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30 RELIGIÓN www. abc. es religion SÁBADO 24- -5- -2008 ABC La Iglesia pide marcar la x en el IRPF para ayudar a los más desfavorecidos Su labor es clave en la atención de los ancianos, enfermos, inmigrantes y presos LAURA DANIELE MADRID. Para el padre Agustín González los días son interminables en la localidad castellano manchega de Atienza. Casi todos, se los pasa en su coche recorriendo de aquí para allá los pueblos cercanos para acompañar a los enfermos, celebrar misa y ayudar a los más necesitados. Su inestimable labor no podría ver sus frutos sin el simple gesto de millones de contribuyentes que marcan la casilla a favor de la Iglesia en su Declaración de la Renta. Y es que las diócesis cuya población está en su mayoría en zonas rurales son las que más dependen, a falta de otros recursos, de la asignación tributaria para seguir llevando a cabo su misión: anunciar a Jesucristo, vivir la fe y ayudar a los demás. El padre Agustín, a diferencia de los sacerdotes de ciudad, no atiende una parroquia sino que atiende hasta nueve. Sólo en la provincia de Guadalajara, de los 470 templos que existen, 400 están en medios rurales. Y así en muchos sitios de España. Si hay una persona anciana, el que la atiende es el sacerdote; si hay un pobre o un enfermo, también acude al cura. La Iglesia es una pieza clave en estos sitios asegura Agustín, quien, además de llevar más de 30 años de párroco rural, es médico. Los fines de semana es cuando más trabajo se le acumula, ya que como él mismo recuerda a la gente le gusta ir a misa y rezar Por ello, a sus 76 años, no duda en coger su coche para poder celebrar la Eucaristía en los pueblos de los alrededores. En ocasiones hasta cinco- -afirma- -y por que no me dejan más En Atienza, donde tiene su residencia, se puede leer en la puerta de su parroquia, la San Juan Bautista, frente a la Plaza del Mercado: Con cincuenta céntimos le podemos dar de comer a un niño. Colabore Más de 4.200 euros llegamos a juntar el verano pasado en las colectas para comedores de Argentina, Perú y Brasil asegura orgulloso de la generosidad de sus feligreses y de los visitantes que aprovechan la época estival para visitar el pueblo y sus alrededores. El dinero recaudado es enviado poste- El padre Agustín González, párroco de Atienza, en el interior de un templo riormente a estos países donde la diócesis tiene destinados varios sacerdotes. Su afición por el arte, le ha llevado también a conseguir que las administraciones públicas colaboren en la restauración de cinco parroquias románicas que había en la zona y que estaban hundidas además de numerosos lienzos y obras de arte de gran valor Me encanta estar aquí. A los 75 años tenemos que retirarnos pero yo estoy feliz de que el obispo me haya permitido seguir con esta tarea señala. Entre las realidades que más le preocupan, está la soledad de muchos ancianos Me he encontrado gente que llevaba tres días en la cama sin que nadie se preocupara por ellos asegura Agustín, quien recuerda que la vida en los pueblos es muy dura y sobre todo en el invierno, ya que es una zona en la que habitualmente nieva y las temperaturas quedan bajo cero durante varios días. El único sueño pendiente de este párroco rural es poder construir en Atienza una residencia para los ancianos para que no tengan que desplazarse mucho y puedan visitarles sus familiares Los inmigrantes es el otro colectivo más desprotegido en esta localidad, donde 140 de sus 500 habitantes provienen de otros países Hasta sillas ha tenido que conseguir el padre Agustín para que una familia ecuatoriana recién llegada a esta localidad tuviera donde sentarse a la mesa, además de un carrito para una mujer de Cracovia que acaba de tener su primer hijo. Hay que tratar con cariño a todo el mundo, ya que la gente siempre está por encima de todo es la frase que más repite Agustín y con la que seguramente comienza cada día. En plena comunidad de Madrid, una realidad muy distinta espera cotidianamente al padre Pablo Morata, capellán de la prisión de Valdemoro. Todos los días, junto a un equipo de 35 voluntarios, que se van rotando según los días, ayudan a los reclusos a superar su adicción a las drogas y también a reinsertarse nuevamente en la sociedad. Somos ese colchón entre el mundo en libertad y el mundo en prisión destaca este sacerdote de 46 años, mientras apura los últimos retoques de una nueva casa de acogida que está rehabilitando SAN BERNARDO Ancianos e inmigrantes Hay que tratar con cariño a todo el mundo, ya que la gente siempre está por encima de todo junto a un grupo de presos para que tengan un lugar a dónde ir durante su libertad provisional o después de haber conseguido el tercer grado. Se trata de la tercera residencia que este sacerdote pondrá en marcha, después de las dos que ya tiene en funcionamiento en Alcorcón. El padre Pablo está convencido de que el acompañamiento en este proceso de reinserción es fundamental para evitar que vuelvan a caer en la delincuencia: Hay que enseñarles cosas y hábitos sencillos como buscar trabajo, organizar la nevera y apagar la luz de casa al salir. Cosas que para el resto pueden parecer muy simples pero que ellos tienen que volver a incorporar a sus vidas después de tantos años privados de libertad La labor de la Iglesia en las cárceles no se queda sólo en la atención de las necesidades, sino que es también vivencia de la fe. Nuestro sentido allí es