR M. HERMIDA FOTOS: ABC Título: Hijos de... su madre. La adolescencia continúa después de los 30 Autora: Cuca García de Vinuesa Gardoqui Editorial: MR Ediciones Páginas: 288 Precio: 17 euros Cuca García de Vinuesa tiene la virtud, no pequeña, de decir lo que piensa aunque no resulte políticamente correcto Eso, unos modales civilizados y un estilo soignée le han granjeado no pocas bromas, por decirlo de manera amable, en el mundillo de las tertulias mediáticas en las que participa desde hace años, al margen de su actividad profesional. Pero como cree en lo hace, las críticas le resbalan y además tiene muchos motivos para sentirse satisfecha- -y agradecida al Cielo- -porque su trabajo marcha viento en popa y sus cuatro hijos, cada cual a su estilo, reflejan los resultados de la educación que siempre quiso que tuvieran. Y de educación habla su nuevo libro Hijos de... su madre. La adolescencia continúa después de los 30 (MR Ediciones) -No tengo claro a quién va dirigido este libro: ¿a los padres? ¿a los hijos que se apalancan ¿a los hijos para que se preparen cuando tengan hijos? -A los hijos, a quienes digo qué morro tenéis Pero, en serio, se trata de una serie de reflexiones que pueden servir a los padres y a los hijos. Parto de mi experiencia y de lo que he observado. El mensaje es: aunque tus hijos lleguen a decirte que te odian hay que mantenerse firmes en los principios, en la disciplina... y en el amor. Eres padre las veinticuatro horas del día desde que los niños nacen, hasta... Hasta siempre, aunque, por supuesto, cuando son mayores la relación va a ser otra. Pero tienes que aceptar el riesgo de ser antipático, de ser tachado de antiguo porque los padres de los demás dejan hacer esto y lo otro. Y, ¿sabe? a veces me paran chicos jóvenes que han leído mis libros y me dan la razón. Es una anécdota menor pero recuerdo un día en que unos amigos de mis hijos se quedaron a dormir en casa y por la mañana pretendieron sentarse de cualquier manera a desayunar: les mandé de vuelta a sus cuartos para que se pusieran una bata y se pasaran un peine... Mis hijos estaban abochornados, pe- ro uno de aquellos chicos me dio las gracias... -Sospecho que no cree nada en la amistad padres- hijos... -Pero nada, nada. No se qué palabra habría que inventar para la relación entre padres e hijos adultos, que es cuando la complicidad y lo que se comparte es ya muy distinto. Pero la amistad, como se entiende, no es nunca posible. Los padres están para apoyar, para enseñar... Es otra cosa. ¿Y el factor suerte? Hay padres muy dedicados cuyos hijos se les van de las manos... -Es muy sacrificado ser padre y hay que estar encima continuamente. Mirar a tus hijos a los ojos y no engañarte, esperarles, buscarles aunque tengas que ir con una linterna por el barrio... Hay Una clave de la educación es el orden. Suelo decir que cuarto arreglado, vida arreglada. Sin caer en manías, hay que respetar los horarios de vida y de estudio que saber quiénes son sus amigos, dónde van, con quién se reúnen... Hay que ser como un espía... aunque les respetes y, desde luego, les quieras. Pero no te pueden pillar con la guardia baja porque siempre hay un eslabón más débil que, efectivamente, puede perderse por el camino. -Así, a bocajarro, ¿qué claves son decisivas en la educación? -El orden. Desde niños tienen que acostumbrarse a irse a la cama con el cuarto en condiciones y respetar unos horarios de vida y de estudios. Suelo decir que cuarto arreglado, vida arreglada y sin caer en manías, me parece que responde a la realidad. Otra clave: la verdad. La verdad nos hará libres... y es cierto. Ser sinceros con los hijos, no mentirles, no ocultarles realidades y ser firmes ante sus mentiras, porque muchas veces tienden a engañarte para salirse con la suya. Afrontar la verdad ayuda a responsabilizarse y a vivir mejor. Los valores. Yo nunca he ocultado mis valores cristianos, pero la cuestión es actuar de acuerdo con unos principios, inculcarlos. Para mi fue un trago mi separación, por ejemplo, después de tantos años de matrimonio y de defender una idea de familia pero traté de ser coherente y actuar sin hipocresía ante ellos. Y una clave más: la educación. En familia hay que tratarse con respeto. Eso a veces falla en las parejas y ni se lo plantean con los hijos... Y, por supuesto, siempre hay que expresar claramente el amor y el afecto. -Padres para toda la vida, pero ¿hasta que punto? ¿Cuándo son adultos? Una cosa es estar ahí y otra pagar sus deudas: ¡que se responsabilicen de sus cosas! Yo siempre he animado a mis hijos a que hicieran trabajos desde muy jóvenes porque eso enseña mucho. Incluso si se tiene la suerte de un ambiente acomodado, deben saber que las cosas son fruto del esfuerzo. Es más, frente a otros mensajes, tienen que aprender que con integridad y esfuerzo se triunfa en la vida ¡y hasta se gana mucho dinero!