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ABC JUEVES 22- -5- -2008 93 La corrida de Alcurrucén fue mansa y deslucida cuando no complicada; a Ponce lo quisieron reventar en pleno esfuerzo con el cuarto ra arrimarse. Resumen: lo de Alcurrucén no pita de un tiempo a esta tarde. Demasiado calcadas las salidas emplazadas en chiqueros. El mencionado tercero fue otra cosa. Estrecho de sienes, bajo, con los pitones colocados hacia delante, galopó como no hicieron sus hermanos nada más pisar la arena, y Morenito, casi en los medios, cuajó un manojo de lances a la verónica formidables. El vuelo del capote, la expresión, el compás, la composición y ¡la suerte cargada! Cumbres las verónicas por el izquierdo, magnífica la media de broche, los remates. Cuenta uno las veces que en las ferias de marzo y abril ha visto irse a un torero allí, donde pesan los toros, o hasta allí, desde la raya hacia fuera, y suman ninguna. Presintió con claridad el halo de la Fortuna Morenito, que había entrado por la puerta de la sustitución de Joselito Adame, y ordenó al piquero cuidarlo en el caballo. Cuidarlo no significaba picarlo tan mal. La nobleza del núñez de los Lozano contaba con el matiz de que no acababa de humillar o no humillaba hasta acabar el viaje. Pero el joven de Aranda de Duero le puso mucha expresión, alma en el embroque, cintura al muletazo. La mano derecha se meció despacio. Inmenso el de pecho. Otra tanda la superó, lentísimo un derechazo de mentón hundido y un cambio de mano de cartel de toros. La colocación muy enfrontilada, y cruzada, de Morenito con la izquierda trajo un par de naturales de nota y otros dos, con la figura muy rota, de factura superior, como el obligado vaciándose el toro a la hombrera contraria. La femoral siempre de por medio. El gas del toro pedía ya la muerte, y la muerte no llegó. Morenito, que suele matar bien, mató mal, y el de Alcurrucén se echó sólo con pinchar. Los pañuelos no se desempolvaron. El sexto también apuntó. Morenito dibujó un sabroso quite a la verónica y lo dejó casi sin picar. Ahora, quizá por administrar, el toreo fue más lineal y las líneas de las zapatillas también. La diestra templó las dos series que duró el animal. Si éste es el último San Isidro de Ponce, el sabor de boca es amargo. El astifinísimo cuarto fue un cabrón que se cruzó en los capotes con mezquindad por el pitón derecho; para mezquino, el trato que desde el mismo sector de siempre le dispensaron en pleno esfuerzo con la muleta. A estas alturas, que el maestro de Chiva quisiese, expusiese y no renunciara con tres pases de aliño era de valorar. Y con su poderosa derecha extrajo más de lo que cabría esperar, con el toro arreando con violencia y sin ritmo, con guasa. La plaza se dividió: la mayoría sana que admiró su raza y la minoría que lo quería reventar. Tampoco había embestido con claridad el buey de 604 kilos que abrió la tarde, que o se quedaba por debajo o se rebrincaba. Donde Ponce estuvo de sartenazo fue con la espada. Castella había derrochado firmeza de muleta a rastras con un cinqueño de redondo morrillo, perfecto de hechuras y afiladas dagas. La apertura genuflexa, una extraordinaria trinchera y un ayudado conectaron pronto. Prometía. En los medios, en redondo, el francés se clavó, dejó la muleta en la cara y evitó un tornillazo final haciendo todo debajo de la pala. Pero el toro comenzó a distraerse, se rajó y buscó tablas sin pudor. El descastado quinto no valió para nada y Castella se frustró con la espada. El embajador de Francia, Bruno Delaye, y el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, en un burladero Pata negra en el tendido Las Ventas, por mayo, se convierte en una especie de Festival de Cannes. Y por su alfombra roja desfilan personalidades de alto rango y algún famosillo de menor calibre. No faltaron ayer Imanol Arias y Antonio Resines, Alcántaras y Serranos que despertaron pasiones. Ni Esperanza Aguirre POR ROSARIO PÉREZ FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Tarde de corbatas y clavel en la solapa. Reventón en los tendidos y rostros