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ABC VIERNES 23- -5- -2008 Los favoritos de las presidenciales en EE. UU. buscan ya compañero de ticket John McCain, virtual candidato republicano 35 Francisco de Ándres EL ABRAZO DEL OSO DE ZP a idea de regularizar de modo masivo a los inmigrantes sin papeles, y además de hacerlo sin debate previo con la oposición y la opinión pública, y sin buscar la sintonía con los socios comunitarios, fue una creación original del Gobierno de Rodríguez Zapatero en el 2005. Y, sin embargo, ha sido el Gobierno español el que más se ha ensañado contra el italiano, que acaba de adoptar una legislación igual de radical pero en sentido contrario. Al recibir ayer en Madrid al enviado de Berlusconi, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, sabía de qué hablaba cuando acusó a Roma de haber actuado de modo irreflexivo e individual en materia de inmigración. Francia, Italia, y ahora el conjunto de la UE, han endurecido el tratamiento de los flujos clandestinos de inmigrantes. El Gobierno de Berlusconi ha ido más allá. Las penas y supuestos concretos, que concluirán por lo general con la expulsión de Italia, no se conocerán hasta que el paquete se discuta en el Parlamento y entre en vigor en el verano. Pero quizá el paso más grave que ha dado la coalición de Berlusconi, y por el que con razón ha recibido acusaciones de racismo y xenofobia ha sido la calificación de delincuente para el inmigrante ilegal. Dada la facilidad con que el ciudadano de a pie confunde legalidad con moralidad, los extranjeros más desfavorecidos- -en particular los rumanos de origen gitano y los magrebíes- -van a tener que arrastrar el sambenito de presuntos malhechores por las calles de Italia. Nadie duda de que la tendencia a endurecer la legislación contra los inmigrantes en toda la Europa próspera se ha disparado, entre otras cosas, por el efecto llamada de la generosa decisión del Gobierno español, en una Europa sin fronteras. Las medidas italianas y francesas corren el riesgo de hacer pagar a justos por pecadores, además de alimentar el sentimiento xenófobo en muchos ambientes sociales. Otra deuda que los sin papeles han contraído con Rodríguez Zapatero. L Usuarios del metro en la estación parisina de Saint- Lazare, en plena jornada de huelga de los funcionarios de ferrocarriles REUTERS Los sindicatos ganan otra batalla en su guerra contra las reformas de Sarkozy Centenares de miles de franceses se manifiestan en todo el país contra el aumento de los años de cotización antes de jubilarse JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Varios centenares de miles de manifestantes, entre 500.000 y 700.000, según el Ministerio del Interior o los sindicatos, protestaron ayer en París y otras 150 ciudades de toda Francia, contra el proyecto de Nicolas Sarkozy de reforma del sistema nacional de pensiones, en el que se prevé aumentar a 41 años la cotización indispensable para cobrar la plena jubilación. El otoño pasado se aprobaron dos principios básicos: igualar los sistemas de pensiones del sector público y el sector privado, aumentando hasta 41 los años que deberá cotizarse, a partir del 2009. Las protestas del otoño pasado, lideradas por los sindicatos del sector público, fracasaron en su intento de plegar al gobierno. Seis meses más tarde, los mismos sindicatos vuelven a la carga, contestando las modalidades de aplicación de la reforma de fondo. El otoño pasado, Nicolas Sarkozy estaba bien cotizado en los sondeos y la opinión pública contemplaba con esperanza las reformas anunciadas. Esta primavera, Sarkozy ha caído en picado en los sondeos. Y han florecido archipiélagos de protestas corporativas: maestros y profesores que protestan por la supresión de puestos de trabajo; estudiantes que contestan las reformas; agricultores y pescadores que protestan por la subida de los combustibles... En ese marco de crisis de muy distinta naturaleza, los sindicatos del sector público recibieron ayer el apoyo estratégico de maestros y profesores, convirtiendo la jornada de huelgas y manifestaciones en una severa advertencia. Maestros, profesores, agricultores, pescadores, funcionarios, protestan por muy distintas razones. Pero los sindicatos del sector público han conseguido convertir su nueva protesta contra la reforma del sistema nacional de pensiones en una crisis común capaz de federar a muchos descontentos. La huelga nacional de maestros, profesores, funcionarios y transportes tuvo un eco relativamente moderado e irregular, sin verdadero alcance nacional. Las manifestaciones no tuvieron la importancia de las grandes protestas del otoño pasado, pero fueron más importantes que las manifestaciones de las dos últimas semanas. Desde la óptica sindical, el presidente Sarkozy amenaza el modelo social francés. Desde la óptica de Nicolas Sarkozy, los sindicatos de funcionarios y sector público se obstinan en el inmovilismo hostiles a una reforma indispensable ya que, en verdad, el modelo social francés está en crisis, bien necesitado de reformas de fondo. Satisfechos de sus centenares de millares de manifestantes, en París y en toda Francia, los sindicatos anuncian nuevas movilizaciones. Por su parte, Sarkozy y François Fillon, su primer ministro, consideran indispensable seguir adelante con las reformas prometidas durante la victoriosa campaña electoral de la primavera del 2006. La división sindical y los enfrentamientos larvados entre el gobierno y su mayoría parlamentaria enrarecen la coyuntura política nacional. Sólo el comienzo El marco ha cambiado La nueva ofensiva sindical coincide con la acelerada caída de Sarkozy en los sondeos de opinión Desde la óptica del Gobierno, los funcionarios y el sector público se obstinan en el inmovilismo