famosos en las zonas vips de la plaza. Las Ventas, por mayo, se convierte en una especie de Festival de Cannes, con escenas sublimes y mediocres, que de todo hay. Y por su alfombra roja desfilan personalidades de alto rango y algún miembro de una isla famosa a la espera de que alguna cámara les haga una foto. No faltaron ayer los actores, de pura cepa española: por el patio del desolladero, zona en la que se concentra lo más selecto, desfilaron Imanol Arias y Antonio Resines. Menudo revuelo se montó en los aledaños de la plaza. El protagonista de Cuéntame cómo pasó despierta pasiones entre las jóvenes y las talluditas. Una foto por aquí, un autógrafo por allá, un beso por acullá... Y alguno diciendo que ya le gustaría ponerse en el pellejo del señor Alcántara, que confesó ser admirador de Enrique Ponce y Sebastián Castella. El francés me encanta- -manifestó a ABC- El día que lo conocí me apretó la mano de una forma distinta y me dijo: Maestro, soy un profundo admirador suyo Y ahora soy yo su admirador; es diferente. El toreo español suele asemejarse al cante jondo. Pero Castella es trágico como la tragedia romana Otro actor: Micky Molina. Y el cantante Caco Senante, con su salsa canaria y mojo picón. Seguidor del galo es el embajador de Francia en España, Bruno Delaye, que presenció el espectáculo desde un burladero, junto al presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, y el empresario del Palacio Vistalegre, Arturo Beltrán. También asistió la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, muy elegante y a la moda con un pantalón negro con lunares blancos y chaqueta a juego. Más rostros populares: Ana Botella, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de la capital; José María Álvarez del Manzano, el alcalde de los toros, y Adolfo Suárez Illana, aficionado práctico que el año pasado se cortó la coleta en un festival. Su suegro, el ganadero Samuel Flores, gran amigo del torero de Chiva, no faltó a la cita. Cerca de él, en una barrera del 10 Borja Prado Eulate. En una contrabarrera, Juan Abelló. Y en tarde de Alcántaras, Serranos y jamón de pata negra (los platos de ibérico volaban en los palcos de fuste durante la corrida) no perdieron detalle dos restauradores de pro: Pedro Ábrego, alma del asador Txistu, y José Luis Ruiz Solaguren, el clásico José Luis, donde la mandíbula se mueve a placer. Gente del fútbol: Javier Aguirre, entrenador del Atlético de Madrid; Javier Arizmendi, jugador del Valencia- -el equipo de Ponce- Gregorio Manzano, míster del Mallorca. Muchos periodistas: José Ribagorda, Lorenzo Milá, Pepe Oneto... Y los compañeros abecedarios José Luis Suáy Julián Ávila. Muchos asiduos a la Monumental: el profesor Serrano Carvajal, la marquesa de la rez- Guanes, Vicente Ángel Pérez Triunfo de Talavante, el único superviviente de la polémica corrida en Granada ABC GRANADA. Alejandro Talavante cortó dos orejas y salió a hombros ayer en Granada. Talavante fue el único superviviente de un festejo en el que se cayeron del cartel El Juli y Manzanares después de rechazarse al completo la corrida de Vegahermosa. Se lidiaron toros de Torrehandilla, de aceptable presentación y blandos; desrazados los tres primeros, con fijeza pero soso el cuarto y el quinto noble pero con poca transmisión. El sexto fue de Torreherberos, Pepín Liria: palmas y oreja. Alejandro Talavante: dos orejas y ovación tras aviso. Daniel Luque: oreja y ovación tras aviso. La plaza registró dos tercios de entrada. Vega de Anzo, Julio Stuyck... Remedín Gago, viuda de Manolo Vázquez, colmó de elegancia la barrera del 8 Manuel Caballero, en la primera fila del tendido bajo del 3 contempló el juego de los toros de sus antiguos apoderados, los Lozano. Más diestros retirados: Sebastián Palomo Todos pasaron por la alfombra roja de Las Ventas entre las miradas de los curiosos, que se preguntaban si Paloma Cuevas estaría en los tendidos. Pero Paloma, que hubiese dado un toque de glamour, nunca va a la plaza y menos ahora que tiene que cuidar a su preciosa niña de nombre albertiano. Linares, Francisco Ruiz Miguel